una chica

7 Desembre 2019

El árbol ha entrado por mis manos,
la savia ha subido por mis brazos,
el árbol ha crecido en mi pecho –
hacia abajo,
las ramas salen de mí, como brazos.
Árbol eres,
musgo eres,
y las violetas en el viento.
Una niña – tan alta- eres,
Y para el mundo todo esto es un delirio.

Autor: Ezra Pound

Ilustración: Léon Spilliaert, “Paisaje con un árbol” (1929)


concupiscencia

6 Desembre 2019


No comprendo. La sed del agua fría
se calma al tercer trago; la del vino,
otro tanto, y el paladar más fino
se cansa del manjar que requería.

El sueño acaba al empezar el día,
y la pereza al verse en el camino;
todo anhelo se va tal como vino
apenas toma lo que pretendía.

Y sin embargo hay una sed extraña
que mantiene sin fin toda su saña…
Quizá sean cosas de la adolescencia,

pero devoré anoche la manzana
y de nuevo me hallaba esta mañana
trémula toda de concupiscencia

Autor: Carmen Jodra Davó

Ilustración: Paul Ranson, “Nude Laying on Her Back in a Clearing” (1893)


la mentira

5 Desembre 2019


Escribieron mal nuestros nombres
los días de paga
y callamos.
Escribieron bien nuestros nombres
los días de leva
y callamos.
Pasamos la vida callando
y un día, en nuestras bocas cerradas
entrarán las moscas.

Autor: Pedro Flores del Rosario

Ilustración: Charles Sprague Pearce, “Peeling potatoes”


visión triste (Giuseppe Mentessi, 1898)

4 Desembre 2019


Giuseppe Mentessi (1857-1931), hijo de modestos agricultores y huérfano de padre a los cinco años, estudió dibujo en Ferrara. El estilo divisionista y los temas sociales caracterizan su producción de los años noventa. El tema del dolor y la miseria se resume en años posteriores en trabajos con sugerencias simbolistas centradas en las figuras maternas.

El divisionismo italiano mantuvo el mismo principio de descomposición del color bajo la incidencia de la luz que otras vanguardias (el puntillismo), pero lo llevó hacia un camino distinto, y en sus obras quizá sea especialmente perceptible la vibración de las tonalidades. Esta nueva y científica manera de pintar, aséptica frente a la exaltación romántica del sentimiento y lo subjetivo, se dotó de trascendencia al ponerse al servicio, tras una etapa inicial en la que predominaron los paisajes, de la denuncia social y el compromiso con las clases menos favorecidas. La nueva técnica les permitía mostrar con un enfoque analítico las desigualdades, aunque no solo: también asuntos universales, como el amor y la muerte.

Visión triste (1899), concebida inicialmente como una obra de denuncia de la condición campesina en el valle del Po, muta en el curso de su elaboración en una alegoría religiosa, un calvario campesino.

El tema representado es la representación de las humildes condiciones de vida de los campesinos: un grupo de agricultores en un país árido se desploma en el suelo bajo el peso de las cruces; el centro de la escena está ocupado por una madre que abraza amorosamente a su hijo, levantándolo del peso de la cruz.

El boceto preparatorio presenta algunos cambios con respecto al trabajo final: en el primero, la luz ilumina el pelo rubio de la madre y el vestido blanco del niño, mientras que en el segundo la luz se enfoca en el horizonte, como para indicar la llegada de nuevas esperanzas. Otra diferencia se refiere a la figura que se ve en el primer plano a la derecha, en ambos casos en el suelo: en el boceto tiene pelo negro, mientras que en el trabajo final no tiene pelo y se puede ver detrás de una mujer de edad avanzada en estado evidente de la desesperación.

La carrera artística de Mentessi y su adhesión a los temas sociales se resumirán en tres pinturas particularmente significativas:

Ora triste (1891) es una elegía triste con un cortejo fúnebre en la hora del crepúsculo; un funeral de personas humildes dominado por la muchacha cuyos sollozos desgarradores envuelve la escena. En el primer plano están representadas dos mujeres, una de las cuales cubre su rostro con sus manos en señal de desesperación, y el otro la mira y la rodea por los hombros para consolarla. En una posición más distante de esta última, se observa una procesión de figuras femeninas con una cabeza cubierta. La escena está dominada por colores terrosos, pero la luz del crepúsculo ilumina la escultura de Cristo que lleva la cruz.

En Lágrimas (1898) los sucesos de mayo de 1898 en Milán son la inspiración. La Masacre de Bava Beccaris, nombrada así por el general italiano Bava Beccaris, hace referencia a la represión de los disturbios generalizados tras la protesta y huelga de los trabajadores. Los disparos sobre la multitud y la carga de la caballería contra la muchedumbre termino con más de trescientos manifestantes muertos. La pintura muestra con gran realismo y dramatismo la detención de los dirigentes obreros (socialistas y anarquistas) mientras se despiden de sus familiares. La ocultación de ambos rostros, padre e hija, confiere una mayor intimidad al momento captado.

