movimiento

16 gener 2019


Una mujer sola frente al mar
es más majestuosa que él.
Puede pasar una gaviota
augurando la muerte
o puede caer el sol humedeciendo
las lonas de las carpas
hasta apagarlas,
pero una mujer
frente al mar
mece su soledad como una dueña
y no se estremece.
La luz
del mar tiene la importancia
y el movimiento de su ánimo, de su alma.
El viento suena alrededor
de la mujer
y la despierta:
ahora se trata de la playa sin luz, una mujer,
el sol caído, el sonido del mar,
carpas levantadas,
el viento que le da vuelta a todo.

Autor: Irene Gruss

Fotografía de Patricia Vilchez


la Recoleta

15 gener 2019


Convencidos de caducidad
por tantas nobles certidumbres del polvo,
nos demoramos y bajamos la voz
entre las lentas filas de panteones,
cuya retórica de sombra y de mármol
promete o prefigura la deseable
dignidad de haber muerto.
Bellos son los sepulcros,
el desnudo latín y las trabadas fechas fatales,
la conjunción del mármol y de la flor
y las plazuelas con frescura de patio
y los muchos ayeres de la historia
hoy detenida y única.
Equivocamos esa paz con la muerte
y creemos anhelar nuestro fin
y anhelamos el sueño y la indiferencia.
Vibrante en las espadas y en la pasión
y dormida en la hiedra,
sólo la vida existe.
El espacio y el tiempo son formas suyas,
son instrumentos mágicos del alma,
y cuando ésta se apague,
se apagarán con ella el espacio, el tiempo y la muerte,
como al cesar la luz
caduca el simulacro de los espejos
que ya la tarde fue apagando.
Sombra benigna de los árboles,
viento con pájaros que sobre las ramas ondea,
alma que se dispersa en otras almas,
fuera un milagro que alguna vez dejaran de ser,
milagro incomprensible,
aunque su imaginaria repetición
infame con horror nuestros días.
Estas cosas pensé en la Recoleta,
en el lugar de mi ceniza.

Autor: Jorge Luis Borges

Ilustración: Escultura del ángel custodio, en el cementerio de La Recoleta en Buenos Aires


el olvido

14 gener 2019


en la otra orilla de la noche
el amor es posible

—llévame—

llévame entre las dulces sustancias
que mueren cada día en tu memoria

Autor: Alejandra Pizarnik

Ilustración de Jeanie Tomanek


muy felices

13 gener 2019


Están en los días.
Están en los recuerdos.
Hablando.
Sonriendo.
Bromeando.
Felices.
Muy felices.
Como si el tiempo
no los hubiera devorado.

Autor: Toro Salvaje

Fuente original:

https://torosalvaje.blogspot.com/2018/09/muy-felices.html

Fotografía de Vivian Maier


lagunas cerca de Nijmegen (Carlos de Haes, 1877)

12 gener 2019


Sobre las aguas pantanosas de una laguna, descansa una barca en la que un hombre sentado pesca tranquilamente desde ella. A su lado, un hermoso árbol inclinado cuyo tronco se refleja, al igual que el pescador en las aguas de la laguna. Arbustos y vegetación cierran el fondo del cuadro. A la derecha, una especie de dique rústico o compuertas de madera propias de un sistema rural de regadío.

Y, a pesar de todo, es un esbozo realista que acusa ya el impresionismo…


En “Una barca en las lagunas de Holanda” (1874) la barca varada junto a la vegetación, en la orilla de la laguna, centra la composición. Junto a ella, una empalizada que semeja la estructura de una compuerta. Cerrando el fondo, arbustos y árboles.


despedir-se

11 gener 2019

He tret catifes i cortines,
les taules on fa temps que no menjo ni escric.
He tret els quadres i he pintat els murs
per esborrar les marques de tants anys.
He guardat alguns llibres. Sé quins són.
He destruït cartes d’amor.
Silenciosos, els amors
ara són icebergs errants del pensament.
Sense racons per a la por, la casa
m’ha despullat els ulls. Ni l’esperança
pertorbarà l’última mort.
No hi ha cap altra casa pels qui estimo.

Autor: Joan Margarit

Ilustración: Cristobal Toral, “Gabardina sobre Sofá” (1978)

He sacado alfombras y cortinas,
las mesas donde hace tiempo que no como ni escribo.
He sacado los cuadros y he pintado los muros
para borrar las marcas de tantos años.
He guardado algunos libros. Sé cuáles son.
He destruido cartas de amor.
Silenciosos, los amores
ahora son icebergs errantes del pensamiento.
Sin rincones para el miedo, la casa
me ha desnudado los ojos. Ni la esperanza
perturbará la última muerte.
No hay ninguna otra casa para los que amo.


ahora que somos padres de todo lo que queda en esta parte del abismo

10 gener 2019


Nunca me confesaste dónde guardaste
la luz que la vida robó de tus ojos
ni dónde metiste la voz
que la muerte arrancó de mis manos
dónde guardamos ahora
tanto desprecio y tanto dolor, de qué
alimentamos ahora
a nuestros hijos

Autor: Beatriz Rayón

Ilustración de Takashi Yasui


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