duermevela

16 Octubre 2017

“Els ulls de la mare
no els té ningú més.
Són com les onades
que gronxen vaixells.
Les mans del meu pare
són com les arrels
que aguanten els arbres
i els fan créixer drets.”

(Núria Albó)

Duerme mi hija
tranquila pacífica
sin fruncir el ceño
ni apretar los ojos, soñando
con imágenes que el tiempo
le ha arrebatado.

Siento miedo
al acercarme para besarla,
que esta duermevela se desvanezca.

Por eso
algunas veces
rozó con la mano un pie
para saber que está ahí
para que sepa que estoy aquí.

No explica por la mañana ni sus pesadillas ni los recuerdos.

Autor: Javier Solé

Ilustración de duy huynh

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)


el sofá azul (Paul Delvaux, 1967)

15 Octubre 2017

paul-delvaux-the-blue-sofa-1967
Hay en “El sofá azul” una invitación onírica a la sexualidad. Una mujer aparece tumbada en un pequeño sofá. Es extremadamente pálida, su tez blanquecina. Pero el pubis y el pezón de su seno destacan. Las piernas están levemente arqueadas, es una invitación sutil al goce. El gesto de la mujer es relajado. Su iluminación es artificial, ninguno de los focos de luz le iluminan de manera natural. La habitación remite a las vetustas salas de espera de las estaciones ferroviarias. Al fondo un cuadro reproduce la misma escena de la mujer desnuda, iluminada en. Al fondo, hay una bifurcación que en teoría freudiana remite a su sexo. A un lado, las escaleras iluminadas por una potente bombilla que no se sabe a dónde conducen. Al otro lado un túnel -ferroviario- con la figura -diminuta- de un hombrecillo.

¿Pero quién es la mujer de la derecha cubierta con su manta roja, totalmente desnuda? ¿Y qué hace portando un candil con una pequeña luz de las velas en medio del espacio tan exageradamente iluminado?

Las estaciones ferroviarias de Paul Delvaux nos hacen recordar que la vida es un tiempo efímero donde todo lo que va sucediendo nos va perpetrando hacia un destino ilógico en el que el descanso, la languidez, la biografía permanecen en silencio mientras llega el último día o el último ferrocarril. Vivir, de este modo, supone arriesgarse a ser demolido por esa presencia constante de la muerte.

paul-delvaux-night-train-1947

En “Night train” (1947) la composición es similar y el escenario el mismo pero domina una sensación de abatimiento incompatible con la sensualidad del anterior. Representando la quietud y el aburrimiento de una estación de espera infundida por el lánguido misterio erótico de un desnudo dormido y un tren solitario atrapado en una estación, el tema principal del cuadro parece ser la articulación de un vacío aterrador. El reloj de la estación iluminado por la luna y la mirada vacía de la recepcionista erguida sentada a la atención de su escritorio, reflejada por su reflejo en el espejo, parecen enfatizar la naturaleza congelada del tiempo y el espacio que se extienden hasta el infinito.


poemes visuals num. 130 (Toni Prat)

14 Octubre 2017


Fuente original: http://www.poemesvisuals.com


sobrevivir a un accidente

13 Octubre 2017


Íbamos tan deprisa, íbamos tan sin peso
como en los días mejores. No nos dio tiempo a ver
las luces, la mediana. Un fuerte olor
a neumático ahí, el reventón que deja la humedad
del llanto. Pasaron aún más rápido
la infancia, gestos, rostros: esa película
muda, una tragicomedia
sordamente escuchada, con pequeños subtítulos.
Y piensas que,
si morir fuera esta como improvisación
cualquiera, quizá valiera la pena tanta
velocidad. Dábamos vueltas y vueltas
de campana, todo girando. ¡Estábamos tan,
tan solos,
tan hondamente hundidos en nosotros mismos! Solamente
tú y yo, y al fondo el gran silencio
del mar. Y en las refinerías
sin pausa, el fuego que arde a solas
también. El humo, el viento. ¿Es que no hay nadie ahí
fuera? –gritaste–. Y tú y yo aquí, lejanos
y aislados, y con este hematoma
de la muerte en los brazos, qué solos ya: más
solos, en fin, que aquellas
alejadas plataformas petroleras, buscando a toda costa
salvarnos,
sobrevivir.

Autor: Adolfo Cueto


XIII

12 Octubre 2017


Me niego rotundamente
a negar mi voz
mi sangre y mi piel.

Y me niego rotundamente
a dejar de ser yo

a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro en el espejo
con mi boca
rotundamente grande
y mi nariz
rotundamente hermosa
y mis dientes
rotundamente blancos
y mi piel
valientemente negra

Y me niego categóricamente
a dejar de hablar
mi lengua;
mi acento y mi historia

Y me niego absolutamente
a ser parte de los que callan
de los que temen
de los que lloran
porque me acepto
rotundamente libre
rotundamente negra
rotundamente hermosa.

Autor: Shirley Campbell Barr

Ilustración de Salkis Re


sin llaves y a oscuras

11 Octubre 2017


Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro,
la basura en la mano.

Autor: Fabián Casas

Ilustración: Jaroslav Panuska, “La Muerte mirando por la ventana de un moribundo” (1900)


Saturno

10 Octubre 2017


Mis libros de poemas, los rasgaste,
abriste la ventana y los echaste a la calle.
Las hojas, como extrañas mariposas,
planeaban por encima de la gente.
No sé si ahora nos entenderíamos,
viejos, cansados y decepcionados.
Seguramente no. Mejor dejarlo así.
Querías devorarme. Yo, matarte.
Yo, el hijo que tuviste en plena guerra.

Autor: Joan Margarit

Fotografía de Gregory Colbert

Saturn

Vas estripar els meus llibres de poemes
i els vas llançar al carrer per la finestra.
Els fulls semblaven papallones rares
que anaven planejant damunt la gent.
No sé si ara podríem explicar-nos,
dos homes vells, cansats i decebuts.
Segurament que no. Deixem-ho-així.
Volies devorar-me. Jo, matar-te.
Jo, el fill que vas tenir durant la guerra.

Autor: Joan Margarit

Fotografía de Gregory Colbert


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