Ramingo (1909) representa a un viajero cansado con un bastón. Subiendo los escalones de una catedral con dificultad. Un sugerente y conmovedor Cristo en la columna mantiene un diálogo real con el peregrino pobre.

 

 


bicicleta

3 Desembre 2019


“A ese a quien no se ve, yo lo conozco.
No está y es evidente como un sueño.”

(Félix Grande, fragmento del poema “Calle vacía”)

Una bicicleta
pedalea sola
-o,
tal vez,
el fantasma cojo
de la memoria
la desplaza-,

extraviada en la senda
que conduce al futuro,
ése que se desvanece
en los recovecos tristes
de la infancia del viejo.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)


la nieve

2 Desembre 2019


sólo una vez viste la nieve
el blanco de la nieve su fulgor

una mañana juntos
en el umbral de casa
vino a posarse en las aceras

qué era esa frío
qué anunciaba
ya vestías de negro
y apareció la nieve
y te cegó los ojos

(yo había estado ya leyendo
entrada ya la noche al chileno
Nicanor Parra
quien cuenta en un poema
que el joven Pushkin
poco antes de morir
asesinado
en las afueras de San Petersburgo
nos dejó la semilla
enterrada en lo blanco
de las palabras con las que el poeta
se despedía de la vida
Empieza
a
caer
otro
poco
de
nieve)

enmudeciste

entre el azul y el blanco de ese día
en la mañana
sólo el negro de tu ropa ahí
en medio de la calle

apenas si podías inclinarte para
tocar la nieve

desconocías el secreto
de tanta luz agolpada a tu puerta

no sentías el frío
bajo tus pies sólo el crujir del blanco
su transparencia

eras feliz

me tomaste la mano sonriendo
de vuelta a casa
y tu mirada ardió tan luminosa
que hizo brotar de nuevo la semilla
la sangre
las palabras de Pushkin
cubiertas por la nieve.

Autor: Ángel Campos Pámpano

Ilustraciones de Pisarro


Sueño de una tarde dominical en la alameda (Diego Rivera, 1947)

1 Desembre 2019


“La composición [del mural] son recuerdos de mi vida, de mi niñez y de mi juventud y cubre de 1895 a 1910. Los personajes del paseo sueñan todos, unos durmiendo en los bancos y otros, andando y conversando”

(Diego Rivera)

Entre julio y septiembre de 1947 Diego Rivera pintó Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, con la ayuda de los artistas Rina Lazo y Pedro A. Peñaloza, además de la colaboración del maestro Andrés Sánchez Flores quien ayudó a preparar el muro.

Diego Rivera representa en esta obra el sueño de poder ir de paseo un domingo al parque de la Alameda acompañado por aproximadamente 150 personajes emblemáticos de la Historia de México. El artista mexicano evoca en su trabajo los protagonistas más importantes de la historia del país que transitaron por el parque de la Alameda. El mural se compone de tres secciones.

En la primera (izquierda), el artista representó la conquista y la época colonial: aparecen Hernán Cortés, Fray Juan de Zumarraga, Sor Juana Inés de la Cruz y Luis de Velasco II. Para continuar, se aborda la Independencia; las intervenciones extranjeras, donde se observa a Antonio López de Santa Anna entregando las llaves de los territorios al general norteamericano Winfield Scott; la Reforma y el Segundo Imperio, con las figuras de Benito Juárez, Ignacio Ramírez, el Nigromante, Ignacio Manuel Altamirano, Maximiliano y Carlota de Habsburgo.

La sección central comienza con Manuel Gutiérrez Nájera saludando con su sombrero a José Martí, importantes escritores que se distinguieron en la corriente modernita. Junto a ellos, se encuentran Lucecita Díaz y Carmen Romero Rubio, hija y esposa de Porfirio Díaz. Entre estos personajes aparece Diego Rivera a la edad de 9 años y detrás de él, Frida Kahlo, quien en un gesto maternal abraza al artista. La Calavera Catrina da la mano a Diego niño y el brazo a José Guadalupe Posada, creador de la afamada calavera.

En la tercera sección (derecha), Rivera ilustra los movimientos campesinos, la lucha popular y la revolución mexicana; retrata a campesinos maltratados y el sueño de la justicia; el México moderno es representado por una figura presidencial que está siendo corrompida por la religión, las mujeres y los negocios. En esta sección aparecen los retratos de Lupe Marín, Ruth y Lupe Rivera, hijas del artista y Rosa Rolanda, pintora y coreógrafa. Diego se vuelve a autorretratar como un niño comiendo una torta.

El escenario en que todos estos personajes sueñan es la Alameda Central, icónico paseo de la ciudad de México que el artista aprovecha para reflejar la historia de nuestro país.

Más información en: https://www.emimendoza.com/alameda-central.html


%d bloggers like this: