suelo mojado

pies en los charcos
El hombre que pisa
el suelo mojado
fregado por una mujer
extranjera
es el mismo
que en la impunidad
de su despacho
firma un decreto
que prohíbe a los niños
chapotear en los oasis
que la lluvia inventa
en una metrópolis polvorienta.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

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