la tierra (Ángeles Santos, 1929)

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Pintado en el mismo periodo que Un mundo, tiene un cierto parecido con éste. En ambos hay la representación de un planeta. La influencia de El Bosco es evidente.

En este planeta la pintora pretendía representar un pueblo primitivo, con sus costumbres y modos de vida. Es un canto a la pureza y a la naturaleza, a la vida sencilla. Las reminiscencias bíblicas están también presentes.

En conjunto el cuadro tiene una apariencia naïf, por su primitivismo y lenguaje infantil. Todo está tratado esquemáticamente. Los colores dominantes son el azul celeste de la atmósfera y los grises metálicos de las superficies.

La escena está vista desde un ángulo superior dándole grandiosidad y distanciamiento.

Este planeta está iluminado por un foco de luz que podría ser perfectamente el sol. Está poblado por treinta y seis seres que, a manera de retablo, escenifican hechos de la vida cotidiana de este “nuestro” planeta, acaso imaginario. Lo que causa extrañeza es la desproporción de las figuras humanas con el asteroide, ya que éste es muy pequeño en comparación con los humanos que lo habitan.

Los personajes masculinos van vestidos de verde oscuro y los femeninos de rojo.

En primer término, un hombre y una mujer están arrodillados en la orilla de un de rio. La mujer se lava la cara, el hombre introduce sus brazos en el agua. A través del rio se ven dos peces coloreados y una serpiente negra. En la otra orilla yace un niño sobre una cunita hecha de ramas verdes. Una pareja se besa. Un hombre recoge fruta de un árbol, una pareja, recostada, come, y otra pasea, cogida de la mano por la superficie planetaria. A la derecha se ve a una familia compuesta de padres y un niño que contemplan el dibujo de un rostro sobre una esfera. Detrás una mujer tumbada como si estuviese muerta. A su lado, un hombre, sentado en el suelo, resignado. Un pintor retrata a una mujer.

Existen también, animales domésticos, al parecer patos. Diez en la orilla del rio y dos que van conducidos por una mujer. A su derecha un hombre perfora una bola con un extraño instrumento compuesto por dos varillas. Se ve el agujero y los trozos rotos de material vidrioso en el suelo. Otros dos intentan arrastrar una bola. A su derecha una pareja se introduce en la esfera a modo de vivienda. Un hombre solloza apoyándose sobre la superficie pulida y redonda. Cuatro descansan apaciblemente recostados. Sobre otro globo un hombre mira el horizonte.

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