Madonna (E. Munch, 1894)

29 Mai 2013

Munch - Madonna (1894)

“La pausa en que el mundo entero se detiene en su órbita. Tu rostro encarna toda la belleza del mundo. Tus labios carmesí, como fruta en sazón, se entreabren como en un gesto de dolor. La sonrisa de un cadáver. Ahora la vida y la muerte se dan la mano. Se ha engarzado la cadena que une los miles de generaciones pasadas a los miles de generaciones por venir”  (Munch)

En “Madonna”, de la que existían hasta cinco versiones, Munch se refiere a los amables cuadros religiosos de la Virgen con el Niño que de manera tan generalizada pintaron en el Renacimiento. «Madonna» significa en italiano «mi señora». Pero la «Madonna» de Munch es literalmente una vampiresa «come hombres», una mujer desnuda y con los ojos semicerrados, que provoca y se ofrece pasivamente al espectador. Supone un vuelco con respecto al modo tradicional de representar la maternidad.

Es un espectacular y sensual desnudo femenino rodeado de una atmósfera poco tranquilizadora. La figura emerge de un fondo tenebroso, de líneas distorsionadas. El cuerpo nos atrae, pero hay algo que nos angustia, la gran tensión psíquica, los ojos son casi cuencas cadavéricas que simbolizan la muerte. Es una visión demoledora de la maternidad.

La mujer en pleno clímax, en el momento crucial de la concepción; momento triunfante para ella, aunque percibido como pérdida para el varón que, cumplida su misión, queda relegado al papel de consorte. El lienzo tiene un tamaño casi natural, cortada la imagen justo por el pubis, los brazos hacia atrás, la barbilla orgullosamente alzada y la cabellera flotante y desparramada, envuelta toda la figura en un cálido halo ondulante, vaporoso, y un nimbo rojizo, como una media luna, resalta su cabeza. La mirada turbia, los ojos hundidos, habituales en las pinturas de Munch. Esta vibrante imagen de la Virgen desnuda en una atrevida pose de abandono, encierra una sensualidad misteriosa que atrae al espectador.

“La Madona es la conjunción de todos los poderes naturales, es tierra y es agua, es hierba y es plaga, la luna y una bahía pero sobre todo es tigre. Es uno de los dientes de la rueda cósmica. La contradicción universal -vida y muerte- encarna en la lucha entre los sexos y en esa batalla la eterna vencedora es la mujer. Dadora de vida y de muerte, mata para vivir y vive para matar” (Octavio Paz: “La dama y el esqueleto”, 1988)

Alrededor de su cabeza, cubierta de negra cabellera larga y espesa, y siguiendo sus líneas, se abre un amenazador cielo rojo y negro. El mismo color rojo realza los pezones y el ombligo de la joven. En los bordes del cuadro pululan espermatozoides que corren alrededor de la mujer, y un feto humano en la parte baja del lienzo.

Inquietante y provocativa, sexual. Pero el fondo turbulento también parece sugerir un alma atormentada.

PAUL LAURENZI - 04

La representación de la mujer como amante depredadora es una constante en la historia de la pintura. En este cuadro de Paul Laurenzi la iconografía de Munch está muy presente; pechos generosos, labios rojos, caderas amplias, pose provocativa y un rictus de seducción en la mirada en una mujer formalmente vestida pero que se ofrece, dominante, igualmente desnuda que la amantis de Munch bajo la amorfa figura de un hombre subyugado.


Poema per a un fris

28 Mai 2013

Paul Knight - 03

Era un dibuix en un paper tan fi
que se l’endugué el vent. De la finestra
més alta fins ben lluny, carrers, la mar:
el temps que mai no recuperaré.
L’he buscat per les platges a l’hivern,
quan fa més llàstima un dibuix perdut.
He seguit els camins de tots els vents.
Era el dibuix a llapis d’una noia.
Com l’he buscat, Senyor.

Autor: Joan Margarit

Ilustración de Paul Knight


Tienes que decidirte

27 Mai 2013

Van Gogh - evening (1889)

Tienes que decidirte:
o lo real son los movimientos del dinero,
o lo real son los cuerpos de hombres
y mujeres. Irreconciliablemente
esa opción seccionará el mundo.

Lo llamaremos lucha de clases.

Autor: Jorge Riechmann

Ilustración: Van Gogh, “evening” (1889)


Resucitado recuerdo

26 Mai 2013

Hoy resucitó un dolor maldito.

