escena de verano (Frédéric Bazille, 1869)

19 Agost 2018


En “Escena de verano” (1869) Bazille representa a un grupo de ocho jóvenes en bañador en diferentes actitudes; unos nadando, otros recostados al sol y las figuras del fondo luchando.

Esta escena está inspirada en escenas pastorales o mitológicas en un sueño de Arcadia, como Poussin o Le Lorrain los describieron.

La temática abordada por Bazille es parcialmente novedosa ya que, hasta la fecha, las escenas de bañistas al aire libre se presentaban como desnudos femeninos. Bazille aborda la composición con semidesnudos masculinos. La pintura revela de manera indirecta la realidad legal del período: una ley de 1835 prohibía el baño desnudo en público; los hombres podían hacerlo en trajes de baño, pero a las mujeres se les prohibía incluso esa asignación y se les exigía que se bañaran “en una instalación de interior para personas del mismo sexo”.

Además, la forma de la pintura, un cuadrado, no era el formato estándar para una pintura de paisaje, que era casi siempre horizontal; Del mismo modo, las pinturas con figuras tendían a ser verticales.

Representar desnudos enmarcados en el paisaje no era nada nuevo; de hecho, el motivo se remonta, al menos, al Renacimiento. Lo que era novedoso es la relación entre el cuerpo desnudo y su entorno y la captación de la luz.

En “El pescador con la red” (1868) Bazille pinta dos desnudos masculinos perfectos. Los contornos de sus cuerpos están claramente definidos, a diferencia de una obra impresionista y, mientras Bazille los ubica al aire libre, los coloca a la sombra mientras aún demuestra su destreza para representar la luz natural mientras el sol atraviesa el dosel del bosque aquí y allá . La figura masculina en primer plano está de espaldas al espectador, buscando a todo el mundo como una escultura clásica. Él sostiene una red, que se está preparando para lanzar al río, una práctica que era evidentemente común a lo largo del río Lez en las afueras de Montpellier.

La figura masculina en primer plano está de espaldas al espectador, como si de una escultura clásica se tratara.

Los desnudos que pintó Bazille, en su mayoría masculinos, son de sus mejores elaboraciones. Se aprecia la belleza de la anatomía humana pero también la armonía y el éxtasis de la fusión entre desnudez y naturaleza.


cumpleaños

17 Agost 2018


Pronto cumplo años,
hay quien dice que ya llevo
más de media película,
no sé,
lo que podría asegurar
es que no quedan palomitas.

Autor: Juan Leyva

 


fos a blanc

16 Agost 2018


Al carrer hi ha cotxes i hi ha neu,
hi ha arbres i hi ha neu,
hi ha persones i hi ha neu.
Tot és flonjo i delicat, però encara cau més neu.
A la nit el cel és rosa perquè és de neu.
Al terra hi ha purpurina però, segurament, també és la neu.

Autor: Laia Carbonell

Ilustración: Harald Sohlberg, “tras la tormenta de nieve” (1903)


desván

14 Agost 2018


Es un hueco de arañas, un vacío, un silencio mustio que tiñe las paredes, apenas voces yermas de cal seca y cenizas. Arañando el fondo de los baúles, nada sabe. Desconoce el hastío con que amarillea y desaparece, envuelto en humedad añeja, recorriendo pasillos en ruinas, palpando las piedras. Es el frío que lapida los armarios, el hielo que ocupa el espacio entre los huesos. Antaño, solo un rumor de pies descalzos.

Autor: Ana Martínez Castillo

Ilustración de Britt Snyder


regresarás

13 Agost 2018


La luz que envuelve hoy tu casa,
mientras a ella regresas,
es la misma que un día te borró
en la dicha pasajera de saberte amado.
Tanto es así que no eres tú
el que ahora en soledad camina,
sino aquél que nunca acabó de llegar
extraviado en el único paisaje
de la memoria encendida de otro ser.
Por eso un momento te detienes
para, separado del mundo,
escuchar de nuevo la voz
de quien ya no existe,
pero que ahora te otorga
el don inmortal
de volver a nacer dentro de su olvido.

Autor: Javier Lostale

Ilustración: Jack Butler Yeats, “a lane in Kerry” (1914)


Miranda en la Carraca (Arturo Michelena, 1896)

12 Agost 2018

arturo-michelena-miranda-en-la-carraca-1896
En el año de 1896 se celebran los 80 años de la muerte del General Francisco de Miranda. Para esta ocasión Arturo Michelena pinta a “Miranda en La Carraca”, done describe el encarcelamiento del héroe en la prisión, donde permaneció cautivo hasta su muerte en 1816.

Arturo Michelena en su pintura transmite los últimos días de aquel héroe victorioso, desterrado y derrotado.

La obra pertenece al género realista, en la composición vemos como imagen central, la figura masculina que representa a Francisco de Miranda, vestido de pantalón color ocre, pechera blanca y frac negro, medias grises y zapatos negros. Su cuerpo descansa posando con una mano en la pierna y otra en el mentón, sobre una cama antigua con colchón de paja, envuelta en una sábana blanca. Alrededor de ella observamos una mesita con libros, de frente un banquillo de madera. En la esquina lateral derecha irradia la luz de la imagen central. Al fondo tenemos un detalle muy representativo por la cadena, y a su lado una vasija de barro puesta en el suelo. El fondo está compuesto por paredes de color sepia que transfieren una frialdad glacial.

En la pintura existe un plano histórico representado por Francisco de Miranda, se describe el encarcelamiento del hombre de guerra, que auxilió a favor de la independencia de América, y cuya suerte lo lleva a La Guaira donde cayó en manos de los realistas que lo conducen a Cádiz, donde permanece cautivo hasta su muerte. La imagen creada por Michelena es la faceta humana del héroe victorioso, mostrándolo derrotado y olvidado; la cadena colgada en el fondo simboliza esclavitud, la cama y la vasija en el piso representan la pobreza, el banquillo aislado nos transmite soledad, el colchón de paja y la mesita con los libros reflejan antigüedad, la estructura de La Carraca, el vestuario de la figura central y los contornos de los muebles marcan una época.

Si se observa detenidamente el rostro de la figura central, representada por Miranda, donde refleja tanta nostalgia, tristeza y soledad que logra que la pintura hable por sí sola.


labores domésticas

11 Agost 2018


Aferrada a la escoba
voy barriendo
soledades y silencios,
voces imperfectas,
pronombres difusos
que ya no consiguen desgarrar
el velo de espinos
que cubre nuestros rostros.
Voy limpiando el polvo
al ritmo circular de recuerdos antiguos
que se van disipando
en cada nuevo giro de la lavadora
en cada rumor del agua
absorbiendo suciedades y sangre reseca.
Luego, el mantel extendido,
las copas sobre la mesa,
mirándome por dentro
desde su oquedad de cristal líquido,
leve voz que humedece el cuenco rebosante
de mis ojos.
En la mano,
un pedazo de pan recién cocido,
cálido reducto por donde
huir
de tanta nostalgia intempestiva.

Autor: Yolanda Gelices

Ilustración: Irene Mala, “son lonely”


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