poema para peces

22 Juny 2018


Al otro lado del mostrador estás tú,
uniformada, desventrando el pescado,
haciendo saltar sus escamas por el aire,
sujetando su escurridiza existencia.
Nos separa un estrecho sendero de hielo
y nos une la palabra con forma de pez.
Ya has gastado tus vacaciones, dices,
y yo pienso que quizás viste el mar
de la mano de tus hijos
y que quizás su olor no te permitió
olvidar tu oficio y no lo gozaste.
Pienso en cómo acercarte al poema
sin que le veas espinas, escamas,
en cómo acercártelo ya limpio,
sin que hayas de desventrarlo también,
para entenderlo.

Autor: Begoña Abad

Ilustración: Díaz Olano, “sardinera” (1934)


pero sucede

21 Juny 2018


No sabemos por qué, pero sucede.
Una niña perdida vuelve a casa.
Llueve y llueve en mitad de un gran desierto.
El cielo se abre en dos, y nos acoge.
Los muertos nos susurran al oído.
Un testigo prefiere la verdad
al dinero o la calma. Un ambicioso
rechaza la injusticia provechosa.
En una celda inmunda, un pobre diablo
se niega a delatar a un compañero.
Una mujer y un hombre –o bien dos hombres,
o dos mujeres- se aman hasta el fin.
Y una familia entera, en la cámara
de gas, se abraza y da gracias a Dios.

Autor: Eduardo Jordá

Fotografía de Leonard Misonne


dos segundos antes de un abrazo

20 Juny 2018


“Siento, Existo”

Cierra los ojos
imagina
está a tu lado.

Las yemas de los dedos
rozan con delicadeza
tus mejillas.

Puedes reproducir su voz
en este polígono
de cristales rotos.

Siempre te habla
al oído
y balbucea una disculpa
por haberte abandonado.
Tú también requieres
su perdón
por haberla olvidado
algunas tardes.

Por eso, ahora,
permanece en pleno día
con los ojos apagados
abrazando a un fantasma
en las aristas de la noche.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Laura Makabresku

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)


y parece tan larga la alambrada de espino

19 Juny 2018


Observa cómo giran los dioses, los buitres y los dementes
bajo el silencio del planeta,
ese lugar donde la fiesta nunca acaba
y las serpentinas, intactas en mitad del baile, enhebran sus cuerpos.
Mañana seguiremos discutiendo con bocas ajenas.
Harán ceniceros con nuestros huesos.
Una rata disecada, nuestro cerebro y la etiqueta de un vino
ocuparán vitrinas cercanas en el museo de arqueología.

Cuerpos no, somos humo que camina lento por las avenidas,
alejándose de sí mismo:
cada uno con su uniforme de batalla,
con su oído dispuesto para escuchar al jefe,
con toda una moral suspendida en la cuchara.
Escucha la velocidad de la carne
que crece siempre hacia la putrefacción.

Y parece tan larga la alambrada de espino
cuando recorres, con pasos de escarabajo,
la ciudad detenida bajo el sol
entre un atasco y un epitafio.

Autor: Bruno Mesa

Fotografía de Hilario Barrero


amanecer

18 Juny 2018

“Querido amigo: te escribo desde uno de los lugares más tristes de la tierra, pero de los más célebres de esta guerra también. Vivo ahora en un agujero cavado en la tierra. El espectáculo es maravillosamente grandioso noche y día, el terrible estruendo es incesante, la llanura arruinada se siembra sin cesar con el metal de muerte en el que habrá de germinar la nueva vida”

(Guillaume Apollinaire)

Las luces diminutas
que el soldado,
herido en la batalla,
divisa en el horizonte
son las casas
que no habitara
donde viven las mujeres que no amara
junto a la prole que no procreara.

Al alba,
en la ladera,
un reguero de sangre
traza un nombre incompleto.

En otro lugar,
lejos de estas montañas,
una comitiva entrega
a la madre del soldado
una medalla que el tiempo
no tardara en oxidar.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

Ilustración: Otto Dix, “Amanecer” (1913)

El pintor expresionista, en 1913, tenía 22 años y estudiaba pintura en Dresde. Ese año, víspera de la Gran Guerra, pinta esta salida de sol como una inmediata premonición de lo que será un amanecer en un paisaje bélico: un sol de brillo sucio y apagado sobre un campo enlodado al que sobrevuelan pájaros siniestros como cuervos. Son estos animales que presagian un paisaje desolado habitado por la Muerte los únicos seres vivos que sobrevuelan como en la pintura de Vang Gogh o en la de Egon Schiele.

El cuadro, tachado de “arte degenerado” será confiscado por los nazis y recuperado milagrosamente intacto.


camp de joc

17 Juny 2018


Ni el xiulet de l’àrbitre.
Ni els regalims de suor.
Ni la sentor de multituds.
Ni la tensió del moviment.
Ni els crits del públic.

Sóc al mig del camp de joc
i no tinc més que paraules.

Autor: Josep Maria Ripoll

Ilustración: Kasia Derwinska, “El espejo roto”


poemes visuals num 218 (Toni Prat)

16 Juny 2018


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