Llevo acostada largo tiempo…

21 Abril 2013

konstantin alexandrof - born from emptiness

Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra…
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.

Autor: Chantal Maillard

Fotografía de Konstantin Alexandrof, “born from emptiness”


Lo que llamamos vagabundeo (Stevens, 1854)

20 Abril 2013

Es invierno. La calle parisina es aquí el decorado de un drama urbano. Soldados se llevan a la cárcel por delito de vagabundeo a una madre y a sus hijos, vestidos con harapos. Una dama elegante quiere interceder acerca de los soldados, mientras que un viejo obrero, inválido, ya ha renunciado. Tentativa fracasada de antemano como lo muestra el gesto de rechazo de un soldado.

Los colores utilizados son fríos, dominan los grises, blancos, negros y azules. Los grises del vestido de la mendiga son los mismos que el gris de la nieve y los grises del muro.

En el largo muro gris, carteles evocan las especulaciones inmobiliarias (“venta por atribución”) y los placeres de la buena sociedad (“baile”), que contrastan con la pobreza descrita. El papel del Estado, meramente represivo, no sale bien parado.

El objetivo de Stevens es precisamente de denunciar la miseria de las ciudades y el tratamiento cruel reservado a los indigentes.

El mensaje encuentra un eco en Napoleón III que declara ante este cuadro durante la Exposición Universal de 1855: “Esto no sucederá nunca más.” Por consecuencia, el Emperador ordena que los vagabundos sean de ahora en adelante llevados a la Conciergerie, disimulados en un coche cerrado, y ya no a pie.

El cuadro no fue objeto de censura directa pero sólo consiguió agudizar el ingenio de los poderosos.

Es habitual de todos los tiempos negar la realidad única y exclusivamente bajo la premisa de limitarse a ocultarla de manera que lo que no se ve no existe pese a que el hedor pueda llegar a ser insufrible.


Así es la puta vida

19 Abril 2013

kril stanoev - 03

Yo también, como Baroja,
hubiese preferido
ser un hombre de acción:

no sé…
pilotar un mercante,
por ejemplo,
o atracar bancos,
o montar una guerrilla en algún sitio,
o, en fin, cualquier cosa,
salir en la tele
con el Wanted debajo.

Pero no:
ni guerrillas ni bancos
ni mercantes ni guantes ni hostias.

Padre de familia, camarero y poeta.

Así es la puta vida.

Autor: Karmelo Iribarren

Fotografía de Kril Stanoev


Su sonrisa siempre sabe bien…

18 Abril 2013

Su sonrisa siempre sabe bien.alexey zaytsev
Delicadamente rociada con su mirada,
con ternura gracilmente aderezada
y rellena de dulce miel.

En sueños de sus labios bebo
licor para el mal de amor,
mas no emborracha aunque muero
contagiada por su pasión.

Ni princesas ni dragones
ni un contigo ni un sin ti,
sólo besos por los rincones
flores nuevas en mi jardín.

Autor: Emma Nuñez

Ilustración de Alexey Zaytsev

En su blog “La felicidad no es una utopía”: http://simplementesefeliz.blogspot.com.es/


La condición urbana

17 Abril 2013


Detesto el autobús. La buena
educación que nos obliga
a ceder el asiento
a esas señoras
que hasta que no se sientan
puede darles
cualquier cosa fatal.
Los empujones. El olor. Que nadie
fume y tenga que aguantar
todos los pormenores
del infarto
que le dio a no sé quién.
Las leyendas que llevan
en los flancos.
Los frenazos. Y muchas
cosas más que ahora me callo
porque me bajo aquí.

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración: Cyril E. Power , “the tube train” (1934)


Los viejos si que saben

16 Abril 2013

Me enternecen sobremanera
esas parejas
de viejecitos renqueantes
que se sostienen en pie difícilmente
y sin embargo llegan cada día
puntuales a la cita
con el café con leche
y el periódico.
Miran como si en realidad
lo que suceda
nada les importase, como si todo
lo habido y por haber
se la trajese floja
a esas alturas.
Y lo único que quieren
es que mañana el bar
esté en su sitio.
Y que ellos lo vean.

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración: Goya, “dos viejos comiendo” (1825)

En “Dos viejos comiendo”, pintura de la serie “La Quinta del Sordo” que supone un precedente del expresionismo, la escena parece sacada de una película de terror. Los dos personajes son diferentes: el de la izquierda parece una vieja desdentada y fea, cubierta con un velo y con expresión resabiada y cruel que se dispone a tomar sopa con una cuchara. El de la derecha es terrorífico, su cara se asemeja a una calavera, con las cuencas oculares vacías y la boca como una oquedad. Lo que tiene delante podían ser papeles, tal vez una lista que está señalando, puesto que puede ser la propia muerte, marcando a los próximos en morir. Las pinceladas son manchas de color, pinceladas aplicadas como brochazos. El fondo es negro, lo que resalta las expresiones de estos dos no muy agraciados sujetos.


La ejecución de Lady Jane Grey (Delaroche, 1833)

14 Abril 2013

Paul Delaroche - La ejecución de Lady Jane Grey (1833)

El 12 de febrero de 1554, con los ojos vendados y vestida de blanco, Lady Jane Grey, de 16 años, la “reina de los 9 días”, se arrodillaba y buscaba, titubeante, con las manos, dónde colocar su cabeza para facilitar la faena al verdugo.

La escena de la ejecución de Lady Jane Grey fue pintada en 1833, y coincidió con la época victoriana inglesa, en la que Lady Jane fue restaurada ante la opinión pública como una mártir de la causa protestante, masacrada por una monarquía católica intolerante e implacable. Su figura trágica ha perdurado en el imaginario del pueblo británico; se trata de la sumarísima ejecución de una jovencísima reina –tan sólo tenía 16 años., culta e inteligencia que perece en medio de ignomiosas conspiraciones.

El cuadro muestra a una Lady Jane de ojos vendados y aspecto virginal, que está a punto de ser ejecutada por un verdugo en una oscura estancia de la Torre de Londres. Lleva un vestido blanco, los cabellos  largos. En la escena Lady Jane es guiada a la pica de decapitación por Sir John Brydges, quien era Teniente de la Torre en aquella época. El verdugo aparece impertérrito a la derecha, y en el lado opuesto vemos a dos doncellas de su corte absolutamente desoladas por lo que va a suceder. Una de ellas está de rodillas, llorando, mientras que la otra está totalmente de espaldas y recostada sobre una de las paredes de la sala. Bajo la pica de ejecución vemos un montón de paja, preparada para absorber la sangre de Lady Jane en cuanto ruede su cabeza. Reina una absoluta oscuridad, sólo el vestido de la reina destronada emite una luz cegadora que ilumina y centra la escena.

Paul Delaroche (1797 – 1856) fue un pintor francés fascinado por las historias épicas. Es precisamente este hechizo por la historia y su grandilocuencia en la cotidianeidad lo que impide quedar limitado por la veracidad histórica y concederse algunas licencias que mejoran la transmisión de las emociones y potencian el drama de la escena. La ejecución de Lady Jane Grey, finalmente, no deja indiferente y concluye devorado el drama histórico por el contundente alegato en contra de la pena de muerte, la intolerancia religiosa y las atrocidades del poder.


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