noche nupcial

14 Març 2017

caravaggio-la-muerte-de-la-virgen-1606
El lado oscuro de la luna
rocía el tálamo.

Es la mortaja
de una virgen
vestida de níveo.

Los padres tiznados de negro,
los ojos del novio pizarra.
La cómoda con el ajuar
un sepulcro en el salón.

Brotan del panteón flores vivas.
Del cuerpo muerto
emergen coágulos enamorados.

Nacerá un esqueje y sobrevirá bastardo.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Caravaggio, “la muerte de la Virgen” (1606)

Se trata de una obra trascendental dentro de la historia de la pintura. El tema sagrado se ha despojado de todo manierismo e irrealidad. Los personajes se representan según modelos del natural, personas del pueblo, y se iluminan de manera tenebrista. Representa de manera realista el dolor de la pérdida de un ser querido. En este sentido, se acerca al tratamiento que pintores de la Reforma como Rembrandt dieron a los temas religiosos.

La obra fue la más escandalosa de la carrera de Caravaggio, y su leyenda se ha visto acrecentada a lo largo de la historia del arte. Los censores de Caravaggio se explayaron en toda clase de críticas y la obra fue instantáneamente rechazada por los clientes. El encargo provenía de la iglesia de Santa María della Scala, de Roma. Se consideró que el tratamiento de la divina figura de la Virgen era poco menos que herético por su falta de respeto. Estaban ofendidos por el tratamiento de la historia sagrada.

Las figuras casi tienen tamaño real. El centro de atención del cuadro es la figura de la Virgen María, representada de manera muy parecida a una mujer del pueblo, sin atributos místicos, evidenciándose su santidad sólo en el halo. No representa una asunción sino su muerte, el alejamiento del dogma de fe es evidente. Casi un desafío. Hay tanta crudeza en la escena, tanto desconsuelo, tanta verdad humana, que horrorizó a quienes prometían el tránsito a la otra vida.

Caravaggio pintó una mujer desmadejada, casi flotando sobre el lecho de muerte, con el cabello desordenado, el vientre hinchado, las piernas descubiertas sin pudor y la piel verdosa, sin el aura celestial que se atribuía a las figuras sagradas. La figura está tratada con gran realismo, su mano cae sin vida hacia el suelo y su encarnación es pálida y enfermiza.

muerte-de-la-virgen-caravaggioA su alrededor, los discípulos se agrupan en corrillos informales llorando y comentando la muerte de la Madre de Cristo. Magdalena llora desconsoladamente con el rostro entre las manos. Los Apóstoles, a su alrededor, también se muestran entristecidos, pero no mediante expresiones exageradamente emotivas, sino ocultando los rostros.

La escena transcurre en un ambiente humilde. Los colores son muy oscuros, con los únicos toques luminosos del rojo de la ropa de la muerta y un gran telón rojo que pende por la parte superior del lienzo, motivo usual en un cuadro fúnebre.

La composición es de una fuerza expresiva muy especial, enfrentando las dos diagonales que forman el cuerpo de María, en el vestido rojo, y el paño del cortinaje en el mismo color. Entre ambos destellos cromáticos se recogen todas las expresiones de dolor y desconsuelo en los rostros y los gestos de los apóstoles. Pese a las críticas, Caravaggio realizó un poético retrato de la muerte, en su presencia más cruda entre los seres queridos de la difunta, que apenas pueden reaccionar por su pérdida.

La representación de la Virgen es tan polémica como la leyenda que existe alrededor de la modela. Según parece Caravaggio se había basado en una mujer joven, prostituta, ahogada en el Tiber.

La leyenda nace justo aquí. Aquellos días apareció flotando en el Tíber una prostituta que se decía que mantenía relaciones carnales con un poderoso cardenal. Nada del otro jueves en esa época, pero un asunto feo, a fin de cuentas. Pero esa mujer ¿se había suicidado? ¿La habían asesinado? Es una historia que nace con fuerza, tan interesante y apasionante, pero de la que no puede decirse mucho más, porque todo serán especulaciones y tenemos pocos datos fiables o documentados sobre ese crimen, si fue tal.

¿Pintó Caravaggio a esa prostituta desgraciada? ¿Es cierta la leyenda? Podría ser cierta una parte, la que dice que Caravaggio pudo ver el cuerpo recuperado del río y su memoria retuvo lo que vio, para pintarlo después. Es muy posible: la tez pálida, el vientre y las piernas hinchadas… Pero añado, acto seguido, que muchos sostienen que la Virgen María de este lienzo es Maddalena Antognetti, Lena. Lena era o había sido o seguía siendo, en efecto, prostituta, pero en esa época era la pareja de Caravaggio y se había convertido en mujer de un solo hombre. Tenía un hijo y hay quien osa afirmar que era hijo del de Caravaggio. Lena es la Virgen María en La Virgen de los Palafreneros y aparece en otras obras del pintor.

Haciendo las veces de María Magdalena, la que llora en el rincón, aparece otra vieja conocida, Annuccia, o Anna Bianchini, también prostituta, que repite personaje (véanla en su Magdalena penitente) y que había hecho de Virgen María (Descanso durante la huída de Egipto). También tenía un hijo, al menos. ¿También de Caravaggio?


%d bloggers like this: