tsunami psíquico

24 Mai 2017


La muerte
es
irreversible
permanente
concluyente
decisiva
rotunda
categórica
indiscutible
contundente
absoluta
definitiva
vitalicia.

Es,
la muerte,
un fenómeno universal e ineludible.
Todos siempre.

La muerte
es
el fin de las funciones vitales.

Ya no
respiras
ni te mueves
ni tampoco comes
nunca mas bailas
jamás vuelves a sonreír
no podrás amar ni te podrán abrazar.
Los besos están proscritos.

Ella está muerta.

Sólo
la amenaza de evocar
aquellas horas fatales
o sentir el vacío descomunal
de la pérdida
puede
levantar
vientos huracanados
que abolirán
nuestra esperanza
y en el océano
nacerán olas gigantescas
que arrasarán
todos los edificios de la bahía.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)


anatomía

23 Mai 2017

sarazhin-denis-06
Quién situó
el amor
en el corazón

El odio
en las tripas

y el miedo
en la garganta

olvido decirnos
dónde diablos
colocar la indiferencia.

Autor: Itziar Mínguez

Ilustración de sarazhin denis


i’ll go to hell

22 Mai 2017


Escapar por el río,
huir en una balsa,
acariciar el miedo,
coleccionar estrellas,
querer a los amigos.

Fumarse la tristeza
en una pipa de corcho.
Ser la sombra que flota,
un alma sigilosa que se esconde del sol.

Enhebrar una aguja
con un beso,
ser la niña que lee
mientras se toca el pelo.

Yo iré al infierno,
guardaré tu secreto
del hombre agazapado
que busca libertad
y sueña que el futuro
no distingue colores.

Yo iré al infierno
contigo Huckleberry
y el fondo de tu abrazo
será mi salvación.

Autor: Ana Merino

Ilustración de Alex Katz


a ninguna parte

21 Mai 2017

jose-luis-perez-el-paseo
Los pensionistas hablan de trombosis
en los autobuses
o aguardan el final
en los bancos de los parques públicos,
entre mierda de palomas y jeringas
ensangrentadas,
o me paran en la calle
ante escaparates llenos de electrodomésticos
para preguntarme la hora
e interesarse por la raza de mi perro.
Son las cinco de la tarde y todo
en la ciudad apesta a muerte.
Sé que es inútil. Llegar a casa,
ponerme aquí delante y redactar
quince o veinte líneas, qué más da,
esta especie de salvoconducto
a ninguna parte.

Autor: Roger Wolfe

Ilustración: José Luis Pérez, “el paseo”


el rostro de la guerra (Dali, 1941)

20 Mai 2017

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“El rostro de la Guerra” es una de las obras más impactantes, oscuras y representativas de Dalí.

Los acontecimientos que se desarrollaban en Europa, con el creciente dominio de los ejércitos del III Reich por todo el continente, obligó a la pareja formada por Salvador Dalí y Gala a buscar un lugar más tranquilo. Pocos años antes, habían escapado de la guerra civil española (1936-1939) trabajando en diversas partes del mundo y ahora, cuando el conflicto bélico parecía extenderse por todo el planeta, quedaban pocos países donde poder dedicarse exclusivamente al arte. De entre esos países, el que más atrajo a Dalí fueron los Estados Unidos, donde él veía infinitas posibilidades de seguir experimentando con su pintura y con su propia biografía.

Utilizando colores ocres y bajo un desolador paisaje se inspira en el trauma y visión de la guerra y muestra un cráneo decapitado en cuyo rostro es posible observar la angustia, el llanto y dolor y en cuyas cavidades orbitarias y bucal, se encuentran otros rostros de las mismas características que el anterior y con las mismas manifestaciones; a su vez, esos rostro también se encuentran ocupados por caras semejantes, en una imagen infinita de desolación, muerte e interminable sufrimiento causado por las consecuencias de la guerra. Es la idea de la guerra indisoluble de la muerte y la putrefacción en rostros deformes que se multiplican hasta el asco absoluto. Alrededor del rostro, se pueden observar serpientes agresivas, semejantes a cabellos, las cuales tratan de llegar a las cavidades ocupadas. Las extrañas manchas claras, abajo a la derecha, no son otra cosa que la huella de la mano de Dalí.

En el cuadro, la máscara de la muerte se destaca sobre un paisaje desértico, desoladamente vacío hasta el horizonte; las únicas presencias vivas son los gusanos y reptiles que se deslizan amenazadores.


lavabo y espejo (Antonio López, 1967)

19 Mai 2017

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“Lavabo y espejo” (1967) es la pintura hiperrealista de Antonio López más conocida. Esn su furor realista ha conseguido una obra donde el enigma y el misterio nace de lña propia representación de la realidad.

Aunque más que un cuadro parece una fotografía, están representados todos los objetos con un realismo extraordinario. Es una imagen objetiva, completa, refleja todos los detalles. El cuadro representa un interior, con mucha luz, con motivos y objetos que recuerdan otra época. El pintor reproduce lo próximo, sus objetos cotidianos, y la pintura los devuelve, pasados los años como reflejo de una época y de un modo de vivir.

Un frasco de colonia, una barra de labios, varios peines, una cuchilla de afeitar, tijeras, una brocha, jabón dentífrico, esmalte de unas, dos cepillos de dientes. Todos objetos personales para el aseo junto con un trapo sucio en el suelo.

Para concluir esta inquietante pintura el secreto mejor guardado; se trata de un autorretrato sin figura humana pues la sombra del pintor -y que ningún exporte supo encontrar- fue desvelada. Aparece el pintor de manera vedada, casi fantasmal.


desacato

18 Mai 2017


Las autoridades han prohibido,

pasear por el puente de los corazones rotos
asomarse a la azotea de las almas tristes
fotografiar el acantilado de los cuerpos sin miedo
que se ahoguen los náufragos en el océano
que se quemen en la calle los desesperados
depositar flores en las tumbas de los suicidas.

Las autoridades lo han prohibido

y a pesar de los carteles
de los golpes y de las sanciones

siguen

lanzándose al vacío corazones rotos
golpeando en el asfalto almas tristes
arrojados en las rocas cuerpos sin miedo
no nadando marineros borrachos
ardiendo en el boulevard quienes lo han perdido todo
visitando el cementerio no sólo en noviembre los supervivientes.

Las autoridades lo han prohibido
y nosotros,
por fin,
libres e insumisos
desobedientes hasta el óbito.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Jean Jacques André


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