la urraca (Monet, 1868)

31 Mai 2019


Durante el otoño e invierno del año 1867 la familia Monet estuvo en la costa normanda, en la comuna de Étretat. En este tiempo Monet se dedicó a realizar escenas intimistas compaginándolas con paisajes tomados al aire libre, a pesar del frío reinante.

Uno de sus mejores trabajos es La urraca, donde podemos observar un paisaje nevado con las luces de un día soleado. El lienzo ilustra una urraca negra solitaria encaramada sobre una puerta en una alambrada. La luz del sol brilla sobre la nieve recién caída creando sombras azules.

La pintura ofrece uno de los primeros ejemplos del uso de Monet de sombras coloreadas, que más tarde serían asociadas con el movimiento impresionista. Monet y los impresionistas utilizaron sombras de colores para representar las condiciones cambiantes realistas de luz y sombra tal como se ve en la naturaleza y desafiaron la convención académica de pintar sombras negras.

De esta manera, la concepción académica tradicional de que la sombra es la ausencia de luz queda desterrada para considerarla como una luz diferente. La luz crea un efecto atmosférico que envuelve la composición por lo que los contornos se difuminan y el aire penetra en cada uno de los rincones. La pincelada es rápida y empastada, dejando incluso algunas zonas del lienzo sin apenas pintar. El efecto de perspectiva conseguido al disponer los árboles en profundidad también sufre innovaciones por la sensación atmosférica creada. El pájaro protagonista queda como una anécdota ante el esplendor de la luz y el color.

Entre 1867 y 1893, Monet y sus colegas impresionistas Alfred Sisley y Camile Pissarro pintaron cientos de paisajes que ilustran el efecto natural de la nieve (effet de neige).


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