actos de la misericordia (F. C. Robinson, 1916-1920)

La obra maestra de Frederick Cayley Robinson, “Actos de la Misericordia” (1916-20), comprende cuatro obras alegóricas a gran escala, que exploran de manera memorable las fuerzas positivas del espíritu humano ante la destrucción. Las cuatro obras fueron encargadas para adornar el nuevo Hospital de Middlesex, reconstruido entre 1928 y 1935. Combinando la modernidad con la tradición con un efecto notable, el artista emula la integridad espiritual Y los métodos de los antiguos maestros que encontró en la Galería Nacional.

Los Actos de la Misericordia se consideran como uno de los trabajos murales decorativos más importantes de la primera parte del siglo XX, sobre todo, entre las obras más singulares del arte británico moderno. Su mensaje subyacente pone en valor el altruismo humano expresado a través de la curación médica y el cuidado de los niños huérfanos.

Estas cuatro obras pueden estructurarse en dos pares. Los dos pares se titulan “El Doctor” (1916, 1920) y “Huérfanos” (ambos 1915).


En el primero de la serie El Doctor, un panel representa los efectos traumáticos del conflicto en los inválidos de la Primera Guerra Mundial. Soldados heridos y marineros se reúnen en silencio a la entrada de un hospital. Los heridos de la Primera Guerra Mundial están dispuestos en los escalones con un uniforme azul y tienen un aire de figuras en un fresco renacentista.

Son seres doblegados por el infortunio.

Todos llevan nos zapatillas y el azul de la vestimenta hospitalaria oculta los uniformes militares doblados.

A la izquierda se representa el día y una enfermera dobla la hora del día (como en las casas religiosas) mientras que en la derecha cae la noche en una terraza de casas de un barrio del centro de Londres.

La segunda de las pinturas de El Doctor fue pintada cuatro años más tarde.

La pintura muestra un grupo de personas en un patio, fuera del hospital; una madre con su bebé, niños y varios adultos. Hay también un hombre con porte de erudito que lleva una capa marrón. Un anciano de larga barba blanca está sentado en una repisa del edificio.


A la derecha una mujer pide ayuda para su hija joven de un médico en la entrada al hospital. En el centro un árbol muerto con una serpiente en sus ramas lleva un mensaje pesimista para los seres humanos como los descendientes de Adán y Eva: “Polvo eres y en polvo te convertirás”.

A la izquierda, un cometa atraviesa el cielo perseguido por una bandada de pájaros.

En la derecha el médico aparece junto a varias enfermeras.

Se ha sugerido que el médico es un autorretrato, aunque no puede asegurarse.

Levanta la mano en bendición sobre un niño vendado y su madre arrodillada.

Los paneles titulados “Huérfanos” representan el refectorio de un orfanato, bajo el patrocinio del hospital.

En un cuadro, las niñas se sientan en una mesa que recuerda a la “Última Cena” de Leonardo, mientras que su quietud y sus constantes miradas recuerdan la pintura holandesa del siglo XVII.

Estos paneles muestran una procesión de huérfanos, todos de ojos tristes e idénticos vestidos con uniformes azules y blancos, serpenteando por el refectorio del orfanato para recibir idénticos cuencos de leche.

Podrían ser pequeñas monjas – o pequeñas enfermeras – en sus delantales almidonados. Tranquilo, limpio, ordenado, sereno: la visión ideal, las condiciones ideales, para un hospital.

Pero uno de los huérfanos rompe el marco, volviéndose para mirar directamente al espectador. Ella es toda la tristeza pensativa. Enfermeras en el Middlesex, agotadas y asustadas por el espectáculo de la muerte en las salas.

Otro huérfano inclina la cabeza, desconsolada.

Por la escalera descienden los que por su rostro se dirían salen de la tumba, así que sepulcral es la habitación con sus paredes masivas.

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