el gorrión

24 Octubre 2018


Lo traía arropado al calor de su infancia,
en la ingenua alegría,
con el don que aún circunda de inocencia
la muerte.
Presentí en su cuidado, en la lucha del ave,
la enseñanza de aquello que merman las palabras
cuando quiere decirse.
Y en el cáliz abierto de mis manos
sostuve, como un vino ofertorio,
cuerpo de la esperanza, al pequeño animal
durante algunos días.
Venció al final la muerte en su cuerpo menudo
que ella arropó de nuevo. Al alejarse
iba también su infancia
cruzando los umbrales.

Autor: Reinaldo Jiménez Morales

Fotografía de Laura Makabresku

Fuente original:

http://www.reinaldojimenez.com/de-la-mano.html


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