Te vi cruzando la calle,
tranquilo,
sin prisa.
Apenas nos separó el aliento,
busqué tu mirada.
Casi probé tus caricias.

Volteaste el rostro,
ella se acercó suavemente,
tejió sus dedos entre tus manos
y una sonrisa en común brilló.

Retrocedí nerviosa.

Mi mente voló a otra fecha:
la misma calle,
la misma hora…
Tu, yo. Ella al acecho.

Alucinaron mis ojos,
recordé cuando eras buitre volando
en círculos de aurora tras mi negra cabellera.
Volví a sentir el fuego de tu sable
y tu boca hurgando en mi boca.

El llanto reventó en mi cara,
congeló mi sangre.
Se entumieron mis manos…

Tu, ella. Yo en el olvido.

Me di la vuelta,
caminé con prisa.
vomité tu nombre en la siguiente esquina.

Autor: Lina Zeron

Ilustración de Mark Keller


en un petit port

25 Mai 2013

2010 (08) Alt Empordà 305 cadaques

El mar d’hivern, quan bufa tramuntana,
entra i colpeja amb força els pantalans.
Abandonat per barques i velers,
el port està envoltat pel tro de les onades.
Veient el mar entrant per la bocana,
fuetejant aquests amarradors,
sento la calma que els desastres,
quan ja han passat, ens deixen.
Feliç perquè la meva vida avui
és un petit i inútil port d’hivern,
m’alço el coll de l’abric, enfonso els punys
a les butxaques, ploro d’alegria
i el vent de cara em va assecant les llàgrimes.

Autor: Joan Margarit

Il·lustració: Cadaqués, refugi mariner Alt Empordà

Eduardo Vicente - Puerto de Luanco (1960)

Con tramontana, el mar de invierno
entra y golpea contra el pantalán.
Es un puerto sin barcas ni veleros,
y lo rodea el trueno de las olas.
Viendo cómo entra el mar por la bocana
y cómo está azotando los amarres,
siento la misma calma
que, una vez sucedidos, nos dejan los desastres.
Feliz porque hoy la vida, para mí,
es un puerto invernal, pequeño, inútil,
levanto el cuello del abrigo
y hundo los puños hasta el fondo
de los bolsillos, lloro de alegría
y el viento va secándome las lágrimas.

Ilustración: Eduardo Vicente, “Puerto de Luanco” (1960)


la teoría del caos

24 Mai 2013

dimitrios markoglou - my home“el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”

Efecto mariposa:

Aletea
una estilográfica por un despacho de Washington DC
y en la plaza Sintagma de Atenas
un anciano
se vuela
la tapa de los sesos.

Autor: Iván Rafael

Fotografía de Dimitrios Markoglou

Fuente original:
http://vozdetiza.wordpress.com/2012/06/25/la-teoria-del-caos/


Experimento con un pájaro en una bomba neumática (Wright, 1768)

24 Mai 2013

Wright - experimento con un pájaro en una bomba neumática (1768)

“En cuestiones de ciencia, la autoridad de mil no vale lo que el humilde razonamiento de un solo individuo”  

(Galileo Galilei)

Joseph Wright (1734-1797) fue un pintor inglés considerado el primer pintor que expresó a través de su pintura el auge industrial y los avances científicos del siglo XVIII.

En Experimento con un pájaro en una bomba de aire (1768) ejecuta una obra magistral que combina virtuosismo técnico, placer visual y una gran envergadura intelectual. Forma parte de una serie de escenas iluminadas con velas y simboliza las esperanzas y temores de la época e invita a meditar sobre los cambios que provocaron los descubrimientos científicos.  Representa a un filósofo natural (precursor del científico moderno) recreando uno de los experimentos con bomba de aire de Robert Boyle en el que un pájaro se ve privado de oxígeno y es observado por un variado grupo de espectadores; éstos muestran diversas reacciones, pero en la mayor parte de los miembros la curiosidad científica supera a la preocupación por el pájaro.

Así, tenemos al lado de él a una pareja de enamorados elegantemente vestidos que parecen más interesados en contemplarse que en seguir los estertores de la cacatúa. Permanecen indiferentes al experimento y a las cuestiones científicas y morales que suscita. Enfrente un hombre fascinado cronometra atentamente el proceso mientras a su lado un niño se retuerce buscando el mejor ángulo de visión. Ambas figuras representan el vivo entusiasmo por los avances de la ciencia. Al otro lado del científico, un hombre relata a sus hijas el experimento mientras una de ellas se tapa los ojos llorando y la otra mira entre apenada y curiosa. Otro personaje asiste al experimento, seguramente un pensador o filósofo a juzgar por el gesto y la postura adoptada. Medita y nos recuerda que la ciencia puede servir tanto al bien como al mal, algo que sin duda confirma la historia. También asiste a la reunión un muchacho que está subiendo o bajando – seguramente subiendo porque la cacatúa no parece que vaya a salir muy bien parada del experimento – la jaula de la cacatúa.

El científico tiene un cierto aire de hechicero; los cabellos sueltos y una larga túnica. Tiene el rostro parcialmente iluminado, como si permaneciera su saber en penumbras.  Dirige su mirada directamente al espectador, mirándole fijamente a los ojos y con una mano extendida parece interrogarnos ¿Abro la válvula para que entre aire o dejo morir al pájaro? Usted decide.  

Un detalle a comentar es el de la luna llena que asoma entre las nubes y que se divisa a través del ventanal situado en el extremo derecho del cuadro. Es probable que con su presencia se aluda a una sociedad de científicos, la Soledad Lunar,  que se reunía todos los meses para debatir cuestiones científicas de actualidad y realizar experimentos con luna llena a fin de facilitar el regreso a sus casas de sus participantes una vez finalizado el cónclave científico gracias a la luz de la luna.


el explorador perdido

23 Mai 2013

Duy Huynh - nevermind the clouds (2013)

Perdido
en una encrucijada
de caricias

stop

no me busquen

stop

corto y cierro

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración: Duy Huynh, “nevermind the clouds” (2013)


lo que no se recuerda

22 Mai 2013

Alexander Millar - 04
Para volver a ser dichosos, era
solamente preciso el buen acierto
de recordar.
Buscábamos
dentro del corazón nuestro recuerdo.
Quizás no tiene historia la alegría.
Mirándonos adentro
callábamos los dos.
Tus ojos eran
como un rebaño quieto
que agrupa su temblor bajo la sombra
del álamo…
El silencio
pudo más que el esfuerzo.
 Atardecía,
para siempre en el cielo.
No pudimos volver a recordarlo.
La brisa era en el mar un niño ciego.

Autor: Luis Rosales

Ilustración de Alexander Millar


Cosas en común

21 Mai 2013

Paul Delvaux - soledad (1955)

Habernos conocido
un otoño en un tren que iba vacío;
La radiante, aunque cruel
promesa del deseo.
La cicatriz de la melancolía
y el viejo afecto con el que entendemos
los motivos del lobo.
La luna que acompaña al tren nocturno
Barcelona-París.
Un cuchillo de luz para los crímenes
que por amor debemos cometer.
Nuestra maldita e inocente suerte.
La voz del mar, que siempre te dirá
dónde estoy, porque es nuestro confidente.
Los poemas, que son cartas anónimas
escritas desde donde no imaginas
a la misma muchacha que un otoño
conocí en aquel tren que iba vacío.

Autor: Joan Margarit

Ilustración: Paul Delvaux, “soledad” (1955)

‘La Soledad es una mujer de espaldas y de pelo rubio y largo que con un abrigo rojo te espera hace años en la noche de esa estación’

A Paul Delvaux (1897-1994) se le suele incluir entre los pintores surrealistas, aunque él negó siempre pertenecer a este grupo. Fascinado por la obra de Giorgio de Chirico e influido durante un tiempo por el surrealismo de Magritte, Paul Delvaux encontró hacia mediados de los años treinta su propio estilo, un mundo muy personal en el que volcó los sueños y fantasías solitarias de su infancia, las aventuras de Julio Verne y de Ulises, todo un universo onírico en el que lo cotidiano es convertido en mágico.

Las estaciones de tren, las arquitecturas clásicas, los jardines simétricos, los desnudos femeninos, bellas estatuas enigmáticas e inaccesibles, los esqueletos, algunos personajes de las novelas de Julio Verne… son los temas recurrentes de Paul Delvaux.

Dicen que era un hombre solitario; en sus estaciones de trenes siempre falta un beso o un adiós, un abrazo, una lágrima o un pañuelo. Ni hay encuentro ni tampoco despedida. Solo existe la soledad de alguna mujer que no parece que espere a nadie y que no parece vaya a ninguna parte. Esa mujer perdida y solitaria mira pasar el tren en una desierta estación en una noche extraña y mágica. La luna ilumina la escena como si fuera de día.


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