habitación en Nueva York (E. Hopper, 1932)


Con “Habitación de Nueva York” (1932) experimentamos el placer del voyeur que contempla la intimidad de una pareja absorta en su salón. La vida se congela en las teclas de un piano.

Esta escena refleja es una sencilla y doméstica imagen cotidiana, donde a través de una ventana abierta a la noche de Nueva York, contemplamos a una pareja, que aparentemente no tiene nada de peculiar.

Hay un hombre rubio en mangas de camisa leyendo el periódico en un sillón tapizado de rojo y la pantalla también tiene el mismo color, la mujer -que se supone que es su esposa -teclea con desgana las teclas de un piano, lleva un vestido de un color rojo intenso y la cabeza y hombros están girados hacia el piano, tocando las teclas con un solo dedo. 

Él lee el periódico y ella teclea desganadamente el piano, aparentemente todo es anodino y sencillo. Pero observemos con más detalle la escena. Es un matrimonio, él expresa una gran tensión leyendo la prensa, literalmente se vuelca en el periódico que tiene entre manos, no está en este mundo, lee con atención algo que centra su interés, y hace caso omiso a su esposa. Su mujer, se siente abandonada, está acostumbrada a estar aburrida, teclea con desgana el piano y es poseedora de un secreto.

De un momento a otro le dará una noticia a su esposo, solo está esperando el mejor momento. El cuerpo de la esposa está relajado, por lo que suponemos que la noticia no será negativa, es posible que sea una buena nueva, quizás un posible embarazo. El marido, lee con avidez una página de deportes o quizás sea el estado de la bolsa después del descalabro del año 1929. Es un matrimonio acomodado, tienen un piano y la decoración denota sofisticación; es decir se trata de un matrimonio burgués, de clase media alta.

En “Sunlights in Cafeteria” (1940) vemos a un hombre y una mujer sentados en mesas separadas en una cafetería soleada. Ellos son los únicos clientes. Lo que le interesa al artista es el momento de suspenso antes de que se establezca un primer contacto. En cierto sentido, la luz del sol en una cafetería representa una inversión de la situación en Nighthawks. En lugar de un restaurante con camarero, vemos una cafetería sin nadie que espere a los clientes. En lugar de una escena nocturna con luz fluorescente, tenemos luz brillante. En lugar de mirar hacia adentro desde afuera, estamos adentro mirando hacia afuera. En lugar de una esquina de la gran ciudad aparentemente prominente, estamos en una calle lateral tranquila. Pero la diferencia más importante radica en el hecho de que, aunque aparentemente los noctámbulos han venido al restaurante juntos, los dos invitados a la cafetería son extraños. Ella se sienta a plena luz del sol, él en la semi sombra. Se vuelve hacia ella, pero oculta su interés mirando por la ventana. Ella no puede mostrar su interés incluso en este punto, ni siquiera intenta llamar su atención como por accidente. Podría dirigirse discretamente hacia él, pero duda y se mira las manos. Esto no va a funcionar. La dura línea de sombra entre el hombre y la mujer no se superará a menos que uno de ellos tome la iniciativa.

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