La canal de Mancorbo en los Picos de Europa (Carlos de Haes, 1876)

14 Octubre 2018


Considerado por toda la historiografía como el cuadro más emblemático del paisaje realista español del siglo XIX, esta espectacular panorámica de los Picos de Europa es además la obra maestra absoluta de Carlos de Haes.

Son grandes paisajes de composición, frecuentemente de formato vertical y proporciones considerables, elaborados en la intimidad de su estudio, con una factura cuidada y exquisita, en los que el artista muestra especial sensibilidad para transmitir toda la grandiosidad monumental de los elementos naturales y para escoger la perspectiva de los encuadres que más favorezcan a sus valores plásticos. Sin embargo, a diferencia de los paisajistas románticos, estos grandes cuadros están elaborados a partir de vibrantes estudios al óleo tomados del natural, en los que el artista capta en toda su intensidad la impresión vívida y directa de la luz y la atmósfera en la naturaleza.

El paraje que representa el cuadro se localiza concretamente en las laderas bajas del macizo de Andara, en la zona oriental de los Picos de Europa, correspondiente a la comarca de Liébana, sobre el pueblo de Argüébanes, en Cantabria. Encajando los elementos orográficos del paisaje en una clara estructura de líneas diagonales, Haes destaca el gran pico rocoso que se yergue al fondo de la canal en el centro de la composición, flanqueado por las laderas de dos montes en primer término, proyectando una gran sombra sobre el de la izquierda y fuertemente iluminado el del lado contrario. Así, siguiendo la más pura tradición del paisaje flamenco, el artista construye este soberbio paisaje a base de zonas de luz que van sugiriendo los diferentes planos que marcan su profundidad espacial, conduciendo la mirada del espectador desde el arroyuelo del primer término hasta la imponente cumbre escarpada del pico principal, que emerge majestuosa ante un cielo rasgado de nubes.

En la franja en sombra del plano más próximo coloca a un pastor al cuidado de su vacada para dar la dimensión humana del paisaje, subrayando así la grandiosidad de la montaña y la supremacía de la naturaleza sobre el hombre. A esta zona ensombrecida se opone la deslumbrante claridad de las montañas del fondo, bañadas por la luz del sol. Donde Haes despliega su factura más exquisita es en las impresionantes cumbres que se yerguen al fondo de la canal, pintadas con una asombrosa limpieza técnica y una maestría absoluta en la captación de las más sutiles tonalidades de la luz del sol sobre su superficie, resaltando así los mismos resquicios de su relieve.


El pintor español de origen belga, Carlos de Haes (1826-1898), retrató de manera magistral y con sorprendente realismo los paisajes atmosféricos que, con frecuencia, nos brindan los Picos de Europa. Estas “Nieblas” (1874), agarradas a las faldas montañosas, que acarician también alguna cumbre, son un buen ejemplo de ello. Dotado de una técnica muy depurada, caracterizada por una gran minuciosidad, este notable paisajista del siglo XIX logra transmitir a través de este lienzo las sensaciones reales que produce en nosotros la observación del levantamiento de la niebla en un paraje natural.

En primer término, un fuerte claroscuro en lo que parece ser un camino entre los picos montañosos sobre los que crecen escasos arbustos. Al fondo, entre brumas, los riscos y picos escarpados de la cordillera que se recortan en el cielo y que a veces se esconden, como densa humareda, entre las masas nubosas que abundan en ambos costados. Las briosas y empastadas pinceladas, evidentes sobre todo en los primeros planos, refuerzan el marcado carácter agreste del entorno tornándose más sutiles al tratar de plasmar las inestables e inmateriales masas de niebla que se diluyen entre los volúmenes marcados de la geología del macizo.

La plástica de Haes supuso una importante renovación del género del paisaje en España, puesto que se apoyaba en un contacto mucho más directo con la naturaleza, por sus frecuentes excursiones al aire libre para tomar apuntes y realizar bocetos de paisajes que le proporcionaron una perspectiva mucho más realista de como la concebían sus antecesores.


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