Medea (Anselm Feuerbach, 1870)

7 Octubre 2018


Anselm Feuerbach (1829-1880) fue un pintor de difícil clasificación. Hay quien considera que pintó dentro de una corriente realista; otros dicen que seguía la corriente clásica, ya que sentía devoción por el arte griego y en sus cuadros se aprecia su armonía; y por otro lado, también hay quien le considera un miembro de “los nazarenos”, un grupo de pintores alemanes del Romanticismo. Efectivamente, también pueden notarse rasgos románticos en su obra, como la grandeza y el dramatismo.

En Medea o la despedida de Medea (1870) representa el mito griego de Medea que asesinó a sus dos hijos por vengarse de su infiel marido Jason. Se representa un paisaje inmediatamente anterior, lo que permite representar el desagarro de la madre ante los hijos y de la mujer ante la infidelidad, pero no el dramatismo y la violencia del asesinato. Se evita, de esta manera, la truculencia.

La imagen muestra la escena en la que Medea huyó de Corinto para ir a Atenas después de que Jason la había rechazado. La madre es representada como una figura idealizada; monumental -épica incluso- superando a todas las demás figuras. Ella mira con ternura a sus dos hijos, pero los espectadores saben que el asesinato va a suceder. En la arena hay un símbolo de la muerte, un cráneo de caballo, y una figura femenina completamente velada, tal vez una sirvienta, oculta su rostro de los acontecimientos venideros. La monumental figura de Medea encuentra su contrapeso en el grupo de marineros que empujan el velero al agua con fuerzas combinadas. El cielo cubierto, el acantilado rocoso en el fondo y la iluminación irreal del hombro derecho de Medea contribuyen a la oscuridad.


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