idilio (Francis Picabia, 1927)

26 gener 2019


Sobre un fondo azul mediterráneo, un hombre vestido con una chaqueta abraza a su compañera. Las manos de la mujer están cubiertas por unos guantes donde el color rojo predomina. La otra tonalidad que destaca sobre el fondo azul es el blanco de los veleros y su reflejo en el agua además de las línaes ondulantes amarillas del pelo de la mujer. En la cabeza del hombre se vislumbran dos edificios y en el cuerpo de la mujer aparecen botes flotando.

Picabia hizo que su pareja pareciera aún más extraña pintando estas largas líneas negras en la cara del hombre, como si tuviera algún tipo de tatuaje extraño. Y lo más extraño de todo, le dio a la mujer dos pares de ojos y dos pares de labios.

Francis Picabia (1879-1953) comenzó su carrera artística en el ámbito del impresionismo y el fauvismo, con obras fáciles que le proporcionaron un gran éxito comercial. Pero su temperamento inquieto y subversivo le llevó a buscar caminos más comprometidos, por lo que entró en la órbita del cubismo con obras caracterizadas por la incorporación de elementos simbólicos y de títulos y frases sin ninguna relación con el tema.

Sus contactos con Marcel Duchamp y con el grupo dadaísta de Zurich lo llevaron a decantarse por el dadaísmo como tendencia artística preferida.

El dadaísmo, llamado también dadá, era un fenómeno internacional y multidisciplinario, que se revela como un estado de espíritu o un modo de vida más que como movimiento artístico. Las ideas y las actividades de los dadaístas se desarrollaron en Nueva York, Zurich, París, Berlín, Hannover, Colonia y Barcelona, durante y después de la Primera Guerra mundial, cuando intelectuales de orígenes diversos, poetas, críticos y pintores, se unen para rechazar los valores y los modelos de la cultura tradicional y expresar su cólera contra la guerra. Para ellos, los horrores de la contienda demostraban los errores y la hipocresía de los valores establecidos. Su objetivo no eran sólo los organismos oficiales, sino también los organismos artísticos oficiales, que en la sociedad burguesa formaban parte del status quo socio-político.

La palabra dadá fue encontrada «por casualidad» sin duda hojeando un diccionario francés («dadá» es una expresión utilizada para designar un juguete); Tzara dijo: «dadá no significa nada, dadá es un producto de la boca». El rechazo de toda actitud racionalista se acompaña de la desacralización de las formas y de su significado.

En 1925 Picabia se estableció en la Costa Azul, donde desarrolló un nuevo estilo pictórico que se ha definido como de los monstruos y las transparencias, y más tarde volvió de nuevo al surrealismo. Su pintura es, por ello, muy variada, con constantes cambios de temática y estilo, aunque dentro, casi siempre, del mundo de lo imaginario y lo simbólico.


%d bloggers like this: