Madre muerta (Egon Schiele, 1910)

5 Mai 2013

Egon Schiele - madre muerta (1910)

En esta imagen de la madre muerta simboliza la proximidad de la vida y la muerte. El recién nacido en el centro está vivo y protegido por una membrana embrionaria. La envoltura exterior negra, en cambio, se asemeja a una mortaja. Las manos y el rostro de la madre son huesudos, mismamente como la muerte.

En Egon Schiele la maternidad es presentada desde un punto de vista pesimista y en ocasiones trágico.

Es habitual la representación de madres inanes y niños desvaídos en unas escenas que parecen evocar las sensaciones de la infancia y el conflicto entre madre e hijo.

La interpretación de que las difíciles relaciones de Schiele con su madre pudieron influir en la concepción pesimista del tema es sin duda correcta. La afligida madre, que tras la muerte prematura del padre de Schiele tuvo que sobrevivir con tres hijo s menores y una exigua pensión, nunca perdonó del todo a su hijo que éste orientara de manera contumaz y egoísta su vida exclusivamente al arte. Schiele había defraudado la esperanza que ella tenía de recibir alguna ayuda económica de su hijo.

La pintura ha inspirado distintos poemas, en esta dirección puede consultarse la propuesta que os recomiendo:

http://supraaweonismo.blogspot.com.es/2011/08/madre-muerta-egon-schiele.html

Egon Schiele - madre e hijo (1910)

En “Madre e hijo” (1910) la figura de la madre es un desnudo cuya sensualidad se ve enfatizada con el detalle –del todo inusual en este género- de las medias negras; vuelta de espaldas, parece ignorar la presencia del hijo: un ser de cabeza deforme que, con las manos crispadas, intenta aferrarse a ella. Las pinceladas ocres dan a los cuerpos un aspecto de carne macilenta.

Egon Schiele - madre joven (1914)

Cuatro años más tarde, en  “Madre joven” reproduce esta misma composición si bien las figuras tienen más volumen y denotan una gran estilización.

Egon Schiele - madre ciega (1914)

En muchos cuadros tardíos de madre e hijo, Schiele adopta formas monumentales. En “Madre ciega” (1914) el cuerpo de la madre parece esculpido en piedra. Las cabezas de los dos niños parecen bolas de piedra, pedruscos.


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