tela de araña

19 Abril 2018


Vive el poeta
en el desván
de las palabras.

Sobre los hilos
de la tela de araña
escribe los versos.

Le gusta mirar por la ventana
y dibujar
sobre el polvo
del cristal.

Autor: Maria Jesús Montía

Ilustración: Rene Magritte, “los seis elementos” (1928)


olmo rojo

18 Abril 2018


“Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara”

(Antonio Machado, fragmento del poema “El crimen fue en Granada”)

Al abrir una fosa no se desentierra a los muertos, sino la historia robada a muchos vivos

El crimen fue en Agreda
en la plaza frente al olmo.

Las campanas no doblaban,
repicaban.

Él, alcalde republicano.
Ellos, militares sublevados.

Dispararon veinte balas
Cada una de las veinte
Lo mató las veinte veces.

El crimen fue en Agreda
en la plaza frente al olmo.

El cuerpo mal sepultado
un féretro aguarda.

El olmo sigue en la plaza.

Autor: Javier Solé


la casa encima

17 Abril 2018


Tantos siglos removiendo esta tierra
que atravesó el ganado
y alimentó al ganado y a los hombres
que regaron esta tierra
con el curso negro de su sangre
-la sangre cambia de color
cuando sale del cuerpo-.
Tantos siglos alineando ladrillos,
aquí hubo un establo
sobre el que se construyó una iglesia
sobre el que se construyó una fábrica
sobre el que se construyó un cementerio
sobre el que se construyó un edificio
de protección oficial.
Tantas mujeres fregando sus baldosas,
pariendo en sus baldosas,
escondiendo la mierda debajo de las baldosas
que pisaron sus hijos ebrios
y sus sobrios maridos
que trabajaron y fornicaron
por el bien de un país en el que no creían.
Tantos siglos para que yo,
miembro de una generación prescindible,
pierda la fe en la emancipación,
mire el techo de mi dormitorio
y se me venga la casa
encima.

Autor: Erika Martínez

Ilustración de Alpay Efe


todo

16 Abril 2018


Sé desde hace algún tiempo
que ya nada sería suficiente,
salvo absolutamente todo.
Y no sé qué es todo,
no sabría pedirlo ni explicarlo,
no sabría tal vez reconocerlo.
Pero lo quiero todo.
Y no sé si sería suficiente.

Autor: Olga Bernard

Fuente original: http://cariciasperplejas.blogspot.com.es/2008/05/todo.html

Fotografía de katrin vankova


los murmullos

15 Abril 2018


Durante el funeral el rumor de las hojas
en la chopera del camino, su murmullo
cercano y tan ajeno al dolor, de espaldas
a la muerte, entregado al olvido. Luego, como
somos pocos, eché torpemente unas paladas
de tierra sobre el ataúd. Empecé
a sudar, qué vergüenza, recordé de pronto
el olor del almendro cuando estalla, la mirada
en vida del difunto, su sonrisa, que son tierra
también, aunque los muertos hablen, como en Rulfo.

Autor: Fermín Herrero

Ilustración: Marianne von Werefkin, “El duelo” (1933)


tres para uno (Federico Beltrán Masses, 1934)

14 Abril 2018

federico-beltran-masses-tres-para-uno-1934
A pesar de la revolución artística dirigida por los contemporáneos españoles de Beltrán, al pintor de origen cubano nunca le interesó ni el cubismo ni el futurismo. El legado realista de su maestro en Barcelona, Sorolla, fue sustituido por un simbolismo místico. En su uso del color Beltrán forjó una identidad individual que se concentró en lo psicológico. Su trabajo se compara superficialmente con el de su buen amigo Kees van Dongen, quien, como Beltrán, capturó el escapismo que caracterizó a la sociedad post primera Guerra Mundial.

El guitarrista y sus tres compañeras se encuentran frente a la ciudad de Venecia, el escenario nocturno de Beltrán y una fantasía cargada de misterio erótico. Las estrellas en el cielo se reflejan en la oscura Laguna de color turquesa. Allí, los barcos descansan en sus aguas tranquilas mientras una escena sugestiva se despliega para el espectador en el muelle de madera cercano: una mujer de pelo de cuervo vestida en encaje negro sostiene una rosa en su mano enguantada; Ella tiene un parecido sorprendente con la esposa de Beltrán, Irene. A su izquierda, una joven belleza trenzada llena de blasfemia mira a su compañera, tocando suavemente su hombro cubierto de encaje en un deseo de atención o una tímida caricia. En el medio, un hombre y una mujer se miran apasionadamente el uno al otro; Él toca una guitarra mientras que la mujer parece bailar, una mano levantada por su pelo rojizo.

La pareja recuerda una pintura anterior del artista: un retrato de la actriz Pola Negri y, el póstumo, Rudolph Valentino – su amante – tocando su guitarra. Beltrán también había sido un amigo cercano del actor y había vivido varios meses en la mansión de Valentino en Los Angeles en 1925. Negri, motivado por el dolor o la publicidad, había pedido a Beltrán-Masses que pintara su retrato con Valentino a su lado después de su muerte. Beltrán pintó varios retratos de Rudolph Valentino mientras se quedaba con él en Falcon Lair, pero a partir de esas obras Valentino se convirtió en Beltrán la icónica figura masculina – “el amante oscuro” que pobló muchas de las composiciones dramáticas del pintor. El rostro del actor aparecería arquetípicamente en la obra de Beltrán-Masses a lo largo de los años treinta.

La sensualidad de la pintura es una explícita escena cargada de erotismo. Hay una abierta invitación a la bisexualidad y al sexo en grupo. Las mujeres audaces -femme fatale de la época- fascinaron a Beltrán.

Los hombres rara vez eran más que participantes incidentales en las escenas de Beltrán, pinturas como “Tres Para Uno” y “El Sueño de Don Juan” los convirtieron en sujetos, si no en figuras centrales.

El legendario libertino seductor Don Juan apareció por primera vez en la obra El burlador de Sevilla y el invitado de piedra de Tirso de Molina, que se publicó en España hacia 1630. La ópera Don Giovanni de Wolfgang Amadeus Mozart (1787) y el poema épico de lord Byron Don Juan (1821) también se inspiran en el fantasma ficticio.

federico-beltran-masses-el-sueno-de-don-juan-1930

Para “El sueño de Don Juan” (1930) Beltrán recurre al icono de Rodolfo Valentino, un amante latino moderno.

En esta orgía con cuerpos retorcidos el protagonista, el hombre está, misteriosamente, vestido. Con ropa y dormido o muerto. El Don Juan en la pintura lleva el hábito negro de la Tercera Orden de los Dominicos, una organización laica. Las mujeres intentan seducirlo, devorarlo. Este Don Juan es inmune a las tentaciones de la carne que lo envuelve. Aquí Beltrán ilustra quizá póstumamente el deseo de su amigo de escapar de su imagen unidimensional de Don Juan. Aquí él se ha liberado de las demandas del estudio, de la celebridad y de un público femenino adorador. Valentino expresó a Beltrán su deseo de paz, de un retorno a los placeres simples, incluso deseando morir joven.


en este lugar

13 Abril 2018


Como si pudiéramos leer el mundo
la inestable infinita correspondencia
de formas la semejanza y sus contornos
el enigma o asombro repetido de la luz
la fugaz eternidad de nube o pájaro
y aún los astillados hirientes fragmentos
de la historia sus catástrofes sucesivas
Como si algo perdido recóndito
un origen o promesa o término
tuviera sentido y lo distante
se aproximara como el pájaro
al silencio y así de improviso
la semejanza se hiciera visible
y sentir el hilo tenue que hilvana
hechos sucesivos analogías
trenza figuras teje y desteje
traza signos sorprende imprevistos
En este lugar que de nuevo exige
como hábito el coraje y la lucidez
mira las horas: la palabra nace
como urgencia necesaria aliento
y se teje con la acción y la pausa
ilumina explica convoca llama
es temblor se adelgaza se busca
en la espera se encuentra en la luz
Como si pudiéramos leer el tiempo
entender el mundo descifrar
el oculto alfabeto los signos heridos
olvidados piedra árbol o razón
como si la claridad nos perteneciera
en este lugar

Autor: Antonio Crespo Massieu


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