libros

15 Novembre 2018


Leo
Como quien pasea en barca
Y deja la mano en el agua.
Noto el frío en los dedos.

Leo,
Incómoda.
Deseo que alguien me toque,
Desde atrás.

Autor: Esther Zarraluki


la talla

14 Novembre 2018


No pude escribir
la fuerza de la astilla,
el dolor de la forma,
la tersura del tronco.
Fue entonces
cuando en mi mano
la gubia intentó ser lápiz.

Autor: Gabriel A. Jacovkis

Ilustración: William Brooker, “Studio Materials” (1958)

Fuente original:

https://paramiuncortado.wordpress.com/2017/05/25/la-talla/


alprazolam

13 Novembre 2018


Tal vez,
albergaba
la esperanza absurda
de verte aparecer
como si todo este tiempo
fuera un mal sueño.

La vida,
poco a poco,
dinamita los recuerdos,
me acomodo
-por instinto de supervivencia
o por los efectos de los medicamentos-
y es ya muy difícil
oponerse al olvido.

Los días,
entonces,
tienen el desencanto
de las jornadas sin rumbo,
pero son sólo eso,
días iguales sin sustancia
con un pizca soportable
de dolor y de amargura.

El semblante
enmudece
en décimas de segundo,
el equilibrio es tan frágil y artificial
que la brisa de una ventana mal cerrada es un huracán.

Puro miedo.
Es una revelación terrorífica
que hacía dos días había olvidado,

descubro
-recuerdo-
que los muertos
nunca
nunca
vuelven a vivir.

Abro el armario,
doblo la dosis prescrita,
el vaso en la fregadera,
dispongo del resto de una vida vacía para enjuagarlo.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Brian Scott

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)


cenizas

12 Novembre 2018


La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.

Pronto nos iremos

Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.

¿Qué haré conmigo?

Porque a Ti te debo lo que soy

Pero no tengo mañana

Porque a Ti te…

La noche sufre.

Autor: Alejandra Pizarnik

Ilustración: Malcolm Liepke, “sideways glance”


un poema més presentable

11 Novembre 2018


Se’n riuen les agulles del rellotge:
cada vegada que penses en cordes
o en ganivets, allargues una mica
el temps de vida dels teus enemics.
Burla, doncs, el dictat de les agulles:
pensa en un pi, potser en una muntanya,
i multiplica així els dies d’aquells
que han tingut el coratge d’estimar-te.
Pensa en el mar, que sempre torna i torna.
Pensa en els tords, que migren cap al fred.

Autor: Sebastià Alzamora

Fotografía de Gabriel Isak


la casa de la esquina (Ludwig Meidner, 1913)

10 Novembre 2018


Ludwig Meidner (1884-1966) fue un pintor expresionista conocido sobre todo por sus series de pinturas de tema apocalíptico, en la misma corriente que otros artistas y poetas del momento, anticipó el inminente desastre de la Gran Guerra. Sus paisajes y ciudades bajo el fuego y las plagas del fin del mundo pueden llegar a sobrecoger, un par de años después el Apocalipsis hizo su ensayo general en las trincheras.

Los expresionistas alemanes tenían de la gran ciudad una visión negativa; eran un lugar hostil y amenazador, propicio a la corrupción. En este caso, Meidner nos ofrece este paisaje urbano centrado en una casa tambaleante y que parece desplomarse ante nuestros ojos. El edificio que representa el artista es la Villa Kochmann, un palacete de Dresde.

Como ocurre en Metrópolis de George Grosz, esta pintura de Meidner es representativa de la influencia que ejercieron sobre su estilo expresionista la estética y la temática urbana del futurismo italiano, que pudo contemplar en la galería Der Sturm el año anterior, así como del orfismo de Delaunay, a quien conoció en el café Josti de Berlín, quizás con motivo de su exposición en esa misma sala en enero de 1913. Ahora bien, mientras que los futuristas exaltaban la energía de la ciudad y Delaunay nos dejaba una imagen colorista y cubista de los grandes monumentos modernos, como la Torre Eiffel, los paisajes urbanos de Meidner transmiten una atmósfera apocalíptica y se muestran hoy ante nosotros como premoniciones del caos y la destrucción que se avecinaba.

La técnica es deudora del cubismo; dividir la casa en planos y volver a montarla, combinando diferentes perspectivas. Lo que en realidad es un edificio sólido y recio, se convierte en una estructura tambaleante, que produce inquietud y desasosiego. Una construcción tan inestable como la Europa de ese momento.

La temática principal de Meider fue la ciudad, el paisaje urbano, que mostró en escenas abigarradas, sin espacio, con grandes multitudes de gente y edificios angulosos de precario equilibrio, en un ambiente opresivo, angustioso. En su serie Paisajes apocalípticos (1912-1920) retrató ciudades destruidas, que arden o estallan, en vistas panorámicas que muestran más fríamente el horror de la guerra.



Las pinturas de esta serie se inscriben en un extraño patetismo, obsesionado por dotar a los lienzos de una agitación visual para constatar el hundimiento de una era. Esa concepción novedosa, de quiebra de la historia como mero proceso cronológico, es compartida por otras corrientes del momento como el futurismo. Por eso no extraña que acudiesen a coartadas como el Apocalipsis, la decadencia social, los estragos de la peste o a referentes figurativos como el personaje de Jeremías.


Lo que Meidner denomina paisaje es en realidad la visión viva, a través del color y el contraste, del ataque aéreo a la zona baja de una ciudad, del que parecen librarse aún los barrios que se extienden sobre dos leves promontorios a izquierda y derecha. En el centro, casas que arden entre las calles, en las que pueden distinguirse las diminutas personas a las que, a base de minúsculos brochazos, se ha dotado de piernas para intentar huir de la barbarie. En el cielo, estallidos que rompen una noche que pretendía ser oscura, formidablemente representada por la quiebra de ese azul al que ya no dejarán ser morado. Para la caída de los artefactos administra con generosidad el amarillo, pero la introducción de rojos y verdes en ordenado desorden consagra una dinámica de gran atracción. Si el fuego es protagonista, la sencillez con la que el artista dota a las llamas sobre los tejados de feroz movimiento destructor es admirable.

Es llamativo que años antes del uso los bombardeos como mortífero medio de aniquilamiento de la población civil un pintor se decidiera a recoger una visión tan clara del horror venidero.


letras

9 Novembre 2018


inmensas, como celosías,
interponiéndose
entre el papel en blanco y yo.

Autor: Agustín Calvo Galán

Publicado originalmente en:

https://proyectodesvelos.blogspot.com/2018/09/letras.html


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