el hábito no hace al monje

2014 (09) Desde la ventana de laia y Esther
Los actos rutinarios
con los que llenamos
nuestra cotidianidad
giran de manera sutil
como imperceptible
es el movimiento de la tierra alrededor del sol.

Hace meses
el padre
almorzaba con las hijas en la cocina,
las despedía en la puerta
mientras ellas discutían
cargadas con mochilas
repletas de libro absurdos.

En la primavera
que clausura el invierno amargo
el hombre acompañaba
cada mañana,
hasta el verano,
a la hija mayor
para que no recorriera sola
el trayecto de la escuela.

Hoy,
en un otoño húmedo,
cada mañana,
a las ocho menos diez,
-segundo arriba, segundo abajo-
el padre
sube la persiana
de la habitación de las hijas
ve la bandera de España que un loco expone
en la ventana de enfrente,
permaneciendo asomado,
con medio cuerpo fuera,
esperando que la hija
aparezca cargando una mochila
con otros libros igual de absurdos,
con los auriculares como una diadema,
y durante cuarenta y nueve segundos
la mira alejarse
hasta que desaparece
entre las copas de los árboles.

Durante esos cuarenta y nueve segundos
no espera que ella le salude
-aunque algún día lo hace-,
sólo aguarda que la hija menor
se sume a esa procesión estudiantil
y las dos hermanas
desaparezcan juntas entre los árboles de la avenida.

Autor: Javier Solé

Fotografía del autor, septiembre 2014

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

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