La joven de la perla (Vermeer, 1665)

3 Juliol 2012


La joven de la perla es también conocida como Muchacha con turbante o la Mona Lisa holandesa.

Esta obra no pertenece al género del retrato, sino a un género de pintura propio del barroco flamenco holandés conocido como la tronie (“rostro” en holandés), que se caracterizaba por representar retratos, normalmente de pequeño tamaño, en las que el protagonista muestra una expresión facial exagerada. Aunque el tronie típico mostraba un retrato de una persona de medio cuerpo, o del busto únicamente, no solían realizarse con intención retratística, sino más bien para mostrar las dotes artísticas del pintor, y su maestría a la hora de captar gestos. Por ello, raro es el caso de tronies en los que se conoce el nombre del retratado.

La identidad de la joven es uno de los aspectos más debatidos, y varias son las teorías:

  • La hija mayor de Vermeer, María – nacida en 1654,  que era aproximadamente de la misma edad de la joven que  representa la pintura.
  • La hija del comisario principal de Vermeer que tenía una hija que se ajusta a la descripción de la joven en la pintura.
  • Griet, la sirvienta. Aunque no hay evidencia histórica, esta teoría se ha desarrollado recientemente en la novela de  Tracy Chevalier.

Esta obra pictórica demuestra que Vermeer era mucho más que un pintor de encantadoras escenas de género de la vida cotidiana a pequeña escala. Era un auténtico seductor visual. Atrae al espectador hacia el lienzo a través de la mirada por encima del hombro de la joven. Los labios entreabiertos crean sensualidad y misterio, y su turbante añade exotismo a esta mezcla seductora.


La mirada de la joven constituye la esencia del cuadro, es la gran protagonista, que se complementa con la sensualidad de los labios.

Pero el punto focal principal no recae sólo en la mirada de la modelo sino en la perla.

La bella muchacha recorta su busto de perfil ante un oscuro fondo neutro, girando la cabeza en tres cuartos para dirigir su intensa mirada hacia el espectador. Su boca se abre ligeramente, como si deseara hablar, superando así el límite del cuadro. La cabeza está ligeramente inclinada, despertando la sensación de que la muchacha está perdida en pensamientos soñadores; y, sin embargo, fija la mirada atenta en el espectador.

El contraste cromático es de gran belleza. La composición geométrica, simple y  equilibrada, poderosa pero armónica, contribuye a la unidad del conjunto.

“La joven recorta graciosamente su perfil, dentro de un oscuro fondo, para dirigir su intensa mirada hacia nosotros. Los colores antes aludidos, típicos de Vermeer, se concentran en el turbante azul y el paño amarillo, con un logrado contraste de gran belleza armónica. Dos puntos brillantes nos sirven de contraste lumínico: El labio inferior de la joven, exquisitamente lírico, y la perla que adorna su oreja izquierda, que sirve además de punto de fuga. El detalle de dejar entreabiertos los labios nos otorga una dimensión algo más dinámica del retrato en sí, y evoca cierta influencia de Tiziano y Rubens.”

La joven de la perla es una novela histórica escrita en 1999 por Tracy Chevalier, adaptada al cine por Peter Weber en 2003 e interpretando el papel de la criada Griet la actriz Scarlett Johansson.


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