hilo

torres ardiendo
una mujer agitaba
un pañuelo blanco
el once de septiembre,

en nueva york,

desde una ventana,

mientras las llamas,
como espadas corsarias,
empujaban al vacío
a sus hermanos gemelos.

¿pero por qué lo agitaba?

quiero decir:

¿estaba pidiendo auxilio?
¿estaba saludando a la cámara?
¿estaba, simplemente, despidiéndose?

¿por qué? ¿por qué lo agitaría?

no tengo la respuesta,
pero aquella tarde,
mientras le prestaba
mi atención a esa mujer,
por un momento
llegué a pensar,
quise pensar,
que tan solo estaba
sacudiendo
el polvo.

Autor: David González

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