te seguiré queriendo

24 Febrer 2017

christian-schloe-33

A Laia Solé.

“La poesía sólo conoce un valor humano a cuyo servicio se rinde, que es el amor”

(Joan Margarit)

No necesitas venir a ver
los platos que cocino cada mediodía
ni si ronco cuando duermo por las noches.

Te seguiré queriendo.

No necesitas venir a comprobar
si está presente tu recuerdo,
con el miedo a descubrir
que te olvidado.

Te seguiré queriendo.

Ven, si quieres,
para que te lea los poemas tristes que escribo
para calmar el desasosiego que nos embarga
para que sepas a ciencia cierta
que no te he olvidado,
que te sigo queriendo.

Que nunca he dejado un solo instante de quererte.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Christian Schloe

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)


no de este modo

23 Febrer 2017

Laura Makabresku - 19

No será desde luego
hundiendo el tenedor
en el corazón de las golondrinas
como nos alimentaremos de libertad.

Autor: Julia Otxoa

Fotografía de Laura Makabresku


poética

22 Febrer 2017

vilhelm-hammershoi-the-tall-windows-1913
Si el poema es bello, lo tiro.
Si es suave, lo tiro. Si es amable, complaciente, hermoso, lo tiro. Si es agradable, bonito, sonoro, femenino, lo tiro. Si habla de amor, lo tiro. Si habla de ti, lo tiro. Si es normal, lo tiro. Si es como tú, lo tiro. Si dudo, lo tiro. Si me relaja, lo tiro. Si gusta, desconfío. Si puede leerlo mi madre sin morir de frío, lo tiro. Si hace llorar, lo tiro. Si no habla de ti, de todos, de cada uno de nosotros, lo tiro. Si se parece a esto, probablemente lo tiro.
Si soy la misma que antes de escribirlo, lo tiro.
Si rima, lo tiro. Si miente, lo tiro. Si no hay ritmo, lo tiro. Si es bonito, lo quemo, y luego lo tiro. Si menciona la palabra emoción, lo tiro. Si no la evoca, lo tiro.
Si lo encuentro, y lo había olvidado, lo tiro también. Si no está mal, lo tiro. Si no puedo imaginarlo gritado, lo tiro.
Si no puede leerse en silencio, lo tiro. Si se entiende, lo tiro. Si es fácil, lo tiro. Si no se entiende, lo tiro. Si llega al corazón, no reconoceré haberlo escrito.
Si gana, lo tiro. Si pierde, lo tiro. Si es terapéutico, es mentira; al infierno con ello.
Si cura, lo tiro. Si podría no haberlo escrito, lo tiro. Si no sangra, lo tiro. Si no duele, lo tiro. Si no produce placer, lo tiro.
Si el poema es tibio, sobre todo si es tibio, lo tiro.
Si al escribirlo,
el leopardo hambriento aparece, y abre las fauces –el destello de luz en su estómago–, y ese rugido hace temblar el deseo de callarme: no lo tiro.
Solo quiero agarrar del cuello a ese animal, mirarlo a los ojos,
y decirle
que soy yo la que decide
aquí
quién come primero.
Lo que queda, si queda, es el poema.

Autor: Tulia Guisado

Ilustración: Vilhelm Hammershoi, “The Tall Windows” (1913)


explicación de la derrota

21 Febrer 2017

kelly-vivanco-02
Se sentó ante las líneas enemigas
en una mecedora, sorteaba
los disparos, sonriendo: la primera
bala le había alcanzado mortalmente.
Se seguirá meciendo
hasta dejar sin munición a todos.

Autor: Aníbal Núñez

Ilustración de kelly vivanco


soledad entretenida

20 Febrer 2017

andrey-korotich-at-home-2010
Por supuesto que es posible
pegarse un tiro,
volverse loco,
olvidar de golpe al ser amado.
Arrancarse el alma,
vivir muerto,
follar por follar,
beber con asco.

Es posible todo y no hay límites.
Descojonarse de risa en un entierro.
Criticar a la familia en un bautizo.
Casarse porque el chico es muy muy majo.

Es posible que la vena pida a gritos
otro pinchazo más,
otro milagro.
Es posible meterse a puta un día
para comprarle al hijo unos zapatos.
Es posible matar en circunstancias…
asfixiarse en un beso,
rezar acariciando el cuerpo amado.

Es posible todo y no hay límites.

Lo imposible es que haya gente que aún merienda
su mentira de pan con miermelada,
su leche calentita y sus dos valium.

Autor: Belén Reyes

Fotografía de Andrey Korotich, ”At home” (2010)


gent a la platja

19 Febrer 2017

autumnal landscape on a beach with sea views

La dona aparca el cotxe a un carrer vora la sorra.
Baixa i, a poc a poc, treu i desplega
la cadira de rodes. Després, agafa el noi,
l’asseu i li col·loca bé les cames.
S’aparta uns quants cabells que li van a la cara,
i, sentint com li oneja la faldilla,
va empenyent la cadira cap al mar.
Entra a la platja pels taulons de fusta,
però els taulons s’aturen a uns quants metres de l’aigua.
A prop, el socorrista mira el mar.
La dona aixeca el noi: l’agafa
per sota els braços i, d’esquena a l’aigua,
camina arrossegant-lo mentre els peus
van deixant dos solcs tristos en la sorra.
L’ha dut fins a on arriben les onades,
l’ha deixat a la sorra i torna enrere
a buscar el para-sol i la cadira.
Els últims metres. Sempre falten
els maleïts, terribles últims metres.
Són aquests els que et trencaran el cor.
No hi ha amor en la sorra. Ni en el sol.
Ni en els taulons de fusta, ni en els ulls
del socorrista, ni en el mar. L’amor
són aquests últims metres. La seva soledat.

Autor: Joan Margarit


al sur del sur

17 Febrer 2017

gary-bunt-08
He pensado tantas veces en marcharme de aquí,
en emigrar al sur del sur.
en okupar una casa con paredes de sol antiguo.
en una calle de aceras, apenas transitadas,
que desemboquen en un muelle de atardeceres incendiados.
una vez instalado, abandonarme al oleaje manso de la marea que crece.
despacio, imprudente, desnudo.

Autor: Txema Anguera

Ilustración de Gary Blunt


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