Leda

13 Mai 2017

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El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.

Y luego en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata bañado de sol.

Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras a Leda,
buscando su pico los labios en flor.

Suspira la bella desnuda y vencida,
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida
chispean turbados los ojos de Pan.

Autor: Rubén Darío

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Ilustraciones: Federico Beltrán Masses, “Leda y el Cisne”

A pesar de que Beltrán no era en absoluto un pintor académico y rara vez, si acaso, eligió temas históricos o mitológicos, quizás no sorprende que se sintiera atraído por la historia de la seducción de Leda por Júpiter disfrazado de cisne. Leda era una reina griega de Esparta y madre de Helen de Troya. La mitología griega cuenta la historia de cómo Zeus se enamoró de la hermosa Leda y, aunque estaba casada con el rey Tyndareus, el rey de los dioses la sedujo con el aspecto de un cisne. Como el pájaro elegante, Zeus cayó en los brazos de Leda buscando la protección de un águila depredadora que circunda encima; Ella acariciaba sus plumas mientras el pájaro le hacía el amor, seguido en la misma noche por Leda que pone con su marido. Como resultado dos hijos mortales nacieron de la Reina y dos semidioses – a menudo se dice que han nacido de los huevos.


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