el tordo


Lo habían atrapado en una red
untada de materia muy viscosa.
Desde el amanecer hasta la noche
intentó desprenderse.
Desde el amanecer hasta la noche
quiso extender las alas
y volar hacia el mar o las colinas.
Cuando lo vi, miraba exhausto
la luz agónica:
su propia luz,
su propio corazón,
su propia vida.
Quizá había volado desde Rusia
o más lejos aún.
Llevaba, sin saberlo, en su cuerpo agotado
las estepas sin fin,
las sombras movedizas de las nubes,
el frío amanecer en un estanque,
las estrellas, el sol, y las cien lunas
del otoño y la siega,
y el viento fatigado y el viento rabioso
(y a los dos los había derrotado).
Tenaz, muy orgulloso,
lo intentó una vez más,
aunque nunca llegó a extender las alas.
Así murió. Y así quiero morir.

Autor: Eduardo Jordá

One Response to el tordo

  1. helenabonals ha dit:

    Fins al darrer cremalló.

%d bloggers like this: