Guernica (Picasso, 1937)

26 Abril 2012

             “Estoy por la vida y contra la muerte” (Picasso)

El Guernica, es la obra más emblemática de Pablo Picasso.

El Bombardeo de Guernica (Operación Rügen) fue un ataque aéreo realizado sobre esta simbólica población vasca el 26 de abril de 1937, por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación legionaria italiana, que combatían en favor de los militares sublevados. Las estimaciones actuales de víctimas cifran los fallecidos en un rango que abarca de los 120 a los 300 muertos, 126 según el estudio más reciente y exhaustivo.

El bombardeo despertará la conciencia política de Picasso. Guernica será el tema de su obra maestra, realizada para el Pabellón de España en la Exposición Internacional de París de 1937 por encargo del Gobierno de la República (“No, la pintura no está hecha para decorar las habitaciones. Es un instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo”, Picasso).

El Guernica no es un cuadro de historia, aunque nos hable de un pavoroso hecho histórico; tampoco es una alegoría, es un grito de la pintura contra la irracionalidad, contra la violencia inhumana. Guernica es un manifiesto contra la guerra y cualquier tipo de brutalidad humana. El máximo alegato conocido contra la guerra.

El bombardeo de Guernica se ha convertido en un símbolo de los horrores de la guerra para todo el mundo.

En el Guernica se puede hacer algo más que ver un cuadro: se puede oír un cuadro. Toda la obra es un gran grito suspendido. Es posible oír el relincho ululante del caballo, el alarido imprecante de la mujer que mira al cielo, el bramido feroz del toro, el terrible gemido de la madre y el llanto de las mujeres que miran al caballo, y al fondo, el crepitar de las llamas.

 El lienzo mide 8 metros de largo por 4 de ancho y en la parte superior cuelga una bombilla eléctrica que arroja una fría luz aserrada. Como si esta luz eléctrica no fuera suficiente, una mujer porta en su largo brazo un candil de petróleo, iluminando así hasta el último escondrijo del cuadro. En el lienzo aparecen otras tres mujeres: bajo el toro, posible símbolo de la República, una que porta un niño muerto; en el extremo derecho, otra que levanta los brazos ante el fuego de su hogar; en primer plano, una tercera mujer arrodillada, presumiblemente embarazada, con los pechos desnudos y unos llamativos pezones en forma de chupete.

Bajo la luz eléctrica se encuentra el caballo malherido que relincha y a sus pies se hallan los restos descuartizados de un hombre-estatua, en cuya espada rota renace una flor como símbolo de esperanza. Un pedazo de suelo con baldosas alude al recinto del pabellón español donde se ubicaba el cuadro.

La pintura está dispuesta a modo de friso de templo griego; la estructura del cuadro es semejante a la de un tríptico, cuyo panel central está ocupado por el caballo agonizante y la mujer portadora de la lámpara. Los laterales serían, a la derecha, la casa en llamas con la mujer gritando, y, a la izquierda, el toro y la mujer con su hijo muerto.

En el cuadro aparecen representados nueve símbolos: seis seres humanos y tres animales (toro, caballo y paloma). Todas las caras obedecen al estilo cubista, que solapa las distinciones entre perfiles y frontales y permite al artista reagrupar los rasgos a su antojo. De izquierda a derecha, los personajes son los siguientes:

