Leonardo Alenza, 1839: Sátira del suicidio romántico y Sátira del suicidio por amor

LEONARDO ALENZA - sátira del suicida romántico (1839)

Estas dos obras emblemáticas de Leonardo Alenza (1807-1845) suponen una crítica en tono caricaturesco a los excesos románticos que habían convertido el suicidio casi en una moda entre los artistas incomprendidos.

Para los románticos la muerte es un tema que se encuentra presente constantemente. El rechazo ante las normas del Clasismo, el amor, muchas veces no correspondido o con trágicos finales o la extrema exaltación de los sentimientos hacen que los románticos tengan un gusto por lo sobrenatural. La muerte, más que una tragedia para ellos es una esperanza que les libera de este mundo donde les invade la tristeza, la amargura y la desesperación.

Este topicazo del Romanticismo es el que el pintor del siglo XIX Leonardo Alenza quiso criticar, hasta llegar a la ridiculización, en dos cuadros del mismo año y titulados “Sátira del suicidio romántico por amor”. Alenza fue un artista de estilo suelto y desenfadado que, llevado por su tendencia al realismo -heredada de su maestro Goya-, encontró en los excesos románticos un filón para dar rienda suelta a su vena satírica y a sus habilidades como ilustrador y caricaturista.

En la primera de las pinturas se representa a un hombre en el momento de precipitarse al vacío desde una roca, a la vez que se dispone a clavarse un puñal que lleva en la mano derecha. El personaje, de famélica complexión, larga cabellera y expresión perdida, es el prototipo del literato romántico. Alenza ridiculiza aquí un instante que sería considerado como decisivo y terrible en otras circunstancias. Sobre la roca que sirve al personaje de trampolín, se encuentran varios objetos que contribuyen a caracterizar al suicida: una cruz con corona de laurel clavada sobre lo que parece la tierra de una tumba, una calavera, una espada, un frasco de vidrio con una pluma y varios libros e impresos que son pisoteados por el hombre. Al fondo, en un plano inferior, un personaje vestido con levita aparece ahorcado en un árbol. Bajo él, otro hombre con camisa blanca se ha suicidado con un tiro en la cabeza.

LEONARDO ALENZA - Sátira del suicidio por amor (1839)

En el segundo representa a un hombre viejo que intenta suicidarse con una pistola ante la presencia de una mujer vieja, fea y huesuda a la que implora sus favores. La escena se rodea de una serie de objetos: espada, libros, frascos de cristal y al fondo, aparece un mausoleo con una lechuza. Se trata de dos personajes grotescos, de una pulsión amorosa decrepita y bajo un ideal de belleza quedista mucho de las ensoñaciones románticas. Es una pasión de dos muertos vivientes burdamente trágica.

Los rasgos que caracterizan a los autores románticos son los siguientes:

  • El subjetivismo y el individualismo. Los sentimientos y deseos dominan la literatura: el ansia de libertad y el amor se transforman en ideales de vida. El amor romántico adquiere con frecuencia matices trágicos; es una pasión que se enfrenta a diversas barreras o un ideal inalcanzable. El sentimiento amoroso aparece a menudo truncado por normas sociales o por un destino adverso. Asimismo, el individualismo se refleja en la importancia del tema de la soledad: el hombre se siente aislado y diferente.
  • La proyección en la naturaleza. Como consecuencia de la primacía de lo subjetivo, los escritores buscan en la naturaleza un confidente. El paisaje a menudo refleja sus estados de ánimo atormentados: ambientes nocturnos, lugares agrestes, ruinas, tormentas…
  • El enfrentamiento con la realidad. El idealismo romántico produce un choque entre los deseos y la realidad. Este contraste ocasiona a menudo decepción, angustia, desengaño y escepticismo en el individuo. El rechazo de las circunstancias presentes se traduce con frecuencia en una defensa de la justicia social o en un deseo de evasión hacia tiempos pasados y lugares exóticos.
  • El gusto por lo sobrenatural y misterioso. La muerte, los cementerios y los ambientes misteriosos son muy frecuentes en la literatura. El romántico se siente atraído por todo lo que la razón no es capaz de explicar. Así, el mundo y el destino humano son concebidos, precisamente, como una incógnita y parecen estar dominados por la irracionalidad. La religión y el Más Allá se tratan, según el tipo de Romanticismo, con diversos grados de ortodoxia.
  • El interés por lo popular y lo nacional. Los románticos acogen todo aquello que interpretan como manifestaciones genuinas del alma de los pueblos: la historia, los romances, las leyendas…
  • Los géneros preferidos por los románticos son el lírico y el dramático, pues constituyen el cauce idóneo para mostrar los sentimientos. En la prensa, el talante crítico se manifiesta en el periodismo de opinión. Así también, el rechazo de las normas se aprecia en la mezcla de géneros.
  • Respecto al estilo, el Romanticismo utiliza con frecuencia un lenguaje retórico, que contribuye a subrayar los sentimientos y aporta intensidad expresiva.

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