La vírgen (Gustav Klimt, 1913)

Klimt - las virgenes (1913)

“Qué gravitación tan extraña
produce un cuerpo
inexplorado antes.”

(Meri Plas Blanquer, fragmento del poema “Anatomía de la intimidad”)

La vírgen es uno de los últimos cuadros de Klimt. También es conocido como La joven o Las vírgenes.

Es una composición vista en picado, de arriba abajo. Su formato circular le da gran dinamismo. Klimt utiliza colores suntuosos. La riqueza de los ornamentos le da un aire oriental. En la Virgen, la explosión de colores intensos (azul, amarillo, rojo, verde, violeta) adquiere también un valor simbólico, en alusión al estado psicológico de la joven. 

Hay varios cuerpos femeninos entrelazados, unos desnudos y otros con vestidos de inspiración rumana.  A su vez, estos cuerpos se entrelazan con elementos decorativos con los que los cuerpos se entrelazan: espirales, círculos, flores, cintas. Se encuentran en una especie de isla flotante sobre una superficie oscura. Se distinguen los rostros de las muchachas: unas dormidas, otras despiertas pero somnolientas. Una de ellas mira fijamente fuera del cuadro. Se representan así diversas etapas de la inconsciencia antes de llegar a ser mujer.

Klimt nos presenta a cinco figuras femeninas en diferentes posturas, algunas de ellas forzadas, sobre un campo de flores. La figura central, la virgen, yace en el centro de la composición, ataviada con un largo vestido en tonalidades moradas, adornado con roleos y flores de colores. Aparece dormida lo que se interpreta como la conversión de la joven muchacha en mujer al ser rodeada por sus sentidos que, al despertar, la conducirán al éxtasis amoroso. La dulce y recatada joven dará paso a la “femme fatale” que aparece desnuda tras ella, convirtiéndose en una clara alusión a la sexualidad.  En el centro de la composición aparece la virgen, una joven dormida, cuyo sueño es velado por las otras que le acompañan.. Aunque en apariencia está profundamente dormida, parece iniciar un gesto de desperezo. Así, se da la ilusión de que la joven estaría saliendo de un sueño en que, como sus compañeras ya despiertas, han fantaseado con el placer sexual que constituye su mayor deseo.

Las mujeres de Gustav Klimt están liberadas de tabúes sociales o sexuales, enseñan su cuerpo con sensualidad y con descaro. Las pinta desnudas vista de abajo hacia arriba, como mujeres fatales y no como una musa pasiva. Son mujeres pelirrojas, morenas o rubias y, todas, con poses insinuantes, con ojos entornados como en pleno orgasmo…

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