la devoción a su abuelo (Albert Anker, 1893)


“Es muy dulce ver llegar la muerte mecido por las plegarias de un hijo” (Friedrich Schiller)

Albert Anker (1831-1910), pintor y dibujante suizo. En su obra llaman la atención la calidez de las escenas y el uso del color, tomando siempre como telón de fondo los ambientes rurales de su país.

Es, tal vez, el artista que mejor supo pintar el principio y el fin de la existencia humana; no se detuvo en la edad adulta, sino que supo retratar con precisión la ingenuidad y la inocencia en la mirada del niño y la serenidad, la aceptación del anciano y el paso del tiempo.

Especializado en la pintura de niños, era hijo de un veterinario y tenía once hermanos mayores que él.

Así, por ejemplo, este reproducción entre bucólica y costumbrista de una joven pelando patatas…

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