diálogo mortecino

Hodler - The Dying Valentine Gode Darel (1915)
En el dintel
de la madrugada
unos labios fríos
pronuncian
un sonido inaudible
reclamando una moratoria inviable

o,
tal vez,
sea
una disculpa intempestiva

probablemente
sólo
el clamor
ante la negritud
que asola el alma.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Hodler, “The Dying Valentine Gode Darel” (1915)

En la encrucijada entre el siglo XIX y el siglo XX, Hodler fue uno de los principales pintores del simbolismo. Su potencia creadora, su predilección por los decorados y una pintura simplificada le acercan a Rodin y a Puvis de Chavannes, maestros indiscutibles a los que, con frecuencia, se le compara por aquel entonces.

Hodler - The Dying Valentine Gode Darel (1915) (03)Valentine Gode-Darel (1873-1915) era la amante del pintor suizo Ferdinand Hodler (1853-1918), veinte años mayor que ella. En 1914 se le diagnostica cáncer de ovarios. Entre enero de 1914 y enero 1915 , el artista dibuja y pinta día tras día la enfermedad y la agonía de la mujer que ama , con una precisión clínica que rebosa una ternura incalculable. pero es fiel -y cruel- con la desintegración del cuerpo y el dolor y la soledad de la agonía. Profundamente afectado, el pintor fallece tres años más tarde.

En las primeras pinturas retrata a Valentine la mañana antes de morir, agotada de la lucha por la supervivencia, con la cabeza descansando contra la almohada blanca.

“Esta hermosa cabeza, todo este cuerpo, como una bizantina
emperatriz de los mosaicos de Rávena- y esta nariz, esta
boca y los ojos, ellos también, esos maravillosos ojos- todo
esto los gusanos se comen. Y nada quedará, absolutamente nada!”

(Hodler, Carta a Hans Mühlestein, finales de 1914)

Hodler - The Sick Valentine Gode Darel (1914)

Ella está mirando la pared; su trenza negra. Sus dedos descansan y hay tres rosas rojas a los pies de su cama. En la esquina superior derecha, un pequeño reloj. El tiempo de la vida se consume.

Hodler - the dead valentine gode darel (1915)

Alguien le ha abrochado los zapatos negros en sus pies. Su cuerpo es un animal solitario en su camino a la suciedad. Tres rayas azules marcan la pared por encima de la cama. Sus delgados brazos descansando sobre su vientre. Esto es lo que queda.

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