Expiación (Joe Wright, 2008)

1 Setembre 2011

Sinopsis: Inglaterra, 1935. A pesar de la creciente amenaza de la II Guerra Mundial, Briony Tallis y su familia viven como auténticos privilegiados en su enorme mansión victoriana neogótica. Toda la familia se reúne para el fin de semana, pero el opresivo calor y las emergentes emociones reprimidas crean una soterrada sensación de peligro. Briony, una escritora en ciernes, es una chica con mucha imaginación. Una serie de catastróficos malentendidos provoca que acuse a Robbie Turner —el hijo del ama de llaves y amante de su hermana Cecilia— de un delito que no ha cometido. La acusación destruye el amor naciente entre Robbie y Cecilia, además de cambiar dramáticamente el curso de sus vidas.

Según los preceptos cristianos, el pecado debe ser castigado. Sin embargo, ¿cuánto tiempo debe durar la pena? ¿Si el pecado tiene graves consecuencias, la persona debe ser castigada de por vida?

La película indaga con precisión en el tortuoso camino de la culpa y de la búsqueda de la expiación a través del sacrificio y la inmolación personal, así como de la dificultad de perdonar a aquellos que nos han dañado profundamente.

Estructurada en tres partes bien diferenciadas, la fotografía aporta un tratamiento lumínico distinto para cada una de ellas, que arranca con la brillante y colorida vida en la campiña inglesa para irse oscureciendo a medida que la segunda guerra mundial ensombrece las esperanzas y el futuro de los protagonistas en tierras francesas y en un sombrío Londres.

“Expiación: Más allá de la pasión” es una película que cuenta con una puesta en escena arrebatadora, encontrando en ella unos planos de un increíble preciosismo o de un virtuosismo técnico que sólo los más grandes realizadores saben ejecutar con naturalidad. (Joaquín R. Fernández)


“Emotiva, romántica y preciosa película, a la que no le falta hondura moral ni calado social, con una impecable realización artística y un extraordinario guión.

Ante todo, sorprende la estructura narrativa de la película, muy articulada y a la vez diáfana, con cuatro momentos sabiamente entrelazados por un preciso guión que no da puntada sin hilo y por un montaje ágil y claro que nos traen y llevan desde 1935, cuando celos e imaginación provocan una delación de consecuencias irreparables, hasta 1940 en pleno frente de batalla en la costa francesa, o a unos meses antes en los hospitales de Londres donde las hermanas Tallis ejercen de enfermeras que buscan sanar sus propias heridas. A modo de puzle, Hampton construye una trama compleja apoyándose en tres o cuatro hechos trascendentales en la vida del trío protagonista para a continuación ir “rellenando” lo que sucedió entre esos jalones, y descubrir al espectador la verdadera historia de un amor inconfeso, de una mentira infantil, de una felicidad esquiva, de una culpa redimida por la pluma. La historia es en parte previsible, pero está muy bien contada y se va cargando de dramatismo a medida que avanza la trama hasta alcanzar un tenebrismo fatalista en la playa o el hospital, para finalmente permitirse una bocanada de aire fresco” (Julio Rodríguez Chico)


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