Leonardo Alenza, 1839: Sátira del suicidio romántico y Sátira del suicidio por amor

30 maig 2014

LEONARDO ALENZA - sátira del suicida romántico (1839)

Estas dos obras emblemáticas de Leonardo Alenza (1807-1845) suponen una crítica en tono caricaturesco a los excesos románticos que habían convertido el suicidio casi en una moda entre los artistas incomprendidos.

Para los románticos la muerte es un tema que se encuentra presente constantemente. El rechazo ante las normas del Clasismo, el amor, muchas veces no correspondido o con trágicos finales o la extrema exaltación de los sentimientos hacen que los románticos tengan un gusto por lo sobrenatural. La muerte, más que una tragedia para ellos es una esperanza que les libera de este mundo donde les invade la tristeza, la amargura y la desesperación.

Este topicazo del Romanticismo es el que el pintor del siglo XIX Leonardo Alenza quiso criticar, hasta llegar a la ridiculización, en dos cuadros del mismo año y titulados “Sátira del suicidio romántico por amor”. Alenza fue un artista de estilo suelto y desenfadado que, llevado por su tendencia al realismo -heredada de su maestro Goya-, encontró en los excesos románticos un filón para dar rienda suelta a su vena satírica y a sus habilidades como ilustrador y caricaturista.

En la primera de las pinturas se representa a un hombre en el momento de precipitarse al vacío desde una roca, a la vez que se dispone a clavarse un puñal que lleva en la mano derecha. El personaje, de famélica complexión, larga cabellera y expresión perdida, es el prototipo del literato romántico. Alenza ridiculiza aquí un instante que sería considerado como decisivo y terrible en otras circunstancias. Sobre la roca que sirve al personaje de trampolín, se encuentran varios objetos que contribuyen a caracterizar al suicida: una cruz con corona de laurel clavada sobre lo que parece la tierra de una tumba, una calavera, una espada, un frasco de vidrio con una pluma y varios libros e impresos que son pisoteados por el hombre. Al fondo, en un plano inferior, un personaje vestido con levita aparece ahorcado en un árbol. Bajo él, otro hombre con camisa blanca se ha suicidado con un tiro en la cabeza.

LEONARDO ALENZA - Sátira del suicidio por amor (1839)

En el segundo representa a un hombre viejo que intenta suicidarse con una pistola ante la presencia de una mujer vieja, fea y huesuda a la que implora sus favores. La escena se rodea de una serie de objetos: espada, libros, frascos de cristal y al fondo, aparece un mausoleo con una lechuza. Se trata de dos personajes grotescos, de una pulsión amorosa decrepita y bajo un ideal de belleza quedista mucho de las ensoñaciones románticas. Es una pasión de dos muertos vivientes burdamente trágica.

Los rasgos que caracterizan a los autores románticos son los siguientes:

  • El subjetivismo y el individualismo. Los sentimientos y deseos dominan la literatura: el ansia de libertad y el amor se transforman en ideales de vida. El amor romántico adquiere con frecuencia matices trágicos; es una pasión que se enfrenta a diversas barreras o un ideal inalcanzable. El sentimiento amoroso aparece a menudo truncado por normas sociales o por un destino adverso. Asimismo, el individualismo se refleja en la importancia del tema de la soledad: el hombre se siente aislado y diferente.
  • La proyección en la naturaleza. Como consecuencia de la primacía de lo subjetivo, los escritores buscan en la naturaleza un confidente. El paisaje a menudo refleja sus estados de ánimo atormentados: ambientes nocturnos, lugares agrestes, ruinas, tormentas…
  • El enfrentamiento con la realidad. El idealismo romántico produce un choque entre los deseos y la realidad. Este contraste ocasiona a menudo decepción, angustia, desengaño y escepticismo en el individuo. El rechazo de las circunstancias presentes se traduce con frecuencia en una defensa de la justicia social o en un deseo de evasión hacia tiempos pasados y lugares exóticos.
  • El gusto por lo sobrenatural y misterioso. La muerte, los cementerios y los ambientes misteriosos son muy frecuentes en la literatura. El romántico se siente atraído por todo lo que la razón no es capaz de explicar. Así, el mundo y el destino humano son concebidos, precisamente, como una incógnita y parecen estar dominados por la irracionalidad. La religión y el Más Allá se tratan, según el tipo de Romanticismo, con diversos grados de ortodoxia.
  • El interés por lo popular y lo nacional. Los románticos acogen todo aquello que interpretan como manifestaciones genuinas del alma de los pueblos: la historia, los romances, las leyendas…
  • Los géneros preferidos por los románticos son el lírico y el dramático, pues constituyen el cauce idóneo para mostrar los sentimientos. En la prensa, el talante crítico se manifiesta en el periodismo de opinión. Así también, el rechazo de las normas se aprecia en la mezcla de géneros.
  • Respecto al estilo, el Romanticismo utiliza con frecuencia un lenguaje retórico, que contribuye a subrayar los sentimientos y aporta intensidad expresiva.

Ese olor al despertar esta mañana

29 maig 2014

Victoria Cozmolici - 08
Ese olor al despertar esta mañana
como agrios conductos desalados,
esa luz penetrando
en el techo azul de mi suburbio,
aniquila todo pronóstico
que pudiera salvar mis horas de sol.
Será otro día con neblinas imantadas
de tu reguero más espeso,
serán largas horas con telarañas en los cajones,
con mis dedos huecos
intentando sin éxito una repentina desaparición
de fotocopias escondidas,
con mis manos luchando para no verte,
será mi más pura rendición
el castigo más justo,
por jugar a no tenerte.

Autor: Meri Pas Blanquer

Fuente original:

http://meripas.blogspot.com.es/2009/06/ese-olor-al-despertar-esta-manana.html

Ilustración de Victoria Cozmolici


el día feliz (Sorolla, 1892)

28 maig 2014

Sorolla - el día feliz (1892)
“El día feliz” está protagonizado por una niña vestida de primera comunión que recibe la bendición de su abuelo en uno de los barracones de la playa del Cabañal.

El tema la primera comunión de la hija de unos pobres pescadores, tiene mucho que ver con una visión romántica, teñida de un cierto idealismo amable y melodramático. No son campesinos embrutecidos por el trabajo agotador, ni picapedreros emigrantes o lavanderas, personajes todos ellos tan característicos del realismo social (Coubert, Daumier). Se trata de un realismo testimonial, a lo Millet, que pintaba rústicos campesinos captados en sus faenas cotidianas, con lirismo e ingenuidad sin proyectar la verdadera realidad de las clases trabajadoras.

Lo que para cualquier artista especializado en el género hubiera servido para denunciar las condiciones miserables de la clase trabajadora  para Sorolla se transforma en un canto a la condición noble de los más pobres presentando a sus protagonistas con ropas humildes pero aseadas, mostrando tan sólo en sus expresiones, un leve gesto de triste melancolía, que parece ser callada sobre la desdichada condición de su suerte.


que no venga la poesía a salvarme

27 maig 2014

L. Kaplowitz
que no me encuentre sucia y derrotada,
que me sangren las encías
y los poemas escuálidos
que me sangren las cuencas de los ojos,
y los versos me atornillen el corazón
al lado izquierdo del cuerpo,
que mis dientes mastiquen despacio
todo este silencio,
que el silencio no me sangre
que me sangre la palabra,
que resbale en hilos rojos
por mis brazos y mis piernas
que resbale la palabra
que la poesía me duela
para no dolerte más
que me duela y me sangre
para no dolerme,
que forme una parábola
entre tu boca y mi boca

que no venga la poesía a salvarme

que no venga

Autor: Eva R. Picazo

Ilustración de L. Kaplowitz

Fuente original:

http://evarpicazo.wordpress.com/2012/05/20/que-no-venga-la-poesia-a-salvarme/


sala de espera

26 maig 2014

Manuel López Villaseñor - El tragalúz
Las babas y el recuerdo
trazando remolinos

en la palma de la mano.
Los dientes sin tenaza

desarmados.

Los ojos derramándose
en el vértice del sueño
los brazos conteniendo

un latido entre paréntesis.

La certeza vomitando
en las paredes.

La casa sola.

Autor: Cysko Muñoz

Ilustración: Manuel López Villaseñor, “ El tragaluz”

Fuente original:

http://laputtapoesia.blogspot.com.es/2012/01/sala-de-espera.html


al final de la comida

25 maig 2014

David Hockney - Mis padres (1977)

Al final de la comida
le he enseñado a mi madre
el libro de poemas
que acaban de publicarme.

La artritis de sus manos
apenas le deja mantenerlo abierto
y sus escasos años de escuela
recorren las palabras
como un niño que gatea
hasta hacer incomprensibles mis versos.

Loca de contento,
orgullosa de su hijo,
le lee un poema a mi padre
que la mira desde el sofá.

Cuando termina,
levanta la cabeza
y ve a mi padre dormido.

Lo despierta
y vuelve a comenzar
hasta tres veces
la lectura…

Yo no digo palabra,
pienso en los amos de la fuerza de los humildes,
en el tiempo delicioso que les robaron,
en la lengua que apenas les dejaron para comer
y reproducirse

en los profesionales del estilo,
en los críticos de las letras,

y en lo lejos que estará siempre
el pueblo sencillo y trabajador
de eso que llaman literatura.

Autor: Antonio Orihuela

Ilustración de David Hockney, “Mis padres” (1977)


parir con dolor

24 maig 2014

Cristobal Toral - Maternidad
Te imagino doblada sobre tu vientre,
sujetando la pena con las manos,
esperando que la tierra
aceptara tu ofrenda de una vida sin vida.
El parto con dolor de tu dolor
por la pérdida del hijo,
como si fuera un pez ahogado de amor
en tus entrañas, en tus lágrimas de madre
que abandona el lugar donde te había soñado.
Te imagino como una raíz de la que tira la tierra
y el grito que produce ese desgarro de la vida.
Te quiero imaginar en las cinco horas del parto
en el jardín de la casa, te quiero imaginar…
Y las palabras que envolvieron
esa parte de ti que enterrabas con él.
La ceremonia hermosa de una despedida
sin que hubiera antes una bienvenida
una contradicción extraña,
que hiela el alma de la mujer que ha de vivirla.
Bendita la sangre que entregaste
para regar las flores que darán vida.
Tu llanto no es en vano, todo el universo lo contempla
y todos los vientres de todas las mujeres lo hacen suyo
para engendrar futuros brazos que sostengan
el dolor del resto de sus vidas.

Autor: Begoña Abad

Ilustración: Cristobal Toral, “Maternidad”


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