  • Toro. Aparece en la izquierda del cuadro, con el cuerpo oscuro y la cabeza blanca. Este voltea y parece mostrarse aturdido ante lo que ocurre a su alrededor. Al ser preguntado sobre el simbolismo del toro, Picasso indicó que simbolizaba “brutalidad y oscuridad”. La tauromaquia es un tema recurrente en la obra de Picasso y hay quien aventura que el ideal de justicia y nobleza que el toro representa simboliza aquí a la propia República.
  • Madre con hijo muerto. Se sitúa bajo el toro, como protegida por él, con la cara vuelta hacia el cielo en un ademán o grito de dolor. Su lengua es afilada como un estilete y sus ojos tienen forma de lágrimas. Sostiene en sus brazos a su hijo ya muerto. Los ojos del niño carecen de pupilas, ya que está muerto. El modelo iconográfico de esta figura es, según los críticos, la “Pieta”. En cualquier caso, la representación de la Maternidad no era un tema ajeno al cubismo de Picasso.
  • Paloma. Situada entre el toro y el caballo, a la altura de sus cabezas, no resulta visible a simple vista, pues, excepto por una franja de color blanco, es del mismo color que el fondo y únicamente está trazada su silueta. Tiene un ala caída y la cabeza vuelta hacia arriba, con el pico abierto. Generalmente se ha considerado un símbolo de la paz rota.
  • Guerrero muerto. En realidad, sólo aparecen los restos de la cabeza, brazo completo o antebrazo derecho y antebrazo izquierdo. Un brazo tiene la mano extendida. El otro brazo sostiene una espada rota y una flor, que puede interpretarse como un rayo de esperanza dentro de ese panorama descorazonador. Al tratarse de la única figura masculina del cuadro hay quien quiere ver en esta figura ala representación de un miliciano.l
  • Bombilla. Es una de las imágenes que más intriga despierta, imagen ubicada en el centro del cuadro. La austeridad cromática le convenía al tema del cuadro pero la iluminación de las figuras por el efecto de la bombilla y el candil confieren un blanco sepulcral en medio de un negro entintado.
  • Caballo. Ocupa el centro de la composición. Su cuerpo está hacia la derecha, pero su cabeza, igual que la del toro, se vuelve hacia la izquierda. Adelanta una de las patas delanteras para mantenerse en equilibrio, pues parece a punto de caerse. En su costado se abre una herida vertical y está, además, atravesado por una lanza. Tiene la cabeza levantada y la boca abierta, de donde sobresale la lengua, terminada en punta. Su cabeza y su cuello son grises, el pecho y una de sus patas de color blanco, y el resto de su cuerpo está recubierto por pequeños trazos. El caballo había sido profusamente representado en la obra anterior de Picasso como víctima, ora patética ora poética. En esta ocasión su simbología es clara: simboliza al pueblo que se debate en una convulsa y desgarradora agonía.
  • Mujer arrodillada y Mujer del quinqué. La figura de la madre con el niño muerto, que compone una suerte de Piedad, y las mujeres contemplando al caballo herido con miedo y angustia apuntan a cierta similuitud con la iconografía tradicional de la crucifixión y el descendimiento. Otra versión es que la mujer está herida y se acerca a la yegua para descansar de sus heridas. La pierna de la mujer que camina hacia el centro está visiblemente dislocada o cortada, con una hemorragia que trata de frenar inútilmente con su mano derecha, por lo que lleva la pierna arrastrada y ya medio muerta. La mujer del quinqué avanza con la mirada perdida, como en un estado de shock. Tiene su otra mano aprisionándose el pecho justo entre sus dos senos, que salen a relucir a través de la ventana.
  • Casa en llama y mujer implorando. Una mujer mirando al cielo, alzando los brazos como si quisiera impedir la caída de las bombas vomitadas desde las alturas  o como si suplicará a los aviones que dejen de bombardear. Está inspirado en el cuadro de Goya “Los fusilamientos del tres de mayo”. Es una forma artística de decir «basta de guerras».
  • Flecha oblicua. Situada bajo las nalgas del caballo. Su figura simboliza la elevación del espíritu del fallecido sobre la opresión de los poderes hegemónicos. El alma del caído sufre y suplica arrepentimiento a la desdichada madre. Él y el niño harán juntos el paso al más allá.

Se dice que en 1940, con Paris ocupada por los nazis, un oficial alemán, ante la foto de una reproducción del Guernica, le preguntó a Picasso que si era él el que había hecho eso. El pintor respondió: «No, han sido ustedes».

Fragmento de la crónica del Times de Londres publicada al día siguiente del bombardeo:

Bilbao, 27 de abril.- Guernica, la ciudad más antigua de los vascos y centro de sus tradiciones culturales, quedó completamente destruida en la tarde de ayer a consecuencia de ataques aéreos de los insurgentes. El bombardeo de esta ciudad desprovista de defensas, alejada de los frentes, duró tres horas y cuarto. Durante este tiempo, una poderosa flota de aeroplanos no dejó de descargar sobre la ciudad bombas que pesaban hasta mil libras y, según se ha calculado, más de tres mil proyectiles incendiarios de aluminio de dos libras. Los cazas, entre tanto, se lanzaban en picado sobre el centro de la ciudad para disparar, en vuelo rasante, sus ametralladoras contra aquellos civiles que habían buscado refugio en los campos.

Anexos:

1. relato Guernica de Alberto Granados

2. Lena Gieseke,  una artista alemana afincada en Nueva York que domina las más modernas técnicas de infografía digital, decidió proponer una versión 3D de la célebre obra. El resultado es fascinante y nos permite visualizar los detalles que, de otro modo, nos pasarían desapercibidos.

La vía de acceso es:

http://www.youtube.com/watch?v=5KlEHMN_ZzE


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