contables e incontables

28 Abril 2017

¿Con cuántos miedos crecí?
¿Con cuántas
agujas clavadas
en la garganta?
¿Con cuántas piedras
en los bolsillos jie-ma-08
y cuánta
tierra en la boca,
ortigas
en el paladar?

¿De cuántos hilos me tiran?

¿Cuántas preguntas vacías
traje
con el pan
bajo los brazos
y cuántas respuestas ciegas me dí
para calmar la sed
con agua de mar?

¿Cuánto daño
hice / sin saber
y cuánto más
hice sabiendo?
¿Cuánta paz
hallé en la guerra?
¿Cuánto sudor
robé
a mis iguales
y cuánto amor
gané / sin merecerlo?

¿Cuántos poemas
murieron sin germinar?

Cuánto peso
si no dejara de aventar
palabras
como mariposas negras.

Autor: Juan Cruz López

Fotografía de jie-ma


el viento no le fue propicio

27 Abril 2017

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A Virginia Woolf

Esta cadencia de agosto
en pleno marzo
aventa lo que ocultan
nuestras aguas estancadas.

En los jardines
crece la hierba
y son otros
los que se abandonan
a lo irregular del terreno,
como nosotros
a la regularidad de las sombras.

Ruedan
ajenos a la gravedad
y a su risa,
ajenos al ridículo
de mi braceo al aire,
a los números, miserables,
como piedras insatisfechas
rompiendo los bolsillos
de mi traje.

Autor: Celia Cañadas Marques-Repas

Ilustración: William Orpen, “Grace reading at Howth Bay”


mira que bonita era (Julio Romero de Torre, 1895)

26 Abril 2017

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Con esta obra de carácter impresionista se da a conocer Julio Romero de Torres oficialmente en la Exposición Nacional de 1895, en la que obtuvo una Mención Honorífica. La escena que inspiró este lienzo, fue un hecho sencillo y cotidiano: en el popular barrio de Santa Marina, murió una joven de quince años. Julio Romero de Torres la vio en el ataúd y decidió pintar a la joven muerta en la habitación rodeada de sus parientes.

La escena representa a una joven que yace muerta en su ataúd, rodeada de familiares, que lloran a su alrededor. La iluminación de la escena procede de una ventana situada a la izquierda, por la que también se asoma un muchacho desde el exterior de la estancia que curiosea intrigado este velatorio. Custodiando el féretro, se encuentran dos velas que parecen a punto de apagarse por el viento que entra a través de la ventana.

La obra es impresionista, no realista. Capta el dolor, pero no desolación, no hay en ella una estampación que confirme conciencia social del autor, es el observador quien debe hacer el esfuerzo. Sólo las velas aportan dramatismo y espiritualidad a la escena.

Pero esta conciencia social del pintor tardará bien poco en aparecer. Dos años más tarde pinta “Conciencia tranquila” y sólo cinco desde esta obra maestra que es “Mira qué bonita era” capta la desolación ante los momentos inmediatamente precedentes a la Muerte.

julio-romero-de-torres-horas-de-angustia-1900Horas de Angustia es un lienzo con contenido social. El siglo XIX termina con una gran crisis en el país, tras el desastre del 98 y la pérdida de las últimas colonias americanas y asiáticas. La injusticia social produjo en España una reacción en las clases más afectadas y en los grupos de intelectuales y artistas, que llevaron a sus plumas y pinceles respectivamente, temas referidos como denuncia social de una situación conflictiva.

La miseria humana y sus contrastes fue pronto recogida por el joven artista. Julio Romero de Torres realiza este cuadro dentro de la línea de la pintura social. La escena representa el dolor de una joven madre ante el humilde lecho de su hijo enfermo, que se debate entre la vida y la muerte. Obra de luminoso colorido y pincelada impresionista, la luz producida por un velón ilumina el lecho del enfermo, mientras que la figura de la joven permanece en la penumbra acentuando más la tristeza de la escena, sentada con la cara entre las manos esperando el triste desenlace.


naturaleza del desahucio

25 Abril 2017

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En esencia habitamos tierra herida.

Las sombras van tejiendo en el regazo
un nido de silencios, voces muertas
que duermen en suspiros sempiternos
los labios desahuciados de los hombres.

Los gorriones descansan sobre ramas desnudas,
las antenas emiten una nueva señal
apenas perceptible por los televisores,
dibujan con sus brazos el futuro
y mientras, transforman con sus ondas la arboleda.

Anidamos el mundo sin miedo a la caída
desprovistos de arnés
y bajo el yugo del progreso.

Un pájaro tendido en la acera
bebe su propia sangre para saciar la sed
tras el último vuelo.

Más tarde,
entre las vainas secas del jardín.
germinarán flores de la inocencia.

De luna nueva su blanda ternura.

Autor: José Ignacio Montoto

Fuente original:

http://pajaritadepapel.blogspot.com.es/2013/03/naturaleza-del-desahucio.html

Ilustración de Samuel Bak


Celestina (Picasso, 1904)

23 Abril 2017

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Antes instalarse definitivamente en París y abandonar la época azul, realiza Picasso este misterioso retrato del personaje, al que incorpora el detalle truculento de pintarla tuerta. El azul característico de este período refleja la tristeza y el sufrimiento, y representa el color de la miseria social

La anciana retratada por Picasso está sola, aislada y con la cabeza cubierta con un velo negro. Su mirada perdida, en parte por el defecto visual y en parte por la miseria moral y social que arrastra. Es la madame de un prostíbulo de Barcelona, Carlota Valdivia.

El personaje de Celestina pintado por Picasso es una mujer mala, cruel. Con su ojo sano, observa mientras su ojo ciego, parece lanzar maleficios.

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Dos años más tarde, Zuloaga pinta una mujer desnuda que se mira complacida en un espejo. Al fondo, dos mujeres. Probablemente una de ellas sea la alcahueta y otra -la más joven- una pupila que intenta captar.

En “La Celestina” (1906) recupera la memoria española y la figura de la alcahueta, a medio vestir frente al espejo y con un manto espectacular. El interior de la estancia recibe una radiación luminosa que aviva la sensualidad del desnudo. Prima el naturalismo.


el vaso

22 Abril 2017

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Siéntate
a la mesa.
Bebe un vaso
de agua. Saborea
cada trago.
Y piensa
en todo el tiempo
que has perdido.
El que estás perdiendo.
El tiempo
que te queda por perder.

Autor: Roger Wolfe

Ilustración de Britt Snyder


propofol

21 Abril 2017

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A Esteve Bosch de Jaqureguízar

Si fuera anestesista
dilataría tu hipnosis entre mis brazos
flirteando con tu sueño,
jugaría al escondite con la vigilia
abusando de tu cuerpo insensible.

Si fuera anestesista
me serviría de cualquier sedante
para enamorarte
y luego despertarte.

Si fuera anestesista
te reanimaría
suplicando al cirujano
te volviera a operar

Si fuera anestesista
expondría,
imprudente,
todo

experimentado
el pálpito de
ese instante no escrito
donde el mañana
puede desbaratarse.

Pero tú quieres follar despierta
y yo sólo soy un celador.

Autor: Javier Solé


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