la fábrica de nada (Pedro Pinho, 2017)

Sinopsis: Los trabajadores de una fábrica de ascensores descubren como sus jefes están retirando maquinaria. Cuando se preparan para organizar el equipo y la producción, se les obliga a no hacer nada, como represalia, mientras las negociaciones para su despido están en marcha. La mayoría de los obreros deciden luchar por su puesto de trabajo con piquetes y huelgas. Al final toman la decisión de autogestionar ellos mismos la fábrica.

“He aquí́ una película que apela a la resistencia de lo comunal en una era de capitalismo salvaje, y que lo hace desde la actividad de la productora portuguesa Terratreme, que trabaja en modo de colectivo audiovisual. Tampoco parece casual que este film de casi tres horas esté rodado en 16mm., invocando un cuidado artesanal, mientras denuncia la ferocidad e inclemencia con la que los intereses financieros han convertido el tejido industrial europeo en un territorio comanche que está lleno de desmantelamientos y también de relocalizaciones. El lenguaje (de trabajadores, ejecutivos y sociólogos) es también objeto de escrutinio en la película del portugués Pedro Pinho, que, heredera de la modernidad, busca sacudir los cimientos del lenguaje cinematográfico para crear un territorio de libertad expresiva tan alegre como melancólica”. (Manuel Yáñez Murillo)

“Muy pocas otras veces, sin embargo, las imágenes cinematográficas han abierto sus puertas con tanta generosidad y sin falsas coartadas al debate político y a la presencia –con sus cuerpos, sus emociones, sus dudas y sus miedos— de los obreros y del mundo del trabajo. Inspirada por una obra de teatro precedente, interpretada por actores no profesionales procedentes de las barriadas obreras de Lisboa y filmada en 16 mm durante cuatro meses, a los que siguieron dieciocho meses de montaje, la película pone en todo momento su cámara al servicio de unos personajes y unos escenarios que cobran vida y que palpitan en sus fotogramas con una autenticidad pocas veces vista en la pantalla.” (Carlos F. Heredero)

“Un final sin fin. Un apocalipsis sostenible. Un estado de permanente excepción con estudiado retraso del hundimiento colectivo. Con estas durísimas frases se define en La fábrica de nada, película del portugués Pedro Pinho, la situación social y laboral de Europa en general y de su país en particular, donde la lucha obrera se da de bruces con las estrategias del poder empresarial, donde la adopción de posiciones de fuerza choca con subterfugios como la “reorganización”. Una obra extrema, de fundamentada radicalidad en el fondo, en las formas y hasta en su duración, tres horas, que emociona desde su absoluta coherencia con sus postulados políticos”. (Javier Ocaña)

 

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