compañeros


Oía
la alegría de mis verdugos.

Nunca sé
si el silencio
precedía a la Muerte
o era el corolario
en la celda de tormento
del Club Atlético.

Han transcurrido treinta años.

Todavía
por las noches
me orino en la cama.
Escucho el llanto de los amigos
y revivo el miedo
en la sala oscura.
Reaparece
la angustia del torturado
la amargura del superviviente.

Eran todos compañeros.

Autor: Javier Solé

Els comentaris estan tancats.

%d bloggers like this: