cerradura

30 Agost 2015

James Avati
Sin darles tiempo de llegar hasta el lecho,
una vez afianzada la puerta de la casa,
se amarían ruidosos, jadeantes, salvajes.
No sabían entonces lo difícil que más tarde sería
abrir la cerradura con la llave oxidada del cansancio.

Autor: Hilario Barrero

Ilustración de James Avati


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