los descargadores de Arlés (Van Gogh, 1888)

Van Gogh - los descargadores de Arles (1888)
“He visto un efecto magnífico y muy extraño, esta tarde. Una. barca muy grande cargada de carbón en el Ródano y amarrada al muelle. Vista desde lo alto, estaba toda luciente y húmeda por un chubasco; el agua era de un blanco amarillento y gris perla turbio; el cielo, lila y una faja anaranjada al poniente; la ciudad violeta. En la barca, pequeños obreros azules y blancos iban y venían llevando la carga a tierra” puro . Era. un Hokusai puro” 

Cuando Vincent van Gogh llegó a Arles en febrero de 1888 en busca de la atmósfera luminosa del Midi francés, abandonó los métodos puntillistas e impresionistas en favor de una pintura de formas más sintéticas y colores más estridentes.

“Los descargadores en Arles”, que responde claramente a ese cambio de estilo, está pintado con una pincelada gruesa y alargada, con fuertes contrastes de color.

Nos muestra una vista de las aguas del Ródano con una luz ardiente de puesta de sol que le permite destacar a contraluz los motivos de la composición que evidencian una clara influencia japonesa.

La ciudad de Arles queda al fondo, reflejando sus edificios sobre las aguas del Ródano para crear un efecto de acentuado realismo. Las pinceladas empleadas por Vincent son tremendamente rápidas, apreciándose los trazos sobre la tela. Especialmente le cautiva la representación de las luces del atardecer, bañando de tonalidades anaranjadas el espacio y creando un atractivo contraste con el color negro de las siluetas de los estibadores.

No es esta una obra aislada; en los últimos días de agosto de 1888 Vincent sentirá una especial atención hacia las labores de descarga en el puerto de Arles. La impresión que produjo al artista esta visión le llevaría a plasmarla plásticamente poco después en otras dos pinturas uitres pinturas.

Van Gogh - barcazas en el Ródano (1888)En “Barcazas de carbón” reitera las figuras en primer plano tremendamente oscuras, en semipenumbra. Los reflejos anaranjados y amarillentos en el agua indican la maestría del holandés.

Y en “Barcazas en el Ródano” las tonalidades oscuras que presagian el otoño se adueñan de la imagen. Las dos barcazas cargadas de arena, no carbón, se balancean sobre las aguas verdosas del Ródano.
Quinquela Martin - Día de sol en la Boca (1946)

En esta obra de Quinquela Martin, “Día de sol en la Boca” (1946) la influencia del cielo anaranjado de Van Gogh es evidente. Y las figuras humanas, aparercen en ordenada procesión acarreando pesados sacos. Parecen un ejército de hormigas en su particular y tórrido infierno laboral.

El paisaje portuario del holandés es ahora mucho menos bucólico; al fondo las chimeneas expulsan humos industriales…

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