Nantes

Noell S. Oszvald - 28
La belleza nos iba pisando los talones,
pero éramos fuertes:
ese don de sufrir lo innecesario.
Nantes. O diciembre, que llegó justo a tiempo.
Yo le rezaba al Loira,
yo le pedí el coraje de no rozar tus alas.
Dicen que aquel invierno fue el peor
del último siglo, los más ancianos
jamás habían visto
tanta nieve. Y que una mariposa
muere si la acaricias.
Hubo también plazas felices,
tardes como un milagro de sábanas al sol,
brindis con el mar dentro.
Y la isla. Cómo voy a olvidarme de la isla,
tu cuerpo, las gaviotas,
hermosísimo error. Y el polvo azul.
Nantes, o el deshielo.
O cómo la ternura
nos acabó pisando el corazón.

Autor: Martha Asunción Alonso

Fotografía de Noell S. Oszvald

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