La viuda de Saint-Pierre (P. Leconte, 2000)

1 Març 2012


“¿Qué mirada es esa?”,
“La mirada de un hombre que ama a su mujer y que puede leer todo en sus ojos”.

Sinopsis: 1850, isla de Saint-Pierre, colonia francesa situada cerca de Canadá. Durante la noche, un hombre es salvajemente asesinado. Los culpables de tan vil asesinato, Neel, y su amigo, serán condenados a la guillotina y la cadena perpetua respectivamente.
Cuando los dos reos son conducidos a su encierro, el compañero de Neel muere tras volcar el carro que lo conducía. Neel no puede ser ajusticiado ya que la colonia no posee ninguna guillotina y tampoco ningún verdugo. El gobernador ordena que se traiga el instrumento mortal desde la metrópoli parisina.
Durante esta espera, el reo Neel estará bajo custodia del Capitán y su mujer, Madame La. La generosa mujer confía ciegamente en la rehabilitación del asesino y con la ayuda de su tolerante marido se le permite abandonar su celda libremente. La benefactora mujer consigue que Neel sea aceptado y querido por la pequeña comunidad. Pero la justicia es implacable y la sentencia debe ser cumplida sin más dilaciones.

“A partir de un suceso real, ocurrido en los años 20, el guionista Claude Faraldo y el polifacético director francés Patrice Leconte (El marido de la peluquera, Ridicule, La chica del puente) han creado una obra de alcance universal, gran belleza plástica y hondo calado ético, aunque se resiente de la sensualidad que caracteriza toda la filmografía de Leconte. El hábil guión ofrece diversos planos de lectura, dosifica la información con parsimonia, alterna los diálogos con los silencios y deja que los paisajes se integren en la acción. Bajo una superficie simple se esconde una compleja trama de relaciones humanas e institucionales. En un primer plano, el criminal, un pobre diablo que acepta el castigo para redimir su culpa, y que aprovecha la oportunidad que le brinda su protectora para trabajar en beneficio de su comunidad.

En otro plano se sitúan el capitán y su mujer, que forman un matrimonio moderno para la época. En una sociedad burguesa, cruelmente retratada en las reuniones de salón, Madame La —mujer noble que ha dejado la metrópoli para seguir a su marido a una especie de destierro— destaca por su independencia de espíritu, su solidaridad y su amplitud de miras. Esa actitud es posible gracias al amor y al apoyo que le brinda su prestigioso marido. El capitán es un personaje solitario, cumplidor de su deber; pero tiene ideas propias, lo que le convierte en un hombre marginal, contestatario. Capaces de saltarse las normas por una razón justa, juntos se enfrentarán a la murmuración y a las autoridades locales, para quienes condenar muerte no es más que un pasatiempo que aligera el aburrimiento habitual.

La historia habla de colonias y metrópolis, de pobres y ricos, de justicia e injusticia, pero sin caer en un tono panfletario. Invita a una serena reflexión sobre la naturaleza humana, el sentido y el rigor de la ley, la posibilidad de mejorar, de tener una segunda oportunidad. Pero se trata ante todo una bella y trágica historia de amor, interpretada magistralmente por un brillante trío de actores”.    F.G.-D.

Es un film de época con trasfondo humanista, un conflicto histórico-político-social con un relato de amor bellamente romántico. Es una película de un gusto estético exquisito, con composiciones elaboradas y donde cuentan mucho los personajes, sus diálogos contenidos e intensos y sus silencios y miradas.

Un canto al coraje necesario para ser auténticos y coherentes, y para amar a otro desde la libertad y la lucidez. En una primera lectura la película emite una dura condena de la pena de muerte, la hipocresía del poder y la incapacidad social para asumir la regeneración moral de las personas. Pero explora también la idea de justicia, la capacidad de perdón, la integridad de las personas y la fidelidad a las propias ideas y a los seres amados.


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