La ronda de los presos (Van Gogh, 1890)

Van Gogh realizó este lienzo durante su estancia en el manicomio de Saint-Rémy, debido a que le retiraron el permiso para salir a pintar y escogió quedarse voluntariamente dentro de su habitación. El tema del cuadro reflejaba el estado de ánimo del pintor, que precisamente a comienzos de 1890 comunicó a su hermano Theo su intención de volver a marcharse al norte y abandonar el hospital, cuya atmósfera le resultaba cada vez más opresiva. La escena, inmersa en una irreal luz azulada, resulta bastante claustrofóbica, no sólo no existe ningún horizonte y los muros de la prisión parecen prolongarse hasta el infinito; además, la forma poligonal contribuye a aumentar la sensación de sitio cerrado, acentuada por el círculo de presos, que parece dar vueltas sin fin. En el preso más cercano al margen del lienzo, volviendo la mirada al espectador, Vincent se ha representado a sí mismo.

En febrero de 1889 Van Gogh ingresa de nuevo en el hospital de Arlés ya que padece insomnio y alucinaciones, imaginándose que alguien quiere envenenarle. Durante su estancia en el hospital tuvo permiso para realizar algunas obras como ésta que representa el interior del manicomio, el cual, a diferencia del exterior, era bastante deprimente, los corredores eran bajos y tétricos y todas las ventanas tenían barrotes, sin embargo Vincent no utilizaba el dormitorio, sino que tenía a su disposición dos habitaciones que daban a los campos, una de las cuales le servía de estudio. Como era normal en esos años, la asistencia que se prestaba a los enfermos era más bien superficial, de hecho el director del establecimiento, aun opinando que el artista padecía de manía aguda y ataques de epilepsia, la única terapia que le había prescrito eran dos prolongados baños semanales. El cuadro nos transmite el estado de abandono en que se dejaba a los enfermos, reunidos en torno a una estufa. Sin embargo, la imagen no parece triste ya que casi todos están dedicados a alguna tarea, la estancia es enorme y discretamente luminosa y el verde de las paredes, el techo y las cortinas que aíslan las camas confiere al ambiente una cierta serenidad.

El manicomio en el que Van Gogh pasó casi un año recluido estaba a unos tres kilómetros de Saint-Rémy, en un lugar solitario rodeado de campos de trigo, viñedos y olivares. El interior de la estación, destinada a los hombres, con sus habitaciones de ventanas enrejadas y los desolados pasillos,  le deprimían profundamente. al pintor.

Los pacientes estaban abandonados por completo a sus propios recursos pues el director, el D. Peyron, que ni siquiera era especialista en enfermedades mentales, llevaba el sanatorio con una economía rigurosa, limitándose a que los pacientes siguiesen con vida, en lugar de preocuparse por su curación. La vida del pintor en el sanatorio era más agradable que la de otros pacientes pues gozaba de libertad para retirarse a trabajar, leer y salir de la clínica acompañado de un vigilante para pasear o pintar al, aire libre.

2 Responses to La ronda de los presos (Van Gogh, 1890)

  1. Laia Solé ha dit:

    Es un quadro muy bonito!

  2. Pau ha dit:


    Muy inspirador. Más de una vez me ha sugerido letras.
    No las descarto en un futuro.

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