tríptico del aborto (Paula Rego, 1998)

9 Agost 2018


“Siempre he sido fiel al drama humano”

(Paula Rego)

Paula Rego (Lisboa, 1935) ha basado sus obras más aclamadas en la problemática que genera el hecho de ser mujer en la sociedad actual.

Paula Rego, al igual que Lucian Freud, Francis Bacon o Frank Auerbach, es una artista que difícilmente deja indiferente. Hay en su obra una voluntad por explotar la imagen pictórica, resolverla como re curso que todavía sirva para explicar algo, para llegar al espectador como un golpe o un shock. Sin duda, como en sus compañeros de escuela artística, gravita el eco de los grandes clásicos, sean Velázquez, Picasso o El Bosco para unos, o sean, para la pintora portuguesa, Goya, Daumier o Hogarth. Todos ellos pintores que, en algún momento, recurrieron a la pintura como espacio en el que mostrar, desde las propias tripas, una incomodidad frente al entorno social, político y económico.

En sus pinturas se suele encontrar a personajes que realizan conductas extrañas a priori, pero que, una vez analizadas, son completamente coherentes con la situación narrada. Una característica de sus pinturas es que sitúa a las mujeres en una ambivalencia entre su fuerza personal y una situación social que reprime e imposibilita dicha fuerza.

La mujer reprimida socialmente, las consecuencias de esta opresión y la estrecha frontera que separa el deseo inconsciente e instintivo del acto consciente. Todos estos temas son gesticulados por sus personajes, que siempre tienen un toque siniestro y degenerado, pero sin dejar de lanzar el mensaje de que su comportamiento es consecuencia lógica del entorno en el que viven. En su pintura se propone una reflexión sobre las psicopatologías que afectan lo social.

El primer referéndum que se celebró en Portugal, el 28 de junio de 1998, trataba sobre la despenalización del aborto y preguntaba a los votantes si estaban o no de acuerdo con la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo realizada durante las 10 primeras semanas, basada en el derecho de las mujeres a elegir. El resultado fue una tasa de abstención del 68%. Y ganó el NO.


La obra de Rego fue, por tanto, una reacción ante esta situación que le resultaba indignante. En Portugal, si la mujer no actuaba conforme a la ley y practicaba el aborto inducido, era criminalizada. Este hecho generaba que la interrupción del embarazo se realizara de forma clandestina y sin las mínimas condiciones sanitarias, lo cual ocasionó lesiones irreversibles en muchas mujeres o las llevó a la muerte. Las mujeres que podían pagarlo realizaban el aborto en Inglaterra, donde la legislación era más permisiva. En este sentido, la artista dibuja a jóvenes vestidas con uniforme escolar, aludiendo a las adolescentes que tenían abortos ilegales por su cuenta. Todas ellas se encuentran solas y en espacios cerrados e íntimos, dolorosamente íntimos. Las pinturas se centran en las figuras femeninas y en sus expresiones de sufrimiento, apenas hay fondo, ni demasiados elementos que aludan al proceso –excepto en alguna ocasión que podemos ver también al feto. Algunas miran directamente al espectador, desafiándole, transformando el voyerismo en algo perturbador. A través de estas imágenes el silencio se hace público.

Al Tríptico del aborto le sigue la serie realizada hacia finales de los noventa, que trata el tema del aborto y a la que, de manera muy significativa, no le puso título. Resaltando de esta manera lo innombrable, aquello que debe esconderse acerca del aborto clandestino y ha de sacarse del debate continuamente: el dolor, el arrepentimiento, la duda, la necesidad…La pintora redirige el debate del aborto al cuerpo de la mujer, sus emociones y las consecuencias sobre su vida. Reclama, entonces, una aceptación de la necesidad de abortar y de que sea realizado en condiciones, no solo dignas en materia de higiene, sino dignas en materia de reconocimiento social.


Las realizó tras el referéndum en Portugal sobre la despenalización del aborto que finalmente fue desestimado: una resolución frente a la que la artista muestra su rechazo enseñando los efectos que esta prohibición ocasiona.

Las pinturas sobre el aborto, que no ahorran detalles aunando dolor, muerte, aparatos que más que de cirugía parecen de tortura medieval y sordidez, responden a una situación muy concreta. La soledad, la angustia y el dolor de la mujer están presentes en esta serie.


Ilustraciones: Serie Aborto, Sin título, números 1,3 y 5.


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