a la entrada del café

6 Novembre 2013

Picasso - muchacho con pipa (1905)
Algo que dijeron al lado mío
dirigió mi atención a la entrada del café.
Y vi el hermoso cuerpo que parecía
como si el Amor lo hubiese forjado con su más consumada experiencia
plasmando sus armoniosas formas con alegría,
elevando esculturalmente la estatura;
plasmando con emoción el rostro
y dejando a través del tacto de sus manos
un sentimiento en la frente, en los ojos, y en los labios.

Autor: C. Kavafis

Ilustración: Picasso, “muchacho con pipa” (1905)

“El muchacho con pipa” es una de las imágenes más poéticas del período rosa de Picasso. Lo pintó cuando tenía 24 años, al poco de establecerse en París.

Parece ser que este retrato podría haberse inspirado en una poesía de Verlaine sobre un Satanás adolescente. La poesía describe a un ángel diabólico de dieciséis años engalanado con una guirnalda de flores que sueña con los ojos llenos de ardor y lágrimas.

Para realizar este cuadro, hizo de modelo un joven delincuente llamado Petit Louis que vivía en los alrededores de la casa del artista, en el Bateau-Lavoir, en París.

Este adolescente parisino de clase obrera, ataviado con un mono azul, sostiene la mirada ausente en el vacío y en una mano sostiene una pipa. Los tonos grises de la piel dan un aspecto enfermizo al muchacho y otorgan a la imagen un toque de decadencia, una atmósfera de melancolía heredada del período pictórico anterior.

El marrón cálido queda fuertemente contrastado con el rojo intenso de las rosas. Esta corona de flores, al igual que la pipa, parece desconcertar a los críticos de arte; la ambivalencia entre lo femenino y masculino es evidente.

El vestido del muchacho es una reminiscencia del período azul que había concluido aproximadamente un año antes de la realización de esta tela.


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