muerte prematura

No te lamentes con amargas lágrimas
por la vida que pasa rápido;
las puertas del cielo se abrirán anchas
y hacia ellas me llevarán al final.

Siéntate dócil y manso junto a mí
y observa mi joven vida mientras huye;
entonces la paz de una muerte solemne
vendrá tranquilamente hacia nosotros.

Pero mi Amor, búscame en la multitud
de los etéreos espíritus del pasado,
entre las mías yo tomaré tu mano
y sabré que eres mío al final.

Autor: Elizabeth Siddal

Ilustración de Yaroslav Kurbanov

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