La carencia

16 gener 2013

Hugo Simberg - el ángel herido (1903)

Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.

 Autor: Alejandra Pizarnik

En “El ángel herido” (1903) el pintor finlandés Hugo Simberg (1873-1917) la figura central tiene una venda alrededor de sus ojos y rastros de sangre sobre su ala. Los dos portadores jóvenes aparecen vestidos en colores sombríos, como si estuviesen de luto, y el de la derecha mira fija y directamente desde la pintura al espectador con una expresión seria. Con independencia de la soberbia belleza formal del cuadro, las interpretaciones del mismo son múltiples. La mirada del joven directamente al espectador parece ser reprobatoria, como si el cortejo fúnebre fuera consciente del responsable del año infringido al ángel. Por otra parte, no se cuestiona que el ángel viene a simbolizar la inocencia, la pureza que aparece abatida bajo un paisaje ocre donde unas flores blancas salpican un suave paraje prácticamente desértico, con el fondo del mar y en el lateral, el río y un arbusto sin hojas.

El Simbolismo es un movimiento literario y de artes plásticas que se originó en Francia en la década de 1880, paralelo al post-impresionismo, y que surgió como reacción al enfoque realista implícito en el Impresionismo. Tanto el Impresionismo, como el idealismo y el naturalismo académico se habían identificado con los problemas contemporáneos, políticos, morales e intelectuales. Los artistas de 1885 disgustados por la incapacidad de la sociedad para resolver estos problemas buscaron nuevos valores basados en lo espiritual. Desean crear una pintura no supeditada a la realidad de su momento, rechazan lo que trae consigo la vida diaria, la aglomeración, la actividad industrial y la degradación.

Los simbolistas consideran que la obra de arte equivale a una emoción provocada por la experiencia. Plasman sus sueños y fantasías por medio de la alusión al símbolo y a una rica ornamentación.

Con estas premisas estéticas no resulta extraño que el pintor rehuyera interpretar la pintura o hacer declaraciones, invitando a que las personas ofrecieran su propio punto de vista y enriquezcan la obra con su subjetividad.


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