el bosque habitado

“Las hojas de los árboles
ponen música a la tarde”

(Ana Belén Martín Vázquez, poema “Sonidos”)

Yo que nací
en un barrio de barro
donde los árboles
eran fantasmas
he descubierto
con casi sesenta años
que la sabiduría
se halla en discernir
la encina del olivo
o el álamo del roble.

El alma de los árboles
dialoga con este viejo.

Si estuvieras aquí conmigo
podrías contemplar
el limonero de un patio cordobés
el cigarral de Toledo sobre el Tajo
la higuera del abuelo
la herida del olmo de la Plaza
las viñas de Can Bonastre
las castañas de tu infancia
el ciprés del claustro
-evito sea en el camposanto-
varear al final del verano
el almendro con la abuela.

Podríamos divertirnos
distinguiendo
el sauce del abeto
el cerezo del nogal.

Salgo a menudo al campo
me detengo para sentir el silencio.

A veces creo oírte,
las piedras están hablando,
en el bosque
los animales se esconden.

Los árboles me devuelven a la vida.
Y tú -sin malicia-
me muestras el camino de la muerte.

Ahora llevo días y semanas
perdiendo horas enteras
contando las estrellas
del cuadro de Van Gogh,
ése que pintó antes de matarse.

Sé que si encuentro en la pintura
la estrella que coloreó con mayor intensidad
no me perderé.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)

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