verano 1993 (Carla Simón, 2017)


Sinopsis: Con tan sólo 6 años, Frida vive la experiencia de la muerte de su madre, enferma de sida, y su adopción por una nueva familia, compuesta por unos tíos y una prima. El primer verano que debe pasar con ellos estará cargado de emociones, a veces encontradas, convirtiéndose en inolvidable.

Fue en el verano de 1993 cuando Carla Simón perdió a su madre. Tenía seis años y solo hacía tres que había muerto también su padre. Fue acogida por la familia de su tío materno y abandonó Barcelona para trasladarse a vivir a un pueblo del Ampurdán. Fue el sida la causa de la muerte de sus padres, pero entonces la enfermedad no tenía ni nombre ni posibilidad de curación. Carla Simón se ha decidido a mirar de frente aquel devastador verano y ha plasmado en una película las sensaciones de esa niña frente a la muerte.

“Más que una crónica de los días, la película recorre los sentimientos anudados de soledad, rebeldía, confusión y negación de una niña despojada brutalmente del manto materno y con la intuición de que lo ha perdido para siempre, entre adultos tan confusos y asustados como ella” (Oti Rodríguez)

“En Estiu 1993, la directora debutante canaliza sus propios recuerdos de infancia a través de un intrincado trabajo de depuración, que tiene su principal fortaleza en un estilo visual, tan elaborado como libre de todo exhibicionismo, que se subordina al registro naturalista de su dirección de actores. Las niñas Laia Artigas y Paula Robles no parecen estar interpretando, sino habitar desde siempre en esa ficción tan verosímil, mientras se transparentan todas las corrientes subterráneas de su nada cómoda relación.

Sin enfatizar nada, la película mantiene una constante tensión en su sucesión de brillantes ideas y afortunados detalles: las asquerosas frases condescendientes escuchadas en la carnicería del pueblo, el juego infantil que delata toda la intrahistoria en la vieja relación entre la madre muerta y la hija, la irreflexiva ferocidad excluyente en el gesto de una madre protectora cuando su hija se acerca a una herida ajena, la expeditiva frase con la que Frida remata su intento de fuga nocturna…”  (Jordi Costa)


Carla Simón mantiene durante toda la película el punto de vista de la pequeña para narrar casi sin palabras, solo con gestos y a partir de pequeños detalles, de qué forma Frida se enfrenta bruscamente a la pérdida de la inocencia, de cómo se revela y sufre de manera silenciosa, de cómo es incapaz de expresar sus sentimientos y busca mecanismos para exorcizar su rabia. De cómo no puede llorar.

‘Verano 1993’ es un auténtico prodigio de delicadeza expresiva recorrido por una sensibilidad tan luminosa como cruel que desarma y atrapa, encoje por dentro. Es una película maravillosa.

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