El vino de la fiesta de San Martín (Brueghel, 1568)

Brueghel - el vino de la fiesta de San Martin (1568)
“El vino consuela a los tristes, rejuvenece a los viejos, inspira a los jóvenes y alivia a los deprimidos del peso de sus preocupaciones.”

(Lord Byron)

El tema central de este enorme lienzo de Brueghel es la fiesta de San Martín, “muy popular en los Países Bajos en el siglo XVI”, y que coincide con el final de la cosecha y el principio del invierno. La costumbre era “repartir vino y comida a los más necesitados”.

La representación de festejos populares y ambientes campesinos era uno de los temas predilectos del pintor.

El 11 de noviembre, festividad del santo, se comía la oca de San Martín -coincidiendo con la matanza de otoño- y se degustaba el primer vino de la nueva estación, denominado vino de San Martín. Aunque existe una mención al santo, no es un cuadro religioso ni una obra de devoción. Centra la representación la celebración de la fiesta dedicada al santo tal como tenía lugar en Flandes y en los países germánicos en esa época, casi una bacanal, preludio del carnaval en los meses de invierno, y que tiene como precedente iconográfico una composición del Bosco. De hecho, la influencia de éste pintor en la obra de Brueghel es notable.

En las composiciones de Pieter Brueghel  El Viejo, lo mismo que en El Bosco, hay una censura muy extendida en esta época hacia los campesinos, bebedores y borrachos, y hacia los mendigos, que también se aprecia en esta obra. En un momento clave en la Reforma, cuyas ideas Brueghel compartía, se refleja aquí en cierto modo el problema que planteaba el culto a los santos y la eficacia de las buenas obras, siendo la caridad de San Martín uno de sus mejores ejemplos. Y comparte con la Reforma protestante la idea referida a la gula como uno de los pecados capitales.

La composición es muy compleja. Una multitud de personajes se arremolinan en torno a un tonel pintado de rojo en el centro del cuadro, en las más variadas actitudes: hay mujeres, hombres, niños, ancianos, y todos se afanan por conseguir un poco del vino que brota del enorme recipiente. Algunos ya han conseguido su parte y beben ávidamente; otros corren con escudillas, jarras o sus propios sombreros a recoger el licor; no faltan peleas y discusiones. Un hombre a la izquierda del cuadro vomita y otro, totalmente ebrio, yace inconsciente. Hay madres que ofrecen vino a sus chiquillos.

A la derecha de la composición se representa a San Martín de Tours, elegantemente vestido a lomos de un caballo y rodeado por varios mendigos, entre ellos algunos lisiados, que suplican su auxilio. La escena narra uno de los episodios más conocidos de la historia del santo, cuando sirviendo en la guardia imperial romana partió su capa con un pobre al que encontró a las puertas de Amiens. San Martín se muestra con la espada desenvainada, aprestándose a realizar la acción caritativa.

Es evidente la intención del pintor de retratar el espíritu de la época, con los defectos de los menesterosos en un ambiente de orgía y desenfreno que es la antesala de representaciones apocalípticas tan del gusto de la Edad Media.

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