arquitectura homicida

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La muchacha
que viaja en el suburbano
de la periferia al centro
está enferma.

No lo sabe.
Lo descubrirá demasiado tarde.

El violín desempleado
le acompaña
una estación.

El edificio
donde trabaja
también está enfermo.
Desparrama su carga cancerígena
día a día
en jornada continua.

La muchacha
que ayer viajaba
de la periferia al centro
hoy está muerta.

El violinista
sigue desempleado.
La música se desplaza
en vagones vacíos
que no se detienen
en ninguna estación.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Nigel Van Wieck, “Q Train”

One Response to arquitectura homicida

  1. Pau ha dit:


    los pelos de punta.

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