la gran odalisca (Ingres, 1814)

11 març 2017

Ingres - la gran odalisca (1814)
La gran odalisca es una pintura orientalista de la escuela neoclásica donde se representa a una mujer desnuda recostada voluptuosamente en un diván.

La palabra odalisca proviene del turco y designa a una mujer del harén. La fascinación que Oriente causó en Occidente había aumentado tras la campaña a Egipto de Napoleón Bonaparte. Con esta pintura Ingres mostraba el gusto y el interés que en este momento existía sobre lo exótico y lo oriental y con la elección de este tema se adelantaba al romanticismo.

Las odaliscas eran esclavas de los harenes que, si tenían suerte, podían llegar a la categoría de concubinas. Su mirada no es perturbadora, al contrario, parece distante y nada complaciente. Mira al espectador con cierta indiferencia.

Su cuerpo desnudo, de piel lisa y perfecta, sublime, contrasta poderosamente con el detallismo del resto de la composición. El turbante, las joyas, el abanico y la pipa a sus pies. Esta precisión es extrema en la textura de la telas, con los pliegues reproducidos con indiscutible oficio.

Ingres - el baño turco (1862)En El baño turco (1862) Ingres representa a un grupo de mujeres desnudas en un harén, en la misma línea orientalista.

Rectangular en su origen, el pintor le dará esta peculiar forma de medallón en 1863, acentuando así el carácter furtivo de la mirada que lo contempla, que parece espiar a través de una cerradura. Esta sutileza le confiere a la obra un voyeurismo en consonancia con la propia ancianidad del pintor. De hecho, para pintar el cuadro no recurrió a modelos sino que se inspiró en bocetos y cuadros anteriores.

La promiscuidad de estas mujeres tiene su manifestación más evidente en dos mujeres situadas a la derecha donde una de ellas acaricia el pecho de la que tiene a su lado.

fortuny-la-odalisca-1861
Fortuny sucumbió también a la pintura erótica de ambientación oriental. En “La odalisca” (1861) aparece una mujer desnuda, sensualmente tumbada sobre un paño de seda labrada, creando con su postura un acertado escorzo. Junto a ella observamos a un músico tocando un laúd, quedando en una zona ensombrecida mientras la odalisca está iluminada por un potente foco de luz que resalta la sensualidad de su desnudez. Al fondo apreciamos diversos objetos de clara inspiración árabe como un arcón de madera labrada con decoración geométrica, una bandeja de plata o una pipa de agua junto a una pequeña taza de té.


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