el explorador perdido

23 Mai 2013

Duy Huynh - nevermind the clouds (2013)

Perdido
en una encrucijada
de caricias

stop

no me busquen

stop

corto y cierro

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración: Duy Huynh, “nevermind the clouds” (2013)


lo que no se recuerda

22 Mai 2013

Alexander Millar - 04
Para volver a ser dichosos, era
solamente preciso el buen acierto
de recordar.
Buscábamos
dentro del corazón nuestro recuerdo.
Quizás no tiene historia la alegría.
Mirándonos adentro
callábamos los dos.
Tus ojos eran
como un rebaño quieto
que agrupa su temblor bajo la sombra
del álamo…
El silencio
pudo más que el esfuerzo.
 Atardecía,
para siempre en el cielo.
No pudimos volver a recordarlo.
La brisa era en el mar un niño ciego.

Autor: Luis Rosales

Ilustración de Alexander Millar


Cosas en común

21 Mai 2013

Paul Delvaux - soledad (1955)

Habernos conocido
un otoño en un tren que iba vacío;
La radiante, aunque cruel
promesa del deseo.
La cicatriz de la melancolía
y el viejo afecto con el que entendemos
los motivos del lobo.
La luna que acompaña al tren nocturno
Barcelona-París.
Un cuchillo de luz para los crímenes
que por amor debemos cometer.
Nuestra maldita e inocente suerte.
La voz del mar, que siempre te dirá
dónde estoy, porque es nuestro confidente.
Los poemas, que son cartas anónimas
escritas desde donde no imaginas
a la misma muchacha que un otoño
conocí en aquel tren que iba vacío.

Autor: Joan Margarit

Ilustración: Paul Delvaux, “soledad” (1955)

‘La Soledad es una mujer de espaldas y de pelo rubio y largo que con un abrigo rojo te espera hace años en la noche de esa estación’

A Paul Delvaux (1897-1994) se le suele incluir entre los pintores surrealistas, aunque él negó siempre pertenecer a este grupo. Fascinado por la obra de Giorgio de Chirico e influido durante un tiempo por el surrealismo de Magritte, Paul Delvaux encontró hacia mediados de los años treinta su propio estilo, un mundo muy personal en el que volcó los sueños y fantasías solitarias de su infancia, las aventuras de Julio Verne y de Ulises, todo un universo onírico en el que lo cotidiano es convertido en mágico.

Las estaciones de tren, las arquitecturas clásicas, los jardines simétricos, los desnudos femeninos, bellas estatuas enigmáticas e inaccesibles, los esqueletos, algunos personajes de las novelas de Julio Verne… son los temas recurrentes de Paul Delvaux.

Dicen que era un hombre solitario; en sus estaciones de trenes siempre falta un beso o un adiós, un abrazo, una lágrima o un pañuelo. Ni hay encuentro ni tampoco despedida. Solo existe la soledad de alguna mujer que no parece que espere a nadie y que no parece vaya a ninguna parte. Esa mujer perdida y solitaria mira pasar el tren en una desierta estación en una noche extraña y mágica. La luna ilumina la escena como si fuera de día.


al caer el sol

20 Mai 2013

Lucien Freud - man in a mackinstosh (1958)

Nunca lo he visto antes,
pero conozco
a ese hombre.

(Si me acercase,
distinguiría en sus ojos
ese brillo gastado,
como sin vida,
que tanto me recuerda, por cierto,
a los oficinistas
de mi infancia).

Pronto
se llevará la cerveza a los labios,
le dará un sorbo,
y volverá a dejarla
suavemente sobre la barra.
Sin prisa. No la hay. No le hace falta.
Nada nuevo va a ocurrir
y lo sabe. Se encuentra
más allá de la esperanza,
en su perpetuo
atardecer.

Conozco a ese hombre, sí,
y me da miedo.

A veces, de madrugada,
poco antes de acostarme, me mira
desde el espejo.

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración: Lucien Freud, “man in a mackinstosh” (1958)


Oh sí

19 Mai 2013

Grant Wood - American Gothic (1930)

hay cosas peores que
estar solo
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde

Autor: Charles Bukowski

Ilustración: Grant Wood, “American Gothic” (1930)


El despertar de la conciencia (Hunt, 1853)

18 Mai 2013

William Holman Hunt - el despertar de la conciencia (1853)

“El despertar de la conciencia(1853), del prerrafaelista William Holman Hunt, representa a una mujer joven levantándose del regazo de un hombre, con una mirada triste en el infinito. La pintura, llena de simbolismos, intenta advertir de los peligros a los que se expone la mujer que cede al libertinaje moral. Es una escena de género, una pintura narrativa que nos habla de la sociedad de la época que cumple con la más estricta moralidad victoriana.

En el lienzo, Hunt representa a una pareja formada por un adinerado joven que se encuentra recostado sobre un asiento situado delante de un piano mientras su joven amante, sentada sobre él, hace ademán de levantarse o escapar mientras mira hacia la ventana por la que penetra la claridad del jardín que se refleja en el espejo situado en la habitación. El joven se deduce que ha venido a visitarla hace un rato a la lujosa casa que él le ha puesto pues su sombrero de chistera descansa sobre la mesa situada en la estancia.

Las manos entrelazadas de la mujer ofrecen un punto focal y la posición de su mano izquierda hace hincapié en la ausencia de un anillo de bodas. Al mostrar una relación extramatrimonial, aunque fuera con una carga moralizante, la pintura debe el escándalo suscitado en la época.

La habitación presenta un gran desorden; un guante de mujer, sucio, aparece tirado sobre la alfombra. El guante simbolizaría el destino que le espera a la joven si continúa con su amante. También se pueden observar unas hebras de lana de la deshilachada tapicería que indicarían su estado actual y su iniciado camino hacia la perdición.

Debajo de la mesa un desagradable gato negruzco juguetea con un pajarillo que intenta salvarse de los ataques del felino, símbolo este usado para indicar la prostitución que amenaza a la joven cuando el día de mañana el rico y libertino amante la abandone y tenga que buscarse su medio de supervivencia. El gato que aferra al pajarito del ángulo inferior izquierdo es un reflejo de la situación: la muchacha está atrapada en un destino oscuro.

Tanto la partitura caída en el suelo como la que descansa sobre el piano son alegóricas a la inocencia de la infancia y del pasado y al mundo que la amenaza. Es seguramente la letra de la canción de esa última partitura la que se quiere interpretar que ha despertado la conciencia de la joven después de que su amante la haya tocado al piano y tarareado unos momentos antes y por lo que ella trata de incorporarse mientras mira hacia la ventana por la que penetra la luz. La partitura al del piano es la canción “Oft in the Stilly Night” (a menudo en el silencio de la noche) que habla de las oportunidades perdidas, la memoria de un pasado feliz, la inocencia de la infancia.

En un abigarrado interior repleto de muebles recién estrenados y ostentosos (indudablemente el piso de una mantenida) una pareja parece mantener un juego amoroso desigual. El es un joven de buena familia. Ella, posiblemente, acaba de debutar como “mantenida”, un híbrido entre prostituta y amante; la muchacha está atrapada en un destino oscuro. Posiblemente terminará rechazada y despreciada como el guante que yace a sus pies. Pero, de improviso y cuando la joven está a punto de ser perder su candor, se pone a evocar la inocencia de su niñez al escuchar las notas de una canción que interpreta al piano su presunto seductor. Dirige la mirada sorprendida y a la vez esperanzada hacia la luz de ese jardín paradisiaco que vemos reflejado en el espejo del fondo. Su conciencia ha despertado y tal vez consiga redimirse.

El cuadro se llama el despertar de la conciencia, porque muestra el momento en el que ella se da cuenta de su degradación moral y añora su anterior inocencia.


siempre quise ir a Ítaca…

17 Mai 2013

Duy Huynh - 06Siempre quise ir a Ítaca.
Pero no pude.

Primero culpé a mis padres,
después al trabajo,
después a mi esposa,
después a mis hijos,
y después,
después ya era demasiado viejo
para partir.
Nunca veré
los puertos del mediterráneo
en las mañanas soleadas,
ni conoceré a los sabios egipcios.
Todos mis días fueron monótonos,
mecánicos, mediocres,
mundanos y mudos.
Una decisión no tomada
y una vida perdida.

Siempre quise ir a Ítaca.
Pero el miedo me venció.

Autor: Alvaro Camero

Ilustración de Duy Huyhn

Fuente original: http://alvarcam.wordpress.com/2013/07/28/siempre-quise-ir-a-itaca/


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