Mujer en la ventana (Friedrich, 1822)

9 Desembre 2012

El carácter melancólico y solitario del pintor hizo pensar a sus amigos y familiares que jamás encontraría pareja, pero en 1818, contrae matrimonio con Carolina Bommer. Tras su boda, se ilumina la pintura de Friedrich, tal vez porque la nueva vida familiar le aportó estabilidad y le llegó en un momento en que su situación económica se hizo más desahogada. A partir de entonces, la mujer entra en sus cuadros.

Cuatro años después de su matrimonio, en 1822, Friedrich pinta Mujer en la ventana”, en el que repesenta a una mujer, su esposa Carolina, que, desde la ventana de su vivienda sobre el río Elba contempla la costa rematada por una hilera de álamos. El cuadro tuvo que resultar muy extraño para los espectadores de su época ya que la habitación apenas sí contiene unos cuantos objetos (dos botellas y un vaso sobre la bandeja de la derecha del antepecho) y además la mujer, está vuelta de espaldas. Permanece sola, ensimismada en sus propios pensamientos.

La estampa podría devenir una secuencia meramente doméstica pero el autor ha dotado a la composición un clima sutilmente inquietante, perturbador a la vez que desprende cierto sosiego. Se trata de una espiritualidad cotidiana.

Los colores del vestido de la mujer añaden variedad (verde sobre fondo pardo) a los oscuros tonos ocre y gris de la habitación y del marco de la ventana. La luz penetra desde la ventana hacia la oscura habitación, dejando vislumbrar el verde amarillento de los árboles y el azul transparente con unas blancas nubes del cielo. En esta obra hay unas constantes dualidades (dentro-fuera, oscuridad-luz, estrechez-amplitud).


%d bloggers like this: