Inem

Mantega - lamentación sobre Cristo muerto (1500)
Va cada mañana al tanatorio
da un vistazo a las esquelas
mira la edad de los muertos
Y si cuadra
entra a da el pésame habla           y

acaba siempre
con la misma pregunta
¿dónde curraba ahora?

Se va entra al coche coge el currículum
lo deja en la empresa
donde trabajaba el muerto

Quizás
necesiten gente

Autor: Jorge M Molinero

Ilustración: Mantegna, “Lamentación sobre Cristo muerto” (1500)

Lamentación sobre Cristo muerto (Andre Mantegna) es una obra cuya fecha de realización no se ha establecido con certeza, proponiéndose fechas que oscilan entre 1457 y 1501.

La escena muestra a Cristo muerto, tendido sobre una losa de mármol de forma casi perpendicular al espectador, en uno de los escorzos más violentos de la historia de la pintura. En un fuerte contraste de luces y sombras, la escena transmite un profundo sufrimiento y desolación. La tragedia se potencia dramatizando la figura de Cristo por su violenta perspectiva y la distorsión de sus detalles anatómicos, en especial el tórax. Los estigmas de las manos y los pies están representados sin idealismo ni retórica. La sábana que cubre parcialmente el cadáver, pintada en los mismos tonos que el cuerpo, contribuye al efecto sobrecogedor del conjunto que concluye en los rasgos de la cabeza, inclinada e inmóvil.

Esta obra maestra es la expresión suprema de Jesús muerto, vencido, frágil como cualquier ser humano; es la imagen de la sobriedad, la muerte del individuo sin más, cuyo testigo es este cuerpo. Tal vez sólo se dio permiso de mostrar cierta frondosidad en los muchos pliegues de la sábana, de una riqueza cromática y de claroscuro sin igual, que moldea las piernas del difunto y sus genitales; pareciera como si esta sábana lo arropase con amor y ternura, como si fuese un ser vivo que entendiese la muerte trascendental que ha sucedido o bien, muestra que su cuerpo muerto fue tratado con ese mismo amor y ternura por quien lo limpió y lo va a amortajar más tarde.

Salvo el cuerpo y su escorzo, todo lo demás es accesorio: las tres Marías que lloran ante el cadáver, la almohada en que se apoya su cabeza con sus luces reflejadas, el recipiente de ungüento al lado izquierdo, hasta la aureola se ha difuminado, como un símbolo de que la vida se ha ido. El cuerpo de Jesús está solo, únicamente lo acompaña la sábana y la muerte.

Jamás en la historia de arte se había visto una figura humana desde este punto de vista. Mantegna sorprendió y escandalizó a todos con este impresionante alarde de dominio de la perspectiva y la proyección geométrica. Aplicando literalmente las leyes de las matemáticas, Mantegna dibujó un cuerpo según el canon renacentista perfectamente proporcionado, y lo proyectó hacia un punto de fuga central que nos muestra un violento escorzo del cadáver de Cristo. La muerte se abalanza sobre los espectadores, que pueden contemplar simultáneamente las llagas de los pies, el vientre hundido, las llagas de las manos y la patética faz de Jesús, con los labios entreabiertos y la piel amoratada. Es una auténtica agresión al espectador y al mismo tiempo una audaz declaración de principios artísticos que Mantegna realizó en este cuadro inolvidable.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s

%d bloggers like this: