sol ardiente de junio (F. Leighton, 1895)

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Frederic Leighton (1830 – 1896) es una de las figuras más destacadas de la escuela inglesa, a menudo sus obras se han incluido en el grupo de los Prerrafaelistas por su estilo clásico y el dominio de la línea. Sus composiciones. No obstante, van mucho más allá del dibujo, el color en la obra de Leighton es el componente principal del lienzo y con él articula toda la composición. Nacido en el seno de una familia adinerada, Leighton recibió una esmerada educación artística. Influyó de manera notable su viaje a Italia donde conoció las obras de los grandes artistas renacentistas. El clasicismo es una seña de identidad en la pintura de Leighton.

Sol ardiente de junio es una de sus obras más destacadas. En él, recrea la figura de una mujer que duerme plácidamente. Esta belleza femenina desprende erotismo a través de gestos sencillos y reposados. La sutileza y la sensualidad en una magnífica composición que hechiza al espectador.

La joven recuerda a las famosas venus clasicistas que los autores representaron desde la antigüedad y que artistas renacentistas retomaron en un sinfín de lienzos. La joven duerme en una complicada postura encogida en un sillón, su vestido anaranjado se pliega una y otra vez pegándose a su cuerpo y mostrando al espectador su anatomía como si de una escultura griega de Fidias se tratase. El naranja de su vestido contrasta con el cielo azul de la zona superior. Su modelado es blando y la luz brillante y sencilla se difumina por toda la escena.

La atención del espectador es captada inmediatamente por el color naranja vibrante que Leighton utilizó para representar el ropaje semitranslúcido de una mujer dormida.

El ropaje translúcido, tanto revela como oculta el cuerpo de la modelo, y su color naranja vibrante la vuelve más sensual

La joven que duerme plácidamente transmite calma y serenidad, pero también provoca un cierto desasosiego al contemplar las curvas que se insinúan pero que Leighton no hizo visibles. Aunque este desasosiego proviene también de esta sabiduría del pintor para exponer en el mismo lienzo una simbiosis de eros y tanatos. A nadie le es ajeno que esta duermevela de la mujer es una alegoría de la muerte. Era frecuente en esta época pintar a jóvenes dormidas o semidormidas que parecen representar la idea de la muerte, bien visible por la adelfa que está situada junto a la joven.

Frente a un mar brillante en la línea de horizonte, una flor de adelfa se encuentra en un parapeto arquitectónico de inspiración clásica, que se cierne sobre la cabeza de la mujer. La adelfa es una flor venenosa, que fue tema popular para los poetas de la época victoriana. Leighton tenía una condición cardíaca -angina de pecho- cuando estaba pintando “Sol ardiente de junio”.

Varios historiadores del arte han sugerido que la adelfa indica que Leighton estaba muy consciente de su inminente muerte. Otros han sugerido que indica los peligros del enamoramiento de un hombre con una mujer no disponible o una femme fatale.

Para Sol ardiente en junio posó su modelo preferida una joven llamada Dorothy Johns que era considerada una de las mujeres más bellas de la sociedad londinense por su piel aterciopelada, la belleza y dulzura de su rostro y su bella figura.

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