la forja de acero (Joseph Wright, 1772)


Joseph Wright (1734-1797) fue un pintor inglés famoso por sus pinturas de paisajes y sus retratos. Ha sido considerado el “primer pintor profesional que expresó el espíritu de la Revolución Industrial”.

Una Forja de Hierro es una de las cinco “piezas nocturnas” que Wright hizo entre 1771 y 1773, tomando como tema las herrerías y forjas de Derbyshire. En esta escena de una pequeña fragua de hierro en el trabajo, un fundidor de hierro y su familia se bañan en la cálida luz emitida por una barra de hierro blanco recién forjado, que un ayudante ha arrastrado fuera del horno cercano. Wright adaptó la escala para un efecto dramático, comprimiendo la escena para acomodar la maquinaria y las figuras. En realidad, el calor y las chispas habrían imposibilitado su proximidad.

La figura central de la imagen es el fundador de hierro, presentado en una pose dominante mientras hace una pausa en su trabajo para mirar orgullosamente a su esposa e hijos. El trabajador, de espaldas al espectador, sostiene el metal brillante sobre el yunque con un par de pinzas, listo para ser martillado. El papel del fundador de hierro como supervisor y su actitud relajada, incluso su chaleco a rayas ligeramente dandi, sugieren que la introducción de nueva maquinaria en su fragua ha aliviado su carga de trabajo. La combinación de su físico musculoso y su lugar en medio de su familia satisfecha, refuerzan el valor de clase media del trabajo honesto como un requisito previo para la felicidad doméstica. La iluminación artificial proviene de la forja de hierro.

Toda la escena ha sido retratada creando espectaculares contrastes lumínicos que recuerdan a los trabajos de los pintores holandeses de la escuela de los caravaggistas de Utrecht. La estancia se muestra de manera espectacular, envuelta en sombras que nos permite contemplar los toscos muros de piedra y la potente viga de madera que sujeta todo el entramado de la forja, forjas que se empezaron a utilizar durante el siglo XVI y que continuaron hasta la producción industrial. Las herramientas, los vestidos y las actitudes están captados con un detallismo extraordinario.

Por su parte, Goya en “La fragua” (1812) retrata tres hombres trabajando en la fragua. Están agrupados en torno al fuego; uno golpea para modelar el hierro que otro sujeta y un tercero aviva el fuego de la fragua para que el mineral no se enfríe.

La pincelada empleada por Goya es rápida y empastada, sin interesarse por detalles, pero sí por ambientes y atmósferas. Los colores pardos y negros empleados son característicos de este momento, contrastando con el blanco. Esta paleta que Goya empleó en esta obra es bastante oscura. El uso del color negro anticipa ya el Realismo.

“Una fragua” (1893), de Fernand Cormon, ofrece una visión heroica de la industrialización. Diferentes grupos de obreros permiten representar cada etapa de la labor del hierro.

Están repartidos por todo el espacio de la fragua, a la que un magnífico efecto de luz oblicua proporciona aspectos de catedral. Estos juegos de claroscuro exaltan el heroísmo del trabajo, eludiendo el ruido, el calor y la penosidad de una actividad mortal que había denunciado Zola.

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