la familia (Paula Rego, 1988)


La ambigüedad en las narrativas de Paula Rego pone los pelos de punta.

Esta es una de las obras más inquietantes, misteriosas y extrañas de Paula Rego, que más sugiere amenazas y deseos de venganza, sin quedar del todo explícitos. Se titula “La familia” (1988).

Las tres mujeres parecen estar confabuladas contra el hombre tácitamente, aunque, por otro lado, puede ser que le estén ayudando. Imaginemos una historia: se trata del padre que viene borracho a casa y las dos hijas mayores le están desnudando para meterlo en la cama, mientras la tercera sólo mira a cierta distancia. Pero la actitud de todas resulta bastante sospechosa e irradia cierta violencia. La que está delante del hombre tiene una posición sexualmente agresiva respecto a él, colándose entre sus piernas abiertas, parece que intentado quitarle los pantalones. La otra chica, que le tiene asido por un brazo y con el otro le coge de la manga, muestra en su rostro una expresión ambigua, semi-sonriente, mirando no se sabe muy bien dónde, mientras tapa con su brazo el rostro y la boca del hombre, que nosotros percibimos casi como si lo estuviese ahogando. El hombre parece indefenso en manos de las dos, dejándose hacer o inconsciente, desprovisto de autonomía. La tercera de las chicas, al lado de la ventana, sin atreverse a acercarse, tiene las manos enlazadas como si estuviese pronunciando algún tipo de súplica interna o quizá con los puños enfrentados, en tensión, esperando algún desenlace.

¿Lo están vistiendo o desvistiendo? ¿La niña de la ventana, también con una sonrisa dibujada, está rezando o está disfrutando de la escena?

La escena parece transmitir una desasosegante sensación de pecado, de incesto. Y el efecto siniestro se multiplica por las sombras del suelo, que también confunden, pues no sabemos si amanece o atardece.

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