La autopsia (Enrique Simonet, 1890)

Enrique Simonet  - La autopsia (Y tenía corazón) (1890)
Conocido también bajo el sobrenombre de “…Y tenía corazón”

Esta sobrecogedora obra recoge el momento en el que el forense realiza una autopsia a una joven que yace sobre una mesa. El tratamiento realista del tema y su crudeza han hecho que algunos autores encasillen esta pintura dentro del realismo social; la obra también sobresale por su interés por los contrastes lumínicos además del detalle de la representación realista y la rigurosidad anatómica. Algunos detalles son, en verdad, excepcionales: la delicada luz de que se refleja en el agua de la vasija sobre la mesa, la crudeza mortal de los escalpelos, y, sobre todo, los contraluces de los botes de formol junto a la ventana.

Enrique Simonet  - La autopsia (Y tenía corazón) detalle 03Enrique Simonet  - La autopsia (Y tenía corazón) detalle 02Hay también un acusado contraste entre el riguroso y sobrio atuendo del anciano y el descuidado blanco envolviendo a la joven; el cabello rojizo intenso de la joven frente el gris apagado del anciano; las manos nervosas y vivas del cirujano frente a la relajada flacidez en la mano de la mujer, la verticalidad de él, la horizontalidad de ella, la juventud y la vejez, la vida y la muerte, y en medio de todo, en la parte más oscura y con menos vida del cuadro, en la mano del anciano, el corazón recién extraído de la bella joven, presidiendo el cuadro.

El estudio anatómico del cuerpo de la chica es impecable, así como el tratamiento de su cuerpo.

El puritanismo de la época permitió representar el desnudo de una bella joven dándole un sentido moral muy del gusto de la época. Muerta prematuramente, posiblemente a consecuencia de los “excesos de una mala vida” (mejor sería pensar que por hambre y tuberculosis), el médico que realiza la autopsia parece sorprenderse de que esta mujer “de la calle” tuviese corazón. En un juego de varias lecturas, el pintor incluso podría querer explicar al público burgués de los salones que, incluso en las personas de los estratos más bajos de la sociedad puede encontrarse un buen corazón.

“La luz, que penetra por la ventana de la derecha ilumina las dos figuras protagonistas de este cuadro: el médico y la puta. Permitámonos llamar por su nombre a la mujer, evitando desde un principio denominaciones eufemísticas, que son fruto de la hipocresía de nuestra sociedad. El médico sostiene en su mano izquierda el yermo corazón de la puta, mientras su rostro refleja una tímida mirada entre sorpresa y candidez. Parece que el buen señor, probablemente antiguo cliente de esa o de otra mujer, no acaba de entender la razón por la que una puta pudiera contener el mismo corazón que cualquier otro ser humano. Incluso su mano derecha, parcialmente apoyada sobre la mesa de autopsias, ayuda a que el médico se mantenga solidamente sostenido sobre sus piernas, frente a la turbadora presencia del corazón.

La bella mujer, que por puta no había dejado de serlo, descansa sobre la dura mesa de madera, apagada ya la luz de su vela, que algún día iluminó seguramente a muchos de quienes la conocieron. El cabello casi pelirrojo, cae indolente por fuera de la mesa invitando al espectador a recrearse con sus caprichosos rizos e imaginar a algún fugaz amor entremetiendo sus dedos entre ellos. El pecho, aún firme, nos habla a las claras de la temprana edad de la llamada de Dios, probablemente queriendo ahorrarle años de penuria y sufrimiento. Finalmente el autor nos quiere señalar el principal órgano de su profesión mediante la exposición del bello pubiano que lo anuncia. Curiosamente no nos muestra, avergonzadamente, la enorme incisión que el médico le ha producido en la extracción del sorpresivo corazón. Por el contrario nos deja ver, en posición dominante, los escalpelos que ha utilizado en tal siniestra maniobra”

(Luis Hernández, en http://cuentosparadescubrirnos.blogspot.com.es/2010/12/y-tenia-corazon.html)

7 Responses to La autopsia (Enrique Simonet, 1890)

  1. sethparada ha dit:

    Que gran entrada de blog. Hermosa en contenido, arte y explicación. Buenísima obra además que se disfruta desde la primera vista. No puedo más que decir que es excelente.

  2. Pau ha dit:


    Esta obra me ha traído a la mente la espeluznante historia de Anna Molly: http://lalluviamarilla.wordpress.com/2010/04/13/incubus-anna-molly/

  3. blocdejavier ha dit:

    Todo parece indicar que Molly tuvo más suerte…

  4. […] habría serios motivos para retirarle la licencia). En el impactante cuadro de Enrique Simonet La autopsia (1890), conocido también como Y tenía corazón, vemos a un anciano forense sosteniendo el […]

  5. Anònim ha dit:

    Estimado Sr. Hernández, agradezco su artículo, soy biznieto de Enrique Simonet Lombardo. Su interpretación del cuadro es muy interesante y encaja perfectamente en la época que se pintó.

    Técnicamente, la obra es perfecta.

  6. Anònim ha dit:

    No me había registrado en WordPress y envié el comentario anterior. No es anónimo, sino de un biznieto del pintor. Mi nombre es Oswaldo Lechuga y soy el primer nieto de la hija mayor del Pintor Lola Simonet.

    Felicitaciones por el artículo. Saludos,

  7. blocdejavier ha dit:

    Muchas gracias, Oswaldo por la atención dispensada a la reseña de tan magnífica pintura.

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