para tí, mi amor

Fui al mercado de pájaros
y compré pájaros
Para ti
mi amor
Fui al mercado de flores
y compré flores
Para ti
mi amor
Fui al mercado de chatarra
y compré cadenas
Pesadas cadenas
Para ti
mi amor
Después fui al mercado de esclavos
Y te busqué
Pero no te encontré
mi amor.

Autor: Jacques Prévert

Ilustración: Gerome, “mercado de esclavos en Roma” (1884)

Jean-Léon Gérôme (1824-1904) fue un pintor y escultor francés academicista cuyas obras son, por lo general, de tema histórico, mitológico y orientalismo. En 1854 hizo un viaje a Turquía y en 1857 visitó Egipto. Bastantes de sus obras están inspiradas e impregnadas de lugares y entornos que el artista visitó en sus viajes.

Siempre siguió con su estilo academicista y desarrolló su obra ignorando todos los movimientos pictóricos emergentes, como el Impresionismo, que marcarían el devenir de la pintura moderna.

El tema del mercado de esclavos era uno de los más prodigados por este artista francés en su serie de obras que recrean la Antigüedad Clásica. Con ellas proyecta su personal mirada sobre un mundo pagano y antiguo muy en concordancia con la corriente historicista que imperaba en la pintura de su época.

En “Mercado de esclavos en Roma” (1884) A diferencia del resto de sus obras sobre la trata de esclavos, aquí Gérôme pinta a la esclava de espaldas ante sus potenciales compradores y no al revés. La esclava se tapa el rostro con su brazo mientras el público jalea, puja y observa su humillante desnudez.

Gérôme le da un evidente protagonismo a ella, pero debemos destacar la figura del tratante de esclavos con esa toga roja, o la siguiente esclava sentada esperando su turno con el rostro sombrío, y por supuesto a esa galería de clientes mostrando en sus rostros expresiones de regocijo.

Los esclavos en Roma eran vendidos en subasta pública tras exponerse sobe una tarima giratoria y portar al cuello un cartel donde se especificaba su procedencia, edad, habilidades y defectos. A veces, la compraventa se llevaba a cabo en tiendas o directamente de forma privada si la “mercancía” era muy valiosa.

En “Mercado de esclavos” (1867) el artista sitúa la escena en lo que parece ser un mercado al aire libre -aunque en realidad, no se tiene constancia de que Gérome hubiese estado en un mercado de este tipo durante su viaje a Egipto- donde una joven desnuda ocupa el centro de la composición. La joven está con una pierna ligeramente flexionada provocando una curva en su cadera que nos recuerda a las antiguas esculturas de Praxíteles; el comprador examina sus dientes como si más que una persona fuese un animal y tras ellos, el vendedor complacido sonríe ante su inminente venta.

